sábado, 22 de marzo de 2008

Estoy en el centro cultural de Mirallers 7, debajo de la casa donde viví un año con mi hermano. Mauro, un músico brasileño que estudia en Barcelona, toca su repertorio de Bossa-Nova y un chico colombiano interpreta boleros y canciones folckloricas de su país. Hay muy poca gente, tres chicas, una pareja, Jorge que coordina el lugar y yo. Las chicas están en el rincón apoyadas contra la pared y la pareja detrás mío que estoy sobre la barra haciendo un dibujo de un hombre raro que dice palabras extrañas sobre este mundo loco y violento ( dice lo siguiente: "estoy arrobado de tanta locura mía y de este mundo... ¿qué es esto? ¿A dónde vamos?", un especie de comic ridículo y mal dibujado. Entra el famoso vendedor de rosas Arabe del Borne y Mauro interrumpe su canción, compra tres rosas y entregarle una a cada una de las chicas. Ellas se ríen y se ponen contentas, luego se sacan unas fotos. Se fotografían varias veces. Cambian de posiciones y yo observo todo desde la barra mientras escribo y hago el dibujo ridículo. Luego recomienza la música y Mauro toca una Guaraña mientras silba y toca la guitarra y así mi hoja se va llenando con lo que pasa alrededor. "Después que hayas perdido aquel amor", dice ahora la canción. Por la calle no pasa nadie y el barrio parece vacío; hoy la gente se va para Gracia donde son las fiestas de agosto de este barrio. Ahora el chico colombiano intenta con una canción de Maná, nada más. Hay unas pinturas de mujeres gordas alrededor y veo que el título de la exposición se llama "Gorditas". El chico colombiano empieza a tocar la canción "ojalá" y Jorge, el coordinador del centro cultural, me dice que está dedicada a Pinochet, aunque yo no estoy tan seguro; cantamos todos. La pareja paga las cervezas y se va y jorge le pide los mails para invitarlos a un nuevo recital. Es así como pasa la noche en Mirallers n. 7. Luego de cantar nos vamos las chicas, Mauro y Yo para el barrio de Gracia. Tomamos el metro en Liceu y nos bajamos en Fontana. En el trayecto del metro lleno le hablo a una de las chicas y me sigue la conversación, también me mira. Caminamos hasta la plaza del Sol donde hay un recital. Luego me quedo callado y veo que legan unos amigos de los chicos que se ponen a hablar. Un Italiano se pone a hablar con la que antes hablaba yo. Trato de captar su atención pero no puedo y siempre termina hablando con el otro. Decido irme caminando hacia Sagrada Familia donde estoy viviendo hace ya dos meses. Pasaje Mayol número 8.

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