viernes, 21 de septiembre de 2007

Salí de mi casa a las 12:00 del mediodía pero me equivoqué y fui hasta el Clot creyendo de que de ahí partían los trenes para Terrasa por lo que tuve que volver hasta Arco del triunfo. Por suerte no tuve que esperar para el viaje, el tren salía en ese momento. Me senté comodamente y viajé leyendo "al filo de la navaja" de maughan mientras el tren avanzaba por el tunel oscuro, después me dediqué a mirar el paisaje Catalán; me gustan ver las montañas verdes y los pueblos de casas rojizas, me gusta este paisaje con vegetación exhuberante y húmeda y cielo cargado que tapa los brillos del sol en este principio del otoño. El tren tardó en llegar casi 40 minutos aunque me hubiera gustado seguir viajando y leyendo, llegar hasta Francia y luego seguir hacia Suiza o Austria pero tuve que bajar en la Terrassa. Las calles de las encuestas por suerte eran cercanas a la estación del norte adonde llegué con el tren de renfe; Lo supe recién al llegar cuando desorientado le pregunté a una chica por la calle donde debía trabajar. Eran casi las dos de la tarde, hora de la comida así que decidí esperar a que pasara la hora del almuerzo y me senté en un bar en diagonal a la estación. Como nadie me atendía fui y le dije al hombre del mostrador, seguramente el dueño, que quería un café con leche y me volví a sentar. Estuve leyendo y como no me lo traía levanté las cosas y me fui, no sin antes ir al baño; me dió la impresión de que no quería molestarse en traerme el café y quería que yo fuese a la barra pero yo no iba porque había mucha gente, algunos observándome y esas situaciones no me gustan. Cuando me fui oí un murmullo acerca de mí pero no me importó. Empecé a tocar timbres pero se hacía difícil entrar en los edificios por la calle del Nord en terrasa centro. Eran buenos departamentos, clásicos y antiguos. Me quedé hablando con un hombre rapado a cero que bajaba a tirar la basura, no quiso hacerme la encuesta pero me sentía solo y la buena onda del tipo me dió ánimo aunque no haya accedido a la encuesta. Seguí caminando y encontré a una mujer que salía de un edificio, me dijo que me la hacía, era argentina pero no me di cuenta, hablaba catalán perfecto, hacía 31 años que estaba en españa, justo desde el 76, pensé que quizás había venido exiliada por la dictadura pero no le dije nada, por suerte cada vez soy menos curioso con ciertos temas, no como cuando era más chico que siempre me iba la boca. Tardé en hacer las encuestas y después de hacer la segunda, a eso de las cinco de la tarde, me senté en un bar a tomar el café que me debía desde temprano. Las tres encuestas restantes las hice una tras otra y a las 8 de la tarde- noche con cielo de color violeta estaba en los jardines de una plaza debajo del puente cantando una cancion de moris; me esperaba casi una hora de viaje entre metro y tren. Empecé a caminar; por suerte la estación estaba cerca; Volví leyendo "al filo de la navaja".

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