martes, 10 de junio de 2008

Me compre la computadora portátil en cuotas en un negocio de electrodomésticos por el mercado de San Antonio, pago 70 euros por mes durante un año. Es bueno esto de tener a mano la computadora y más ahora que escribo tan seguido pero hay que tener control porque es una droga mucho peor que la televisión; entro con la intensión de quedarme una hora y me paso cuatro. Es que hay muchas cosas: información en google, el you tube que te ofrece cualquier video, la prensa escrita que también esta digitalizada, el msn que siempre uso para ver si hay alguien conocido, el traductor para el inglés, catalán o italiano, y mucho más... un verdadero Aleph que te retiene y te retiene. Pero todo es cuestión de saber controlarse, ir dosificando y no dejarse atrapar, cuestión difícil en esta euforia principiante de tener computer. En el Aleph de Borges el protagonista ve todo desde ahí con una afable sorpresa en cambio uno a veces se queda frente a la pantalla por inercia buscando lo primero que le viene a la cabeza, una cosa te va llevando a otra en este collage de información mediática. De un tema a otro sin parar. En estos días la computadora me saca el tiempo que antes usaba para caminar por la calle o estar en un café con un periódico o una revista; por algo representa el consuelo a la soledad de nuestra época. También se utiliza para escuchar música pero no es lo mismo tener el disco con todo el concepto y la definición que propone el artista que escucharla bajada o en Mp3. Bueno, nada de lo que estoy diciendo es nuevo pero por suerte ahora estoy escribiendo en un café y no en la computadora. No dejo de escribir en bares, el placer de mirar el mundo frente a la ventana y todo lo que sigue... aunque algunos van con la computadora a bares que tienen señal,pero se que no voy a caer en eso, tecnología absurda? absurdo yo? Me contesto que no, todo depende del uso que le dé. Ninguna cosa es mala por si sóla, se me ocurre, lo malo es el abuso.

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