domingo, 29 de junio de 2008
Escucho las bocinas y los festejos en Paralel. España salió campeón de la Eurocopa, le ganó a Alemania 1-0 con un juego superior, incluso pudo haber ganado por más goles; fue un merecido campeón después de muy buenos partidos, especialmente el de la goleada a turquía. Miré el segundo tiempo en el bar del chino de la vuelta mientras tomaba un Nestea, luego fui a ver los festejos por las calles. Caminé por Paralel y en varias esquinas había grupos festejando. Si bien los festejos eran amplios es fácil darse cuenta de que mucha gente no participa. Algunos me parece que por que no les gusta el fútbol y otros, porque se sienten catalanes y no españoles. Por Poble sec vi como desde un balcón le tiraban agua a un grupo que festejaba pero supongo que fue algo aislado y los que no quieren participar simpemente cierran las ventanas. En el monumento a Colón había otro grupo numeroso de personas y por la rambla iban y venían con la bandera de España. Algunos pocos también tenían la bandera de catalunya y la del Barca. Mucha policía controlando la situación con carros por todas partes. En la esquina con Ferrán tiraban cohetes y saltaban, lo mismo en la esquina con Hospital; así y todo los festejos son muy tranquilos comparados con argentina por no decir que carecen de cierta pasión; tampoco hay grandes desbordes lo que es mejor. A las canciones también les falta ingenio: "Campeones oe oe", en fin bastante amargas comparadas con las nuestras. Estuve dos horas dando vueltas por el centro. Luego caminé hacia el Borne donde compré una cerveza en la calle y me quedé tranquilo en uno de los bancos de piedra mirando a la gente, por esa zona casi no había festejos. Había unas chicas argentinas al lado mío que hablaban con una española, me quedé escuchando un poco la conversación. Una se hacía la Stoncita, cantaba la típica y estúpida canción "Luca no se murió... que se muera Cerati", era muy linda y me hubiera gustado hablarle pero no le dije nada. Fui y volví caminando hasta mi casa. Luego volví a bajar y a eso de las 12 la llamé a Isabel para salir pero ya había terminado su horario en el restaurant y se volvía en el metro para su casa en la zona del clot. Me dijo que la llame mañana. Hace varios días que me dice lo mismo. Esta chica trabaja sin parar, horario interminable en el restaurante. Cada vez tengo más ganas de verla después de esa noche que dormí con ella. Espero poder seguir viendola y que una vez que se me da no se me corte esta posibilidad.
jueves, 26 de junio de 2008
Esta asepcia del alma que quiere llenarse y no encuentra el camino o la forma. Dime la forma Dios si es que existís? Estos recuerdos que vienen a mí y muchas veces suplen mi vacío actual. Son esas melodías de mi adolescencia que aún resuenan en cada pensamiento, como si se negaran a irse, como si la sustancia se rebelara a escapar y pienso que así está bien. Son las canciones que me hicieron feliz durante tanto tiempo; son esas letras que descubrí justo cuando había un mundo que descubrir y estaban esperándome. Pasan los años y están ahí, al igual que un bandoneón que siempre se escucha en la vieja casa planta baja de mi vecino con sus ventanas semiabiertas. Son las melodías del Tango y del rock argentino, son las canciones que compuse con mis amigos y nunca sonaron en la radio pero si se hicieron escuchar por las calles de caballito sur y Parque Chacabuco; metáforas y estrofas que intenté mientras abrazaba la música urbana, frente al colegio donde crecí con hermanos y amigos. Salas de ensayo donde intentábamos crear algo diferente, síntesis entre el rock y el pop. Era la novia de Av.La plata a quien esperaba que saliera del colegio con quien me escondía en las escaleras de su edificio porque no teníamos plata para otro lugar y cuando el ascensor paraba en el piso de abajo subíamos las escaleras y cuando para arriba bajábamos. La camiseta de San Lorenzo Adidas todavía de la década del 80, aunque ahora cuente sobre mediados de los 90 cuando no tenía mucho que hacer, ningún lugar adonde ir, ningún trabajo al que adaptarme mientras alrededor circulaba el dinero y también crecía la tristeza. Pero es esa poca parte buena de mis años anteriores que me alegraba entre tanto gris cotidiano. Ahora giro la cabeza atrás y encuentro pocos momentos buenos pero algunos brillan en ese oscuro pasado. En ese pasado los ladrillos duros no paraban de caer, piezas de barro cocido que dolían cuando golpeaban pero no hacían cambiar a nadie, total los golpes se pueden soportar mientras traigan beneficios. Sólo palabras y nadie hizo lo necesario,no es lo mismo que callar pero no alcanza. Si algo me consuela al evocar ese tiempo es mi corta edad y mi poca madurez pero el pasado no se puede cambiar y no hay final más amargo que el que tuvo mi mamá y lloramos con mis hermanos. Nosotros compartimos una vida de búsqueda y milagro pero en esa búsqueda se fue su vida, en el intento de aprehender unos minutos más calmos, más amorosos, más sentimentales. Se le fue la vida en ese trayecto, en ese largo y sinuoso camino que trató de empezar a andar cuando se dió cuenta de que el viejo no servía. Su generosidad fue valiente y tierna, nunca pidió otra cosa que amor para el que no sé si estábamos a sus altura entre la indiferencia, ausencia y egoismo de mi padre y los problemas de cada uno de sus hijos que ella tomaba como propios y nosotros nos enojábamos cuando se entrometía demasiado. A veces cuesta ver lo que se tiene en sus propias narices, a veces cuesta dejar el automatismo hasta que de golpe estalla la bomba. Hay que ser muy lúcido para saber mirar justo a tiempo.
sábado, 21 de junio de 2008
Con joan caminamos por la pasarela hasta la última playa. El ambiente cambiaba, se veían más jóvenes tendidos en la arena, muchas chicas haciendo topless. El sol picaba bastante; eran las cuatro de la tarde y Villa Olímpica ya había quedado atrás, creo que estábamos por Bogatell. Por momentos hablábamos y en otros no sabíamos como llenar los silencios, no había mucho que decir. Creo que recordamos a unas chicas Irlandesas con las que habíamos hablado la noche anterior en Sidecar, había una con pecas y camisa de color roja a cuadras, más típica no podía ser su vestimenta, le faltaba sólo el sombrero de granjera. Yo le dije a Joan que había que animarse y decidirse más y el decía que no le importaba "ligar". La noche anterior me había ido antes con bronca e insatisfecho a pesar de que difruté la música mientras él se quedó bailando con Manel y Uriol.
LLegamos a una playa y nos tiramos en la arena. A lo lejos se escuchaba música electrónica. El mar parecía tranquilo, con menos escolleras frente a nosotros; una lancha roja con una línea de color amarilla maniobraba en la costa. Algunos nadadores se acercaban bastante. Un hombre cambió la bandera del mástil y enseguida la lancha giró hacia la zona del puerto, antes incluso de que zonara el claxon. La boyas se movieron un poco y la escollera me tapó la visión de la lancha. Me fijé en la arena y me di cuenta de que había mucha más gente que un rato atrás, una cabeza al lado de otra, muchos italianos. En el mar se bañaba mucha gente, atrás nuestro una marea humana iba y venía por el camino paralelo al mar. De repente Joan sacó un libro de Sartre y recostado en la arena parecía leer tranquilamente aunque cada vez que lo miraba estaba en la misma página. Una mujer china pasó ofreciendo sus servicios de masajes, un árabe vendía latas abajo nuestro, algunos negros pasaban vendiendo anteojos y carteras. Todos estos vendedores me hicieron acordar a que yo trabajé de lo mismo en Mar del Plata con los libros. Caminaba desde el Faro hasta Tamarindo, ida y vuelta, varias veces con la mochila cargada de libros. Cuando había algún recital interesante me quedaba en la olla de la famosa radio, recuerdo ahora los recitales de "Arbol" y "Las Pelotas" en el verano del 2006, aunque también hubo otros en los veranos del 2004 y 2005. Todo eso pasó hace tan sólo un año y algunos meses pero ya me parece muy atrás. Ahora recuerdo esto, el sol me da de frente y me siento cansado y con sueño. Se junta el humo de la noche anterior en que la irlandesa se fue con otro, el calor del sol que me da de frente y el recuerdo de la venta ambulante que había estado bien, me había gustado hacerlo pero ya no volvería a eso de nuevo, era un trabajo para los 28 años, aunque nunca se sabe las vueltas del destino, digo que no me gustaría volver aunque me encantó hacerlo al igual que vender los libros en las puertas de la facultad, experiencias sin las cuales no sería lo que soy y hoy no estaría en las playas de Barcelona. Joan sigue en la misma página de siempre. Es raro un libro de Sartre en Catalán.
LLegamos a una playa y nos tiramos en la arena. A lo lejos se escuchaba música electrónica. El mar parecía tranquilo, con menos escolleras frente a nosotros; una lancha roja con una línea de color amarilla maniobraba en la costa. Algunos nadadores se acercaban bastante. Un hombre cambió la bandera del mástil y enseguida la lancha giró hacia la zona del puerto, antes incluso de que zonara el claxon. La boyas se movieron un poco y la escollera me tapó la visión de la lancha. Me fijé en la arena y me di cuenta de que había mucha más gente que un rato atrás, una cabeza al lado de otra, muchos italianos. En el mar se bañaba mucha gente, atrás nuestro una marea humana iba y venía por el camino paralelo al mar. De repente Joan sacó un libro de Sartre y recostado en la arena parecía leer tranquilamente aunque cada vez que lo miraba estaba en la misma página. Una mujer china pasó ofreciendo sus servicios de masajes, un árabe vendía latas abajo nuestro, algunos negros pasaban vendiendo anteojos y carteras. Todos estos vendedores me hicieron acordar a que yo trabajé de lo mismo en Mar del Plata con los libros. Caminaba desde el Faro hasta Tamarindo, ida y vuelta, varias veces con la mochila cargada de libros. Cuando había algún recital interesante me quedaba en la olla de la famosa radio, recuerdo ahora los recitales de "Arbol" y "Las Pelotas" en el verano del 2006, aunque también hubo otros en los veranos del 2004 y 2005. Todo eso pasó hace tan sólo un año y algunos meses pero ya me parece muy atrás. Ahora recuerdo esto, el sol me da de frente y me siento cansado y con sueño. Se junta el humo de la noche anterior en que la irlandesa se fue con otro, el calor del sol que me da de frente y el recuerdo de la venta ambulante que había estado bien, me había gustado hacerlo pero ya no volvería a eso de nuevo, era un trabajo para los 28 años, aunque nunca se sabe las vueltas del destino, digo que no me gustaría volver aunque me encantó hacerlo al igual que vender los libros en las puertas de la facultad, experiencias sin las cuales no sería lo que soy y hoy no estaría en las playas de Barcelona. Joan sigue en la misma página de siempre. Es raro un libro de Sartre en Catalán.
lunes, 16 de junio de 2008
Si no fuera por el arte no sé que hubiera hecho tanto tiempo, no digo el que intento yo, pobre de mí y del que me lea (aunque esto último ya no es asunto mío) pero el de los demás me ayuda y me consuela; me proporciona una tabla de madera en este mar agitado que es la vida diaria, si, aunque parezca sentencioso. Hoy no sé porque escribo esto, quizás es la tristeza y la soledad, que ya es habitual, quizás entender que el arte salva; en realidad copio esto de un papel que escribí en un local de rock de Hospitalet hace unos meses y que encontré un noche atrás en un bolsillo.
El local, llamado Salamandra es muy conocido. El día que fui pagué 10 Euros en taquilla. Tocaron dos bandas inglesas "Empyr" y "Protoangel", la segunda me gustó más. Había muy poca gente en el lugar y la cerveza era cara. Me acuerdo de una chica tatuada que atendía en la puerta. La casualidad hizo que unos meses después le hiciera una entrevista por la zona de Horta y lo más extraño es que apenas me dijo que había trabajado ahí la reconocí, no sé, quizás me gustaba. Nos quedamos hablando un poco y me contó algunas anecdotas de la puerta del local, me dijo que ya no trabajaba más en Salamandra.
El día del recital me costó volver, tuve que esperar mucho el bus y después tomar otro pero cuando llegué a Plaza España me fui hasta Poble nou donde me quedé bailando toda la noche. Salí de madrugada, por suerte el metro ya estaba abierto; dormí cinco horas y fui a trabajar hasta Viladecans con dolor de cabeza. Estuve en un barrio residencial de casas bajas, arriba de todo, las calles tenían nombres de flores. Para llegar hasta ahí, después del tren me tomé el Bus B1. El día se hizo muy duro, paraba cada media hora a tomar un poco de agua en el único bar que había en la zona, cosa rara en un pais de bares como españa pero no tan raro si se tengo en cuenta que era una zona mu alejada. Cuanto calor en este barrio vacío en la montaña.
El local, llamado Salamandra es muy conocido. El día que fui pagué 10 Euros en taquilla. Tocaron dos bandas inglesas "Empyr" y "Protoangel", la segunda me gustó más. Había muy poca gente en el lugar y la cerveza era cara. Me acuerdo de una chica tatuada que atendía en la puerta. La casualidad hizo que unos meses después le hiciera una entrevista por la zona de Horta y lo más extraño es que apenas me dijo que había trabajado ahí la reconocí, no sé, quizás me gustaba. Nos quedamos hablando un poco y me contó algunas anecdotas de la puerta del local, me dijo que ya no trabajaba más en Salamandra.
El día del recital me costó volver, tuve que esperar mucho el bus y después tomar otro pero cuando llegué a Plaza España me fui hasta Poble nou donde me quedé bailando toda la noche. Salí de madrugada, por suerte el metro ya estaba abierto; dormí cinco horas y fui a trabajar hasta Viladecans con dolor de cabeza. Estuve en un barrio residencial de casas bajas, arriba de todo, las calles tenían nombres de flores. Para llegar hasta ahí, después del tren me tomé el Bus B1. El día se hizo muy duro, paraba cada media hora a tomar un poco de agua en el único bar que había en la zona, cosa rara en un pais de bares como españa pero no tan raro si se tengo en cuenta que era una zona mu alejada. Cuanto calor en este barrio vacío en la montaña.
Por la noche fui al local de shawarmas "Buen Bocado" de la Plaza Tripi. Pedí uno y como me quedé con hambre volví a pedir otro. Saludé a los pakistaníes, salí del local y anduve dando vueltas por el cemento de la plaza sin saber que hacer. Un muchacho borracho de pelo ruloso y revuelto, pantalón de gimnasia gris y gorrita verde golpeaba la estructura metálica de un carrito de compras contra la calle, la pared y todo lo que veía; estaba muy excitado y descontrolado, también gritaba contra los políticos en un acento andaluz muy marcado. Alguien llamó a la policía; llegaron de prisa y dos o tres le dijeron que se calmara. El le mostró lo que hacía y volvió a sacudir el carro diciendo que era inofensivo, que sólo golpeaba en el cemento para descargarse contra como eran las cosas en el mundo. "A usted le parece que todo esto es justo, le decía a los mossos" y luego decía "yo creo que no y por eso me descargo... pero no le pego a nadie" La policía le sacó el pedazo de carro y le volvieron a decir que cesara con sus gritos y golpes porque había vecinos durmiendo; luego el muchacho se retiró cantando. El carro policial se instaló en el lugar así que me fui. Seguí por escudellers, doblé por Vidre y antes de llegar a la Plaza Real vi a dos chicas, una parecía borracha y nos pusimos a hablar. La chica ebria era inglesa y la otra Nueva zelandesa, y me propusieron ir a tomar Sangría al pub Bahía. Así que volvimos a la Tripi. Pidieron el trago, yo quise aportar unos euros pero no me dejaron. Hablamos un buen rato, mezcla de castellano e inglés. Me dijeron que eran instructoras de yoga hot, o por lo menos eso es lo que entendí, "una variante del yoga" me explicaron; les pregunté si en esa disciplina había sexo y me dijeron que no. No hubo más explicaciones sobre eso y cambiamos de temsa; la chica de Nueva Zelanda me contó que había estado en Argentina y me habló de su estadía en Buenos Aires, de palermo y de la plaza serrano; todos los que van a Buenos Aires me hablan de Palermo. Pienso que tendría que haber un nuevo barrio alternativo para los turistas además de La Boca y Palermo. La inglesa no sabía casi nada de castellano así que nos comunicábamos con mi inglés rudimentario y algunos gestos. Salimos y en la esquina pedimos tres pases para la Macarena; nos dieron además una consumición gratis de cerveza así que cuando entramos lo primero que hice fue pedirla; no había casi nadie en el pequeño club oscuro de luces bajas y música electrónica. A mí me gustaba la Nueva zelandesa aunque la inglesa parecía más predispuesta conmigo. La de Nueva Zelanda me contó que era hija de padre egipcio y madre suiza aunque se la pasaba mirando para otro lado. La inglesa me tocaba y hablaba pero como yo trataba de hablar con la otra se fue a baila con un negro que no parecía perder el tiempo. Luego se separó del negro y me puse a bailar con ella pero rapidamente vinieron unos muchachos amigos del negro y me dijeron amenazadoramente que la deje y como el negro no estaba la dejé. A los cinco minutos volví hacia ella le dije de salir y fuimos a caminar por las calles del centro. Me preguntó si vivía cerca, pregunta que me hizo pensar si quería venir a mi casa. Así pasaba la noche en el barrio gótico a principios de este junio caluroso del 2008. La amiga no aparecía y nos quedamos un rato en escudellers y la rambla; yo la tocaba y no me decía nada, empecé a acariciarle el brazo suavemente justo cuando apareció la amiga. De golpe se tomaron de los brazos y me saludaron, la inglesa me dió un beso en la boca pero se fue rambla arriba y no me dió tiempo de hacer mucho. Me parece que dormí otra vez.
martes, 10 de junio de 2008
Me compre la computadora portátil en cuotas en un negocio de electrodomésticos por el mercado de San Antonio, pago 70 euros por mes durante un año. Es bueno esto de tener a mano la computadora y más ahora que escribo tan seguido pero hay que tener control porque es una droga mucho peor que la televisión; entro con la intensión de quedarme una hora y me paso cuatro. Es que hay muchas cosas: información en google, el you tube que te ofrece cualquier video, la prensa escrita que también esta digitalizada, el msn que siempre uso para ver si hay alguien conocido, el traductor para el inglés, catalán o italiano, y mucho más... un verdadero Aleph que te retiene y te retiene. Pero todo es cuestión de saber controlarse, ir dosificando y no dejarse atrapar, cuestión difícil en esta euforia principiante de tener computer. En el Aleph de Borges el protagonista ve todo desde ahí con una afable sorpresa en cambio uno a veces se queda frente a la pantalla por inercia buscando lo primero que le viene a la cabeza, una cosa te va llevando a otra en este collage de información mediática. De un tema a otro sin parar. En estos días la computadora me saca el tiempo que antes usaba para caminar por la calle o estar en un café con un periódico o una revista; por algo representa el consuelo a la soledad de nuestra época. También se utiliza para escuchar música pero no es lo mismo tener el disco con todo el concepto y la definición que propone el artista que escucharla bajada o en Mp3. Bueno, nada de lo que estoy diciendo es nuevo pero por suerte ahora estoy escribiendo en un café y no en la computadora. No dejo de escribir en bares, el placer de mirar el mundo frente a la ventana y todo lo que sigue... aunque algunos van con la computadora a bares que tienen señal,pero se que no voy a caer en eso, tecnología absurda? absurdo yo? Me contesto que no, todo depende del uso que le dé. Ninguna cosa es mala por si sóla, se me ocurre, lo malo es el abuso.
sábado, 7 de junio de 2008
Los treinta no me pesan y aunque no podría decir que este satisfecho con mi vida sí puedo decir que salí del pozo o por lo menos del último peldaño de la escalera en donde estaba, más abajo no había; ahora después de todo lo que perdí habrá que ver si puedo empezar a subir sin equivocarme tanto, sin los errores que al mirar el pasado siento que fueron mis únicos compañeros, además de la tristeza, la decepción y la impotencia. A veces pienso que es tarde y que ya me perdí muchas cosas por mis errores y que en muchas ocasiones fui el sepulturero de mi mismo sin darme cuenta, pero quizás algo pueda recuperar y en algún momento empiece a pasarla mejor. En estos últimos días no he dejado de pensar en todo lo que me sucedió en los tres años anteriores, pasividad, desamparo, muerte, depresión, pobreza. No sé por qué me acuerdo de mi padre, que sólia decir que esas cosas siempre pasan con respecto a la enfermedad de mi madre. "En toda las familias pasa eso" y yo no podía creer lo que escuchaba pero lo tenía que escuchar y callarme. Se puede culpar a alguien de producir una enfermedad? Decir eso es muy duro ... Pero el rencor sólo me hace daño a mí y de alguna forma tengo que perdonar y limpiarme, aunque sea por mi bien. Aunque hay cosas que son difíciles de perdonar, casi imposible.
¿ Debo escribir más? Sólo un poco para entretenerme y llenar páginas y tranquilizarme a mi mismo que por lo menos intento escribir y cumplo con la tarea de aumentar el caudal de páginas aunque no sea esa mi intención pero valgan o no valgan siempre es mejor escribir a no hacerlo. Si escribo tengo la sensación de que no pierdo el tiempo.
Transcurrieron así muchos más días dando vueltas y trabajando en la ciudad y que sólo estaba,no tenía ningún amigo , no podía salir ni verme con nadie a pesar de que lo deseaba. Estaba sólo en una ciudad tumultuosa en pleno verano. Hacía encuestas, hablaba con mucha gente, de noche iba a bailar, intentaba hablar con alguna chica y sin embargo estaba sólo, muchas veces volvía borracho y triste; durante el día paraba en los cafés leía cualquiera de los diarios,El periodico de Catalunya, sport, La Vanguardia, cruzaba mirada con chicas lindas pero mi timidez no me permitía ir más allá y ellas tampoco me decían nada. Hoy por ejemplo le hice una encuesta a una chica cerca de la estación de metro de Via Julia, bajando la Rambla a la izquierda. Me sonreía cuando le hacía las preguntas y se acercaba a mí, así que cuando finalizó la entrevista la invité a tomar un café pero me dijo que no podía porque tenía muchas cosas que hacer; siempre las chicas tienen cosas que hacer. Entonces me fui a tomar el café sólo a un bar atendido por otra chica argentina. Me quedé un rato mirando por la ventana y leyendo el periódico gratuito 20 minutos; luego la chica que invité a tomar un café pasó apurada por la vereda de enfrente, la llamé, pero me dijo que no podía. Hice dos encuestas más, terminé pasadas las nueve de la noche. Después, en el camino de vuelta, pasé a buscar a la chica de la encuesta y ya no estaba, su madre desde el balcón me dijo que se había ido a la casa de su amigo Pedro ¿ lo conóces me preguntó? y yo le contesté que no. ¿ cómo conocerla si apenas la conocía a ella? Desde el balcón me preguntó si tenía su teléfono y yo le dije que tampoco, entonces me hizo pasar y me dictó el teléfono que yo anoté en el primer papel que encontré en mi bolso y me fui rápido y con un poco de verguenza. Cosa rara que la madre le de el téléfono a alguien que no conoce, parecía una madre muy liberal. Ahora no sé si la voy a llamar y si la llamo hay que ver si acepta verse conmigo,actitudes extrañas. Nada más que decir del día de hoy. Anduve un poco por la rambla y luego en un supermercado compré jabón de lavar para la ropa; tengo una bolsa de ropa acumulada desde hace varios días y ya no tengo medias para ponerme.Me vuelvo hacia el metro, cierro los ojos y pienso en ella, una chica que me gustaba en un barrio alejado del centro de Barcelona y que seguramente no vuelva a ver nunca más.
¿ Debo escribir más? Sólo un poco para entretenerme y llenar páginas y tranquilizarme a mi mismo que por lo menos intento escribir y cumplo con la tarea de aumentar el caudal de páginas aunque no sea esa mi intención pero valgan o no valgan siempre es mejor escribir a no hacerlo. Si escribo tengo la sensación de que no pierdo el tiempo.
Transcurrieron así muchos más días dando vueltas y trabajando en la ciudad y que sólo estaba,no tenía ningún amigo , no podía salir ni verme con nadie a pesar de que lo deseaba. Estaba sólo en una ciudad tumultuosa en pleno verano. Hacía encuestas, hablaba con mucha gente, de noche iba a bailar, intentaba hablar con alguna chica y sin embargo estaba sólo, muchas veces volvía borracho y triste; durante el día paraba en los cafés leía cualquiera de los diarios,El periodico de Catalunya, sport, La Vanguardia, cruzaba mirada con chicas lindas pero mi timidez no me permitía ir más allá y ellas tampoco me decían nada. Hoy por ejemplo le hice una encuesta a una chica cerca de la estación de metro de Via Julia, bajando la Rambla a la izquierda. Me sonreía cuando le hacía las preguntas y se acercaba a mí, así que cuando finalizó la entrevista la invité a tomar un café pero me dijo que no podía porque tenía muchas cosas que hacer; siempre las chicas tienen cosas que hacer. Entonces me fui a tomar el café sólo a un bar atendido por otra chica argentina. Me quedé un rato mirando por la ventana y leyendo el periódico gratuito 20 minutos; luego la chica que invité a tomar un café pasó apurada por la vereda de enfrente, la llamé, pero me dijo que no podía. Hice dos encuestas más, terminé pasadas las nueve de la noche. Después, en el camino de vuelta, pasé a buscar a la chica de la encuesta y ya no estaba, su madre desde el balcón me dijo que se había ido a la casa de su amigo Pedro ¿ lo conóces me preguntó? y yo le contesté que no. ¿ cómo conocerla si apenas la conocía a ella? Desde el balcón me preguntó si tenía su teléfono y yo le dije que tampoco, entonces me hizo pasar y me dictó el teléfono que yo anoté en el primer papel que encontré en mi bolso y me fui rápido y con un poco de verguenza. Cosa rara que la madre le de el téléfono a alguien que no conoce, parecía una madre muy liberal. Ahora no sé si la voy a llamar y si la llamo hay que ver si acepta verse conmigo,actitudes extrañas. Nada más que decir del día de hoy. Anduve un poco por la rambla y luego en un supermercado compré jabón de lavar para la ropa; tengo una bolsa de ropa acumulada desde hace varios días y ya no tengo medias para ponerme.Me vuelvo hacia el metro, cierro los ojos y pienso en ella, una chica que me gustaba en un barrio alejado del centro de Barcelona y que seguramente no vuelva a ver nunca más.
Bar Magi en la calle Guipuscoa, frente a la estación de metro La Pau. Mientras escribo escucho la canción "te quiero" de Calamaro; suena raro el rock nacional en los bares catalanes pero me gusta esta perspectiva, este nuevo punto de vista de apreciar la cultura argentina en España. Bastante gente en las mesas al lado mío, una mujer vieja detrá mío fuma con nerviosismo, lanza el humo a la ventana. Algunos en la barra beben su cerveza, la única máquina tragamonedas está ocupada por un hombre calvo y gordo, cuyo cuerpo sobra en el taburete, concentrado en sus monedas que cuenta y cambia de una mano a otra. Hoy trabajé muy cerca de los edificios de ayer. Hice encuestas a los dos lados de la "Gran Vía" donde los autos pasan por el túnel. Atravesaba el puente una y otra vez y observaba pasar los coches a mucha velocidad sin pensar en nada, me daba un poco de vértigo. Paré a comer a las tres de la tarde un bocadillo de atún y tomate. Leí el periódico "público" que tenían en el bar. Decía en su página central, fruto de los resultados de una encuesta, que de haber elecciones, nuevamente ganaría el Partido Socialista y no supe que pensar con respecto a esto. Terminé la última entrevista alrededor de las 19:30. Con una persona de las que entrevisté me quedé hablando bastante tiempo. El hombre me contó muchos detalles de este barrio y de otras partes de Barcelona. Por ejemplo que acá antes del 60 era casi todo campo, que la primera oleada inmigratoria fue murciana muchos de los cuales vinieron para la construcción del metro y que los andaluces comenzaron a venir en la década del 50. Siguió hablando: Barcelona en los 30 era un cuadrado entre Sants, Poble Nou, Gracia y el mar. Lo demás eran las afueras. En toda cataluña no había ni tres millones de habitantes, no como ahora que hay más de siete. Me dijo que de jóven se iba de excursión a Torre Baró y que los blockes de hospitalet son del 60. Vi que cuando se movía cojeaba y luego me contó que tenía media pierna artificial porque un tranvía se la había cortado en el año 47, cuando tenía 15 años, en la zona de Poble Nou. Me dijo que ya estaba acostumbrado porque había pasado la mayoría de la vida así. Luego me contó que en esa época divisaba la iglesia del barrio desde lejos, no como ahora que la tapan todos los edificios. Datos sociológicos sobre Barcelona, curiosidades demográficas y de población. Me imagino una ciudad diferente, con muy poca gente, sin inmigrantes latinos, árabes ni negros. En los barrios un poco apartados del centro no debería haber nadie, casas entre terrenos vacíos, una ciudad de otra época que me cuesta imaginar aunque haya fotos en muchos bares y lugares de aquella ciudad.
jueves, 5 de junio de 2008
Muchas veces hice encuestas por aquí cerca pero no exactamente en estas calles. Ahora estoy en Alfons El Magnanim 99, frente a la estación del tranvía que veo pasar cada cinco o diez minutos hacia ambas direcciones. Blockes a los dos lados de la vía, árboles, bancos, plazoletas entre los edificios, personas que caminan tras los edificios en la Rambla de Prim, una especie de zona oculta donde vive mucha gente tras la "Gran vía de los Corts". Hoy trabajé durante toda la tarde. Llegué a las tres pero no encontraba las calles y paré en un bar a tomar un café mientras consultaba una guía de la ciudad que le pedí al camarero. Encontré por fin las calles y tardé en empezar pero terminé antes de que oscureciera. Ahora son más de las nueve y escribo frente a un gran ventanal en el bar "Montserrat"; en la calle hay una galería sostenida por columnas cuadradas y no se ve a nadie caminar, sólo a algunas personas que esperan el tranvía. El bar-restaurante donde estoy es un local muy amplio que tiene dos comedores paralelos, yo escribo en el segundo, el de atrás. Durante la primera media hora estoy sólo, luego, a unos metros míos hay dos parejas jóvenes con muchos niños alrededor, hablan sobre el trabajo, las vacaciones, la baja, temas recurrentes entre españoles y catalanes mientras los niños revolotean a su lado o se trepan a las sillas. Observo algunas de las pinturas colgadas en la pared al lado mío: un oso polar camina por la nieve, en otra hay un paisaje de islas nocturnas entre el mar bañadas por la luna. Veo el televisor que muestra un programa de preguntas y respuestas en tele 5, al lado una pintura del escudo del Barcelona. Me gusta estar en este barrio de blockes con plazas en el medio, apariencia de tranquilidad, ropa en las ventanas y el hecho de que parezca escondido a pesar de estar al lado de la gran vía. Escribo en este bar después de haber terminado las encuestas, miro el reloj y me empiezo a apurar, ya son casi las once de la noche y tengo hambre. El tranvía de enfrente me deja en Glorias y de ahí el metro hasta Plaza España donde vivo desde hace poco. Barcelona es chico y grande, siempre encuentro rincones nuevos. A veces tras una calle por la que ya pasé descubro una esquina nueva, una casa con detalles especiales, un graffiti, una fachada antigua, aunque esto también me pasaba en Buenos Aires y supongo que pasa en todas las ciudades y lugares. Otras veces camino por barrios repetidos pero no siempre es el mismo ya que según por donde se camine la óptica es diferente y tardo en darme cuenta que ya había pasado por ese lugar. Ahora voy hacia la parada de tranvía Alfons El Magnanim, debo antes pagar la consumición y luego cruzar la calle. Estoy contento de poder viajar en este tranvía eléctrico, el transporte más cómodo de Barcelona.
domingo, 1 de junio de 2008
Desde la ventana de mi cuarto en el departamento escucho a Bon Jovi que toca en el estadio nacional tras el gigantesco museo de arte; se escucha casi perfecto y hay luces rojas y blancas que se encienden y relampaguean en la oscuridad, además de los rayos que siempre cruzan el cielo desde el Montjuic. Desde Paralel 184 se escucha muy bien y si no pasan autos, todavía mejor. Antes tocó un grupo llamado No way out que no conocía. Está bueno esto de escuchar el recital desde la casa. Ojalá toquen algunas vez los stones, aunque en ese caso creo que iría. Las entradas son muy caras, por ejemplo, la más barata del de hoy cuesta 50 euros. Falta poco para que toque Tom waits pero no voy a ir porque la entrada sale 100 E. Ahora cesó la música y no entiendo el porque, no creo que haya terminado el recital, quizás es el viento que no me trae el sonido pero lo cierto es que no se escucha nada más que el silencio de la noche y el ruido de los autos que pasan por la avenida; ahora pienso que es probable que el recital ya haya acabado.
El recital de AC/DC se escuchó todavía mejor, era como si estuvieran al lado.
El recital de AC/DC se escuchó todavía mejor, era como si estuvieran al lado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
