lunes, 16 de junio de 2008

   Por la noche fui al local de shawarmas "Buen Bocado" de la Plaza Tripi. Pedí uno y como me quedé con hambre volví a pedir otro. Saludé a los pakistaníes, salí del local y anduve dando vueltas por el cemento de la plaza sin saber que hacer. Un muchacho borracho de pelo ruloso y revuelto, pantalón de gimnasia gris y gorrita verde golpeaba la estructura metálica de un carrito de compras contra la calle, la pared y todo lo que veía; estaba muy excitado y descontrolado, también gritaba contra los políticos en un acento andaluz muy marcado. Alguien llamó a la policía; llegaron de prisa y dos o tres le dijeron que se calmara. El le mostró lo que hacía y volvió a sacudir el carro diciendo que era inofensivo, que sólo golpeaba en el cemento para descargarse contra como eran las cosas en el mundo. "A usted le parece que todo esto es justo, le decía a los mossos" y luego decía "yo creo que no y por eso me descargo... pero no le pego a nadie" La policía le sacó el pedazo de carro y le volvieron a decir que cesara con sus gritos y golpes porque había vecinos durmiendo; luego el muchacho se retiró cantando. El carro policial se instaló en el lugar así que me fui. Seguí por escudellers, doblé por Vidre y antes de llegar a la Plaza Real vi a dos chicas, una parecía borracha y nos pusimos a hablar. La chica ebria era inglesa y la otra Nueva zelandesa, y me propusieron ir a tomar Sangría al pub Bahía. Así que volvimos a la Tripi. Pidieron el trago, yo quise aportar unos euros pero no me dejaron. Hablamos un buen rato, mezcla de castellano e inglés. Me dijeron que eran instructoras de yoga hot, o por lo menos eso es lo que entendí, "una variante del yoga" me explicaron; les pregunté si en esa disciplina había sexo y me dijeron que no. No hubo más explicaciones sobre eso y cambiamos de temsa; la chica de Nueva Zelanda me contó que había estado en Argentina y me habló de su estadía en Buenos Aires, de palermo y de la plaza serrano; todos los que van a Buenos Aires me hablan de Palermo. Pienso que tendría que haber un nuevo barrio alternativo para los turistas además de La Boca y Palermo. La inglesa no sabía casi nada de castellano así que nos comunicábamos con mi inglés rudimentario y algunos gestos. Salimos y en la esquina pedimos tres pases para la Macarena; nos dieron además una consumición gratis de cerveza así que cuando entramos lo primero que hice fue pedirla; no había casi nadie en el pequeño club oscuro de luces bajas y música electrónica. A mí me gustaba la Nueva zelandesa aunque la inglesa parecía más predispuesta conmigo. La de Nueva Zelanda me contó que era hija de padre egipcio y madre suiza aunque se la pasaba mirando para otro lado. La inglesa me tocaba y hablaba pero como yo trataba de hablar con la otra se fue a baila con un negro que no parecía perder el tiempo. Luego se separó del negro y me puse a bailar con ella pero rapidamente vinieron unos muchachos amigos del negro y me dijeron amenazadoramente que la deje y como el negro no estaba la dejé. A los cinco minutos volví hacia ella le dije de salir y fuimos a caminar por las calles del centro. Me preguntó si vivía cerca, pregunta que me hizo pensar si quería venir a mi casa. Así pasaba la noche en el barrio gótico a principios de este junio caluroso del 2008. La amiga no aparecía y nos quedamos un rato en escudellers y la rambla; yo la tocaba y no me decía nada, empecé a acariciarle el brazo suavemente justo cuando apareció la amiga. De golpe se tomaron de los brazos y me saludaron, la inglesa me dió un beso en la boca pero se fue rambla arriba y no me dió tiempo de hacer mucho. Me parece que dormí otra vez.

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