domingo, 11 de mayo de 2008

Durante el fin de semana llovió intermitentemente. El sábado me quedé todo el día adentro, sólo sali un momento al mediodía a hacer las compras al supermercado Pakistaní de la vuelta. En la tarde estuve mucho tiempo con la computadora, fijándome páginas de escritores y mirando en el you tube entrevistas a Borges, Cortázar, Bolaño, Saramago, Juan gutierrez y otros narradores. También leí el caso de Heberto Padilla en Cuba y me llamó la atención la frase "El socialismo es triste pero abriga", además de leer muchos de sus poemas ya que nunca había leído nada, siempre tapado por la cuestión política. Algunos me gustaron bastante. Luego escuché música, casi todo rock nacional, escuché mucho de Flema y miré lo que había de Ricki Espinosa y de Flema en videos; ultimamente no sé por que pienso tanto en Ricki. Luego me puse a leer sobre "La noche de los Lápices" en el google y casualmente estaba la película así que la volví a ver. Cómo me había gustado la primera vez que la ví en el 92; me puse a pensar como tantas veces en esa época, el año 1976, justo el año en que nací y en que los chicos no seríán tan viejos si vivieran, todos menos de 50. Lloré en el final cuando Pablo Diaz le grita a claudia "vas a ver que los van a largar" y me quedé pensando con tristeza y admiración en los chicos que habían desaparecido en plena adolescencia; yo conocía a Nélida, la tía de Claudio de Hacha pero nunca hablamos demasiado sobre ese suceso, yo le habría querido preguntar pero nunca me animé demasiado, me parecía que era desatinado, algo delicado.
Estaba aburrido en mi casa pero no tenía ganas de salir. Eso es lo peor porque no quiero salir pero tampoco estoy bien acá adentro con la computadora como una droga aunque sentía cierto placer de estar en la habitación, no tener ninguna obligación y mirar la lluvia, el día gris, el viento que arreciaba en la montaña. Miraba por Paralel hacia Poble sec y me acordaba de la canción "detrás de los cristales llueve y llueve". Arriba del montjuic el castillo apenas se divisaba tapado por la niebla y la lluvia, el giganteso Museo Nacional parecía un castillo de una película de terror tras la cortina de agua.
Así se hizo de noche. A las doce de la noche me decidí a salir y tomé el metro hasta el centro, bajé en Liceu y caminé hasta el Borne, mucha gente por la calle, ya empieza a llegar el turismo masivo a la ciudad. Saqué veinte euros del cajero y pagué 10 de la entrada de Magic, en el Paseo Picasso, un boliche donde pasan Rock and Roll. Era la primera vez que iba pero pasan una música excelente y hay un ambiente copado, con la entrada tenés derecho a una consumisión lo que está bien, aunque después los tragos son muy caros, la cerveza sale 5 E. y los cócteles 8 E. Bailé sólo, no le hablé a ninguna chica, había una morocha que me miraba pero no me animé a decirle nada, después la vi transando con otro y me puse mal, siempre me pasa lo mismo. Para seguir tomando, como se me había acabado el dinero, buscaba vasos que habían dejado otros y así me pude entonar. Más tarde saqué a bailar a una chica, que me arrastró hasta el centro de la pista mientras me hablaba, aunque no me acuerdo que decía, pero después desapareció repentinamente de mi vista y me quedé sólo. Luego volví a sacar a otra que también se fue aunque me dejo media cerveza. Seguí tomando y bailando un poco más y a las seis salí rumbo a la Rambla, luego paralel derecho hasta mi habitación del piso compartido y una noche más que vuelvo sólo pero no es lo mismo después de haber escuchado buena música, de ahora en más voy a ir a lugares donde sólo pasen Rock and roll, ni música latina, ni electrónica, aunque en realidad nunca se sabe donde uno puede terminar.

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