sábado, 21 de junio de 2008

Con joan caminamos por la pasarela hasta la última playa. El ambiente cambiaba, se veían más jóvenes tendidos en la arena, muchas chicas haciendo topless. El sol picaba bastante; eran las cuatro de la tarde y Villa Olímpica ya había quedado atrás, creo que estábamos por Bogatell. Por momentos hablábamos y en otros no sabíamos como llenar los silencios, no había mucho que decir. Creo que recordamos a unas chicas Irlandesas con las que habíamos hablado la noche anterior en Sidecar, había una con pecas y camisa de color roja a cuadras, más típica no podía ser su vestimenta, le faltaba sólo el sombrero de granjera. Yo le dije a Joan que había que animarse y decidirse más y el decía que no le importaba "ligar". La noche anterior me había ido antes con bronca e insatisfecho a pesar de que difruté la música mientras él se quedó bailando con Manel y Uriol.
LLegamos a una playa y nos tiramos en la arena. A lo lejos se escuchaba música electrónica. El mar parecía tranquilo, con menos escolleras frente a nosotros; una lancha roja con una línea de color amarilla maniobraba en la costa. Algunos nadadores se acercaban bastante. Un hombre cambió la bandera del mástil y enseguida la lancha giró hacia la zona del puerto, antes incluso de que zonara el claxon. La boyas se movieron un poco y la escollera me tapó la visión de la lancha. Me fijé en la arena y me di cuenta de que había mucha más gente que un rato atrás, una cabeza al lado de otra, muchos italianos. En el mar se bañaba mucha gente, atrás nuestro una marea humana iba y venía por el camino paralelo al mar. De repente Joan sacó un libro de Sartre y recostado en la arena parecía leer tranquilamente aunque cada vez que lo miraba estaba en la misma página. Una mujer china pasó ofreciendo sus servicios de masajes, un árabe vendía latas abajo nuestro, algunos negros pasaban vendiendo anteojos y carteras. Todos estos vendedores me hicieron acordar a que yo trabajé de lo mismo en Mar del Plata con los libros. Caminaba desde el Faro hasta Tamarindo, ida y vuelta, varias veces con la mochila cargada de libros. Cuando había algún recital interesante me quedaba en la olla de la famosa radio, recuerdo ahora los recitales de "Arbol" y "Las Pelotas" en el verano del 2006, aunque también hubo otros en los veranos del 2004 y 2005. Todo eso pasó hace tan sólo un año y algunos meses pero ya me parece muy atrás. Ahora recuerdo esto, el sol me da de frente y me siento cansado y con sueño. Se junta el humo de la noche anterior en que la irlandesa se fue con otro, el calor del sol que me da de frente y el recuerdo de la venta ambulante que había estado bien, me había gustado hacerlo pero ya no volvería a eso de nuevo, era un trabajo para los 28 años, aunque nunca se sabe las vueltas del destino, digo que no me gustaría volver aunque me encantó hacerlo al igual que vender los libros en las puertas de la facultad, experiencias sin las cuales no sería lo que soy y hoy no estaría en las playas de Barcelona. Joan sigue en la misma página de siempre. Es raro un libro de Sartre en Catalán.

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