domingo, 25 de noviembre de 2007

Suena de fondo la música de Amaral en el locutorio Pakistaní mientras trato de escribir en el blog. Hace un rato me preparé arroz y unas chuletas de cerdo y comí carne después de mucho tiempo. Escuche un poco de música mientras almorzaba, nada más. Abandono, pasividad, soledad, lo de siempre. Traté de leer un poco y no pude. Luego escuché más música en el grabador, la de siempre: Serrat, Moris, Sabina, Rosendo, Virus, Almafuerte, spinetta, Las Pelotas. Guardé unos libros en la mochila, caminé hasta la plaza de Espronceda, hacía frío. Miré un rato la gente pasar, pocos jóvenes. Me sentía aburrido y sólo, es "El reino de la soledad"dice ahora la canción de Amaral y también "no quedan días de verano para pedirte perdón". Ayer soñé: Mi madre me reprochaba haber actuado de cierta manera y me hablaba de Evita Perón y también del Che. No me acusaba de manera directa pero era un especie de juicio, luego ella desapareció y la extrañé mucho, quise volver a verla pero una mujer mayor de pelo blanco y aspecto serio y siñiestro me cerró el paso a un pasillo nebuloso, traté de mirar pero no se veía nada. La mujer entró y cerró con violencia la puerta. Luego miré hacia un costado y vi unas oficinas que expendían pasaportes, quizás una frontera, quizás un consulado, quizás un aeropuerto aunque no podía distinguir de que lugar se trataba. Tras unos vidrios algo empañados se veía un paredón largo con alambre de púas en lo alto. Había mucha gente que hacía cola, su intención era pasar de un país a otro y no podían porque no tenían lo necesario: pasaportes, papeles, dinero, billetes de avión, siempre a alguno de ellos les faltaba algo. Algunos estaban muy nerviosos, otros lloraban, otros miraban a las autoridades. Yo estaba ahí pero no tenía el problema de ellos aunque me daba bronca lo que les pasaba porque alguna vez había estado en ese lugar. Me llamaba la atención un chico jóven que estaba entre las autoridades, vestido bien pero con cierta informalidad, tenía un tatuaje, aspecto rebelde pero estaba para decir "no". Veía mucha gente alrededor mío. Entre estas personas me encuentro con un viejo amigo del colegio, luego aparece una mujer morena, quizás peruana, quizás Boliviana, muy hermosa, vestida con una minifalda y un escote blanco, recuerdo que la desié. Hablo con mi amigo y le explico que estoy viviendo en otro país pero no le preciso el lugar. El me dice que su intención es trasladarse pero todavía no tiene el pasaporte. La chica habla con nosotros; tampoco puede viajar. Ellos están unidos por un problema, comienzan a hablar entre sí y yo quedo a un lado. Luego los veo caminar juntos hacia una ventanilla. Miro al costado y cuando vuelvo la vista los pierdo entre la multitud. No hay más nada más. Entre la gente busco a mi madre pero no la veo, busco a mi compañero y a la chica pero tampoco. A lo lejos descubro a la mujer siniestra pero luego desaparece en el tumulto como si quisiera ocultarse de mí. Veo gente que llora detrás mío. Me siento sólo y busco la puerta para irme a otro lugar pero todo está muy abarrotado y no encuentro la salida por lo que debo permanecer quien sabe hasta cuando.
Octubre 2007

No hay comentarios: