miércoles, 30 de abril de 2008

Necesito una canción que me saque la tristeza, una canción donde vea reflejada una gran esperanza, una canción que tenga la certeza de que las cosas tienen que ser mejor, una canción cuya letra diga la forma de escapar de esta costumbre habitual que me está aprisionando cada vez más. Una canción que encierre todo mi anhelo, mi futuro de rico vagabundo en libertad, de amante enloquecido, de usurpador de tiempos y lugares, una canción con un estribillo que me lleve a donde nunca estuve, que me embriague de amor y sensualidad , de ganas de vivir, de hermosura y suavidad y de un camino que se me abre sencillo y claro. Necesito una canción rebelde y romántica, absurda e irrevente. Necesito la lírica del deseo para un cuerpo enloquecido que baila en anarquía con ganas de todo y al que nunca se le escapan las ansias de dar más y beber todo lo que la vida le ofrece. Necesito cantarla por la mañana, durante el día de trabajo, cuando vuelvo por la tarde y a la noche antes de dormir. Necesito pensar en ella cuando no la escucho y sentir ganas de llegar a mi casa para volver a escucharla. Una canción completa en letra y melodía, una canción que cubra los mares y montañas con sus notas, las ciudades y los campos de mi imaginación. La canción del amor, del sexo, de la descarga, de la libertad, la canción que rompa todo lo que nos obliga a tener que hacer lo que no queremos, que destoza las barreras y las rejas nuestras y del mundo, una canción que tenga melancolía fuerza, amor y melodía y que no pare jamás, una canción que todavía no cantaron Moris, ni Serrat, Sabina ni Lennon, Bob Marley ni Tom Waits , Mick jagger ni Spinetta y vaya que ellos compusieron y cantaron harmosas canciones pero hoy necesito la mejor canción que haya existido, eso es lo que necesito para poder dormirme esta noche en que me faltan tantas cosas, esta noche enfermo como tantas otras en que me pregunto para que sirve que los días sean iguales uno tras otros si lo que quiero es gritar, bailar, amar, vivir en libertad, ver como el cielo cae arriba mío y quedar tirado en extasis hasta el final, una vez más y todas las veces que sean necesario, cansado y feliz de una alegría inmensa hasta la muerte, hasta el fin. Reir, si, reir y cantar hasta el fin. Reir con una alegría inabarcable mientras canto la canción que me saca la amargura y la tristeza, la canción que me libera, la canción de la esperanza, del anhelo, la canción rebelde, romántica e irrevente, la canción de la vida y de su sincera forma de vivir. Si, tiene que existir aquella canción, voy a buscarla en algún rincón para disfrutarla y llevarla por todos lados, dentro mío y a los demás.

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