Me gusta el centro de Barcelona, me gusta incluso más ahora que el primer año cuando vivía allí aunque no me puedo explicar porqué, quizás sea que con un poco distancia todo se ve mejor. Hay callecitas típicas del barrio Gótico y del Borne muy solitarias donde el sol cae entre el pequeño espacio que dejan los edificios y los rayos se reflejan contra las viejas calles donde no pueden pasar los autos, tantas y tantas veces caminé por estos lugares. No sólo caminé sino que entré a cientos de edificios del borne, el Gótico y El rabal para encuestar pero no es lo mismo caminar por este barrio un día libre que un día de trabajo. Escaleras angostas, vetustas, frías y sucias sobretodo en el Rabal, gente de Marruecos, Pakistán y Filipinas en la calle Tigre o Joaquín costa. Arabe, Ordú y tagalo; Tagalo, Ordú y Arabe,idiomas y costumbres que llenaron esta parte de Barcelona.
Mientras hacía una encuesta en el barrio de "La Ribera" conocí a un General. Hace más de sesenta años que vive acá y mientras me cuenta la historia yo me pregunto ¿Cómo puede ser que alguien viva tanto tiempo en el mismo lugar? Pero al ver las paredes amarillentas y resquebrajadas, los cuadros del ejército republicano del 36, el biombo típico de aquella época no se puede dudar ya que aquellos documentos son testimonios históricos de la vida del general. El hombre es locuaz, su voz carrasposa atropella las palabras y hablamos en castellano, aunque el preferiría hacerlo en Catalán; me explica además que también sabe un poco de Francés. Durante nuestra conversación llueve, lo que es muy raro en la ciudad; es una lluvia fina y persistente. El general me cuenta historias del barrio, casco histórico de la ciudad. Hace noventa años su casa era propiedad de un cura muy famoso amigo de Máximo Verdaguer quien exorcizaba a los endemoniados de la zona. Todas las almas poseídas buscaban sus manos y oracione sanadoras. Los domingos por la mañana el cura paseaba sus dones por las ramblas y por la costa en una especie de rito colectivo. Pero ese tiempo lejano no es el orígen de la casa que se remonta al 1715 aproximadamente. Me cuenta que en el barrio hay construciones que se remontan al año 1200. En la mitad de la charla el coronel va hasta la cocina y trae dos tazas de café negro. El general se mueve con tal elasticidad y suficiencia que sus 93 años parecen apenas una anécdota y se lo ve muy bien plantado a pesar de su edad. Esto es lo más lindo de hacer encuestas: conocer gente, hablar, escuchar cientos de historias, es increíble la cantidad de historia que voy acumulando: oral, de libros, de vivencias, de lugares que veo y me doy cuenta de que a pesar de no estar leyendo mucho por falta de tiempo voy compensando con todo este tipo de contactos. Ojalá alguna vez se produzca algún encuentro trascendental pero para que eso ocurra tengo que estar preparado también yo ya que nada surge si yo no estoy en las condiciones necesarias y es por eso que necesito abrirme. Pero pienso que todos los encuentros son importantes incluso cuando alguien me cierran la puerta en la cara.
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