Las luces bajan oblicuas desde los edificios acristalados. A esta hora la ciudad respira con mas calma y un ritmo más sosegado se contagia a sus habitantes. Una brisa refrescante golpea las caras acaloradas de la gente en este julio barcelonés, el primer julio que vivo aquí. Al pasar por el metro donde la rambla empieza a bajar se mezclan voces de todo el mundo y no resulta fácil distinguir cual es el origen de quien habla. Voces de personas de distintas partes del mundo que convergen siempren en la misma zona. Unos van y otros vienen. Algunos viven aquí, muchos se quedan un tiempo indefinido, otros solo unos meses para estudiar, trabajar o simplemente conocer. Barcelona, segunda ciudad de España y principal de Cataluña, centro turístico principalmente de Europeos y ciudad de trabajo de españoles, Latinos, árabes y africanos. Gran luz del mediteráneo donde los barcos con mercancías y cruceros zarpan y descansan... ciudad que elegí también yo para vivir un tiempo indefinido desde hace dos meses que llegué desde Buenos Aires. A primera vista el panorama del centro se parece a cualquier ciudad turística o simplemente a cualquier ciudad. Como siempre hay que alejarse más del centro para conocer de forma más cabal esta ciudad y su gente; llegar hasta los barrios alejados, observar otros ritmos y otras formas de vida al confundirse con los demás. El centro no da la medida justa de las cosas sino que hoteles, centro comerciales, tiendas y palacios vuelven un tanto impersonal esta geografía. Pues bien, habrá que alejarse un poco del cento y entrar a las casas de la ciudad hablar con la gente y mucho más pero eso no se hace de un día para otro sino que llevará un tiempo considerable que sólo yo me sabré dar cuenta cuando se acaba. Me gustaría conocer a fondo esta ciudad, barrio por barrio, calle por calle, alejarme hasta los últimos barrios.
Julio 2007
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