1) pequeño exordio
El sueño nos enlaza cuando entramos en intima comunión con la tierra aunque eso sea lo más difícil y delicado de alcanzar. Pero todo se acerca si lo buscamos y nada llega porque sí, aunque no siempre esa búsqueda es deliberada. Creo que es posible que la vida se expanda si queremos que el espíritu llegue al punto en que no puede retornar al padecer cotidiano. Pero jamás suceden momentos que no intentamos. Y ¿cómo debe ser el intento? No se puede saber, ya que no poseemos mapa de certezas. Nadie puede indicarnos el camino de la liberación y el crecimiento personal pero como siempre se halla lo que buscamos no debemos detenernos en el camino por el que avanzamos aunque no encontremos con facilidad el punto de llegada; eso sí, debemos establecer algunas pausas, a veces largas, otras veces más breves; nuestro propio cuerpo nos irá indicando la modalidad. La espiritualidad siempre acompaña nuestro camino hacia la meta porque nos relaciona con la creación y nos da la oportunidad de agregar un acorde a esa canción que forma el universo y del que somos parte. Sobretodo la espiritualidad nos brinda la chance de perdonar a los demás y a nosotros mismos, tarea muy ardua, más que nada cuando vemos nuestras heridas y nuestros deseos no realizados una y otra vez.
2) Consideración personal en relación con la idea anterior:
Ahora puedo decir que sufro y no vale la pena compararme con otro sufrimiento ya que cada uno carga con su peso. A veces siento que mi corazón late a un ritmo más lento del que tendría que seguir y las venas se hinchan de tanto esperar y es ahí cuando la visión del mundo se cierra, se hunde, se disuelve junto conmigo y me parece un milagro seguir vivo ¿ Cómo se puede esperar tanto tiempo? ¿cual es el límite de la resistencia? Muchos se preguntaran de que tema concreto estoy hablando y quizás sea justo pero cada cual tiene su karma detrás del que ya no hay nada. ¿es demasiado? no lo sé. Otros tendrán otros problemas y quizás peores. Allá voy sin pausa pero con prisa con la fuerza que hay que tener para salir de los abismos personales. Cuando camino por la calle y veo gente trato de no comparar pero me resulta difícil e inevitable. Digo, vale, las comparaciones son odiosas y alguien dijo que todo es la misma nada. Pienso que debo sacarme todo ya mismo, sobretodo los prejuicios, además de las enseñanzas, la cultura, las mentiras, el dinero, la hipocresía pero a pesar de las comparaciones me pregunto. ¿qué es lo que tengo que los demás no tienen? pero no hay respuesta y vuelvo a caer en la trampa de la comparación otra vez y pienso que quizás encuentre un atajo para volver a salir aunque muchas veces resulte imposible empezar. ¿Donde escribo esto? Si, en Venecia, es verdad a donde llegué con muy poco dinero y se que no cualquiera lo puede hacer. Los puentes, los canales, la luna llena, pero no puedo estar del todo contento. Quizás sea venecia sin ella lo que me amarga pero... Otra voz interior me dice que aproveche la ciudad y que aleje todo deseo pero ¿cómo hacerlo? Sé que si te quedaras conmigo todo sería diferente. No importa, el sexo es comunión, pero caminar con vos es lo que quiero y mirar la luna de Venecia o de Mar del Plata. Todos valemos y es mentira lo que nos dicen los valores que imperan, estos tendrán que ser destruídos ya que no son naturales al igual que el poder de la violencia y el dinero que es impuesto. Pero no quiero hacer ahora un discurso y sé que la verdad no la tiene nadie pero es en los callejones donde el dolor se drena en soledad y con paciencia entre sangre y semen. En soledad y con llanto el dolor quizás duele menos. Se me ocurre que el hombre y la mujer tienen que acercarse por el bien de los dos y eso implica eliminar muchos de los valores asimilados en la actualidad. Ahora debo dejar de escribir tantos temas a la vez y terminar este texto que por momentos parece un discurso patético pero no importa ya que lo necesario es la expresión más allá de todo. Hoy estoy en el mundo perdido y digo lo que siento, ya que soy un vagabundo en el miserable mundo y no tengo un lugar donde aferrarme y por momentos voy por el barro ya vaciado de fe. Basta de dolor y de masoquismo pero no hay stop, siempre hay más. Y sin en el dolor hay liberación? si nos agazapamos en lo que duele para luego resurgir libres aunque sea un camino demasiado duro. A veces dudo de esto y me digo que no tiene sentido el dolor y que sufrir tanto es innecesario, además no soy un Sámana ni un religioso oriental. Venecia y vos no me dan la señal que necesito y pareciera como si no me vieran, ¿será por eso que escribo esto?
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