viernes, 30 de mayo de 2008

El sábado, temprano por la mañana, sentado en un vagón del metro en Plaza España, junto a una chica morocha y onda hippie con pantalones gastados, vincha amarilla y camisola de color turquesa, una chica de movimientos rápidos y ágiles y yo con ganas de decirle algo y como siempre sin saber que decir, de que hablar...... pero ella me mira y me pregunta si soy el amigo de Mosqui; en un primer momento no entendía nada de lo que me decía pero le dije que sí, sólo por mantener una conversación hasta que mirándola bien y pensando en sus palabras que había incorporado y entendido con retraso me di cuenta de que la conocía. Sí, era amiga de mi amigo Cristhian de Tapiales y me empecé a acordar de ella, la chica que estudiaba en el conservatorio de la tarde en la O.E.A. frente a mi casa de Bonifacio y Centenera y que yo había conocido en la casa de cristhian en Tapiales y después saludaba cada vez que la veía. Era extraño, aunque hubiera muchos argentinos en Barcelona a mí me síguen pareciendo raros este tipo de encuentros. De esta forma era la tercera persona que me encontraba en la ciudad, es decir, gente que conocía de Buenos Aires y ni sabía que estaban acá, personas que no veía desde la década del noventa. Me acuerdo que muchas tardes la veía con su guitarra cuando salía del colegio y caminaba por la explanada de la plazoleta del colegio por centenera hasta la parada del 103. Una vez nos habíamos quedado hablando en el pasaje La Nave durante más de una hora pero nunca le había dicho nada ni la había invitado a salir. Todo eso me vino a la cabeza al tiempo que le decía que me acordaba de ella. Seguimos en la línea roja, hicimos combinación en Urquinaona y viajamos juntos hasta Alfonso X, donde ella se bajó pero antes nos intercambiamos los teléfonos y quedamos en llamarnos. Me dijo que su cuñado, también en Barcelona, tenía una banda y me llamaría para ir a verlos. La mayor coincidencia es que vivíamos cerca, a tan sólo tres cuadras. Ella alquilaba un piso por la gran Vía, cerca de la plaza de toros, con dos chicas Italianas. Yo seguí en el metro hasta Llucmayor pensando en este encuentro. Luego, me vino a la memoria que una vez, mientras chateaba con cristhian el me había mencionado que su amiga estaba acá, después de haber hecho un viaje por Latinoamérica, pero nunca pensé que me la iba a cruzar y mucho menos que era ella la que me iba a reconocer porque yo ni me había dado cuenta de quien era y eso que me llamaba la atención, más que nada por su vincha, a veces me doy cuenta por la forma de vestirse quien es argentino.

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