Sangre con ruedas en las ecaleras del castillo. El rey prueba esa sangre, luego hace gestos con vehemencia y dice que no mientras los vasallos se retiran. Más tarde encarga un banquete y por la noche le sirven junto a su hijo una mesa fastuosa de majares; las doncellas presentes sonríen su beatitud. Al otro día, bajo el sol de la comarca, cuatro vagabundos andrajosos se secan al sol entre mendrugos y sonrisas. Pero no todo es rosas entre ellos; el más chico a veces cuestiona ese estilo de vida que juntos decidieron unos años atrás a pesar de que los demás se mantienen firmes en sus promesas. Y así sus días pasan entre libros y fogones, coversaciones y libertad. En las escaleras del castillo el príncipe lee historias, mitos y leyendas y a veces sueña con dejar su comodidad y su destino prefijado pero el rey día a día pone a prueba su sangre azul y sus dudas se evaporan. En las noches océanos oscuros enfrían las tierras donde todos conviven. Los vagabundos pasan los días en los bosques donde encuentran su refugio; los aristócratas en sus recámaras. Mientras, la gente de la aldea que rodea la zona sigue con su ritmo de trabajo inalterable y no se cruzan ni con unos ni con otros; Muchas veces el rey se acuclilla ante cuadros de Dioses paganos mientras en el cielo de la noche los buitres buscan sus presas. El principe, a pesar de las dudas, aprende los rituales y cada tarde se arrodilla ante figuras ancestrales mientras en los jardines pastizales enormes son quemados en nombre de Dios. Los vagabundos adoran los árboles y estrellas y deliberan sobre algunos de los cuestionamientos hechos por el menor, sobre si vale la pena seguir con esta vida que alegremente sobrellevan a pesar de algunas carencias materiales.
Con ruedas la sangre fluye por el palacio y el rey ajeno a los sentimientos y dudas de su hijo prepara la descendencia . Desde los bosques los cuatro vagabundos perciben el color púrpura que ilumina el castillo bajo el cielo de la comarca . Esa noche, el más jóven, que dudaba sobre su estilo de vida soñará que es un principe que sueña con ser vagabundo. Se levantará confundido pero al fin contento y en paz. Desde una roca no hará otra cosa que mirar el castillo (al que nunca tendrá acceso) donde desde una ventana verá a un jóven pensativo y mirar hacia donde está el junto a sus amigos rodeados por el pequeño fogón de la mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario