martes, 22 de abril de 2008
La lluvia me sorprendió en la montaña mientras subía desde la estación de tren hasta Macanet Macanet, pueblo cuya estación está alejada a muchos quilómetros, realmente muy raro porque siempre las estaciones están en el centro o a la entrada del pueblo o ciudad; me empapé de pies a cabeza ya que no había un lugar para refugiarse a la vista; me entró agua por todas partes, especialmente en las zapatillas y a los diez minutos me empecé a sentir mal, mareado, enfriado y con un poco de dolor de cabeza que cada vez se hacía más fuerte. Así y todo llegué al pueblo donde en la primer casa le hice una encuesta a un muchacho de mi edad. Antes tuve que insistir un poco, claro está. Estaba con la mujer y un hijo que correteaba por el comedor y cantaba canciones infantiles. Después de hacer la encuesta le conté mi problema que basicamente era que no había modo de volver desde el pueblo hasta la estación de trenes porque ya no había omnnibus y la vuelta a pie me iba llevar más de una hora y con estos mareos iba a ser duro. Por suerte se ofreció a llevarme. Le dije que volvería en una hora, en el intervalo, trataría de hacer otra encuesta. Hice una entrevista más a una persona que no vivía aquí sino que era su casa de fin de semana aunque yo en la encuesta apunté que era su casa principal, total pasan igual. Caminé por calles circulares en otra zona del pueblo y más tarde volví a la casa del chico. La jóven esposa me hizo pasar y el muchacho me dijo que esperara porque estaba bañando a su niño. A los diez minutos salió de un cuarto interior, me saludó y fuimos hacia su moderna camioneta. Volvimos escuchando a Calamaro mientras descendíamos por la montaña. Sonaba la canción de "Miguel" y como sólo conocía a "Los Rodriguez" le dije que ponga en el you tubbe a "Los abuelos de la nada" de quien había oído hablar así los conocía. Cuando llegamos el tren ya estaba parado pero faltaban diez minutos para que saliera. Volvimos a la camioneta y fumamos un porro, luego me dió su teléfono y me dijo que si algún día volvía por aquí no dude en llamarlo. Un chico muy amable y con necesidad de tener amigos según sus propias palabras. Trabaja de chofer de una ambulancia en Blanes y me contó que en su trabajo aprendía mucho. La última semana, con unas excursiones de Portugueses, se la pasaba trabajando y me contó que cada diez minutos había que levantar a alguien por ebriedad o por coma alcohólico, lo mismo le solía pasar con los ingleses que viajaban a Blanes y a Lloret sólo para beber durante varias noches seguidas, cada unos minutos un coma alcohólico y él con la ambulancia a recogerlos.
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