sábado, 5 de abril de 2008

La tarde pasa en la mesa de este bar en la plaza del Sol del Barrio Gracia. De a poco oscurece y hay muy poca gente a nuestro alrededor El momento en que el día se convierte en noche es el que más me gusta. Ese crepúsculo vasto que siempre asocio con un leve color anaranjado aunque no siempre este presente este color en el misterioso ocaso pero lo cierto es que la hora nunca me defrauda, ni siquiera en los días de lluvia y tormenta cuando el cielo es oscuro . Hablamos durante mucho tiempo en esta mesa del bar sobre una chica que le gusta a Joan y no le correspondió. El lo relativiza y lo lleva bien y se lo toma todo con calma que es la mejor manera de tomárselo y realmente lo admiro. Yo no puedo ver las cosas así y por eso sufro tanto. A mí siempre se me escapan las chicas de las manos y por eso estoy triste y con dudas. Siempre me falta lo que quiero, siempre busco y no encuentro, siempre pierdo la cabeza por una chica que no me corresponde y no entiendo el porqué ni las razones simplemente a los no o las indiferencia. Tal vez mis silencios, mis dudas, mi manera de ser, quizás no sea alguien que de la impresión de saber adonde va y el desconcierto las desconcierta por más amor que uno dé, siempre parecen regirse por los mismos patrones. Ahora se escuchan canciones en la radio y muchas hablan de gente que sufre por amor pero yo siempre los veo bien acompañados en las revistas y en la tele mientras a mí sólo me acompaña su música generalmente mala pero que no tengo más remedio que escuchar cuando estoy en un lugar público como ahora que escucho una pésima canción de Chayane. Pero bueno, no es hora de broncas y resentimientos sino de reflexión aunque no sirva de mucho porque lo que sirve es actuar. Pero el crepúsculo, el alcohol, la falta de seguridad, no tener un rumbo fijo y el respaldo que ellas necesitan. No pude llevarla a Holanda y a Alemania y por eso se fue con quien le pagó el viaje. Llorar no quiero y menos que menos piedad, las cosas del mundo son así y habrá que hacerle frente a la soledad. Tal vez resolver mis conflictos sea el primer paso para empezar a caminar pero me resulta difícil cambiar la personalidad, poder ver con más claridad. No hay nada que decir, el juego es así y aunque no me guste hay que jugarlo. No tengo casi nada de lo que me gustaría tener pero tengo algo. No dejarme arrastrar por la corriente es una manera de jugar y aunque cueste es mejor seguir así. La verdad no sé cual es porque no hay un término real de comparación y cada circunstancia es diferente. Ya no sé que hacer pero los acordes mostraban el filo de la canción, la canción que buscaba hace tiempo, el adagio justo, la afinación que mejor le sientan a las cuerdas para acompañar esta canción. Seguiré cantando aunque no lo haga muy bien, quizás en el futuro pueda lograr la composición que ahora veo toda desarmada.

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