domingo, 4 de noviembre de 2007
Las piscinas a medio vaciar recuerdan los días de verano hace tan sólo unos meses atrás, aunque hoy es una noche fría de otoño y recuerde aquellos días de calor en los últimos tiempos que parecen tan cerca, tanta diferencia de clima en tan poco tiempo. El cielo se oscurece aún más y el viento presagia las noches de invierno. Bajo las pérgolas un grupo de invitados habla tranquilamente. Veo a un hombre gordo que gesticula con vehemencia y a veces pega algún alarido que llega hasta aquí un poco más apagado. No entiendo de que hablan. A mi costado veo la casa, parda en su fachada con alguna pizca de pintura verde gastada y resquebrajada. En el techo, sostenido por un hierro, sobresale un gallo de ojalata que indica los puntos cardinales; se mueve sin cesar con el viento a uno y otro lado. Bajo la parra de la casa un hombre viejo toca su violín. Se lo ve vestido con un traje vetusto y desaliñado con una flor en el bolsillo del saco que sobresale; esta sólo con su instrumento y apenas lo ilumina una bombilla de luz muy tenue. Su música es dulce y meláncólica pero por momento el violín chirría demasiado. Se lo ve muy concentrado en la pieza; nadie parece prestarle atención. A lo lejos se ve un grupo muy nutrido de gente que salta en una pista de baile pero muy lejos de donde estoy yo, el músico y el grupo del hombre gordo. Es raro este grupo apartado; se que yo estaba invitado a la fiesta pero al mirar la pista preferí dar la vuelta y quedarme por aquí. Es así todo esto: la casa, la pista de baile y la gente que me rodea al lado de la casa en esta pérgola antigua. No conozco a nadie de los que están a mi lado, nunca vi ninguna de estas caras en mi vida. Las estrellas titilan en la lejanía, tras la sierras, y la luna es apenas visible en su cuarto menguante débil. Recuerdo ahora, una noche similar a esta hace muchos años cuando aún vivía con mis padres y no había salido de mi ciudad natal. Era una noche de verano suave, fresca pero también aquella vez me preguntaba lo mismo ¿ qué hacía en ese lugar? Sonaba un disco de Soda Stereo o de los Fabulosos Cadillacs en el final de los 80 en Mar del Plata o Buenos Aires. Recuerdo a un jóven diez años mayor que yo que me aconsejaba y me hablaba de sus experiencias. Iba muy bien vestido, se subía a un auto, salía a toda velocidad. Yo no entendía muy bien y ahora recordándolo desde este tiempo entiendo menos aún pero había algo en el jóven que no me sonaba a verdad, como si estuviera en una pose, recuerdo que sentí eso y al mismo tiempo al reflexionar más tarde me pareció que también estaba siendo injusto con él, pero era realmente lo que me transmitía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario