sábado, 1 de noviembre de 2008
Fue un día curioso a pesar de haber hecho sólo dos encuestas. Por la mañana, antes de salir de casa, como no tenía paraguas le pedí uno a María, la señora con la que vivo y pasé por el kiosko de diarios a comprar Público que traía la peli "24 hour party people"; luego Viajé desde Plaza España hasta el metro de Glorias donde esperé unos minutos el tranvía eléctrico. Le Pregunté a una chica por el que iba por la Gran vía, cuya última parada era Gorg y me dijo que no tardaría mucho. Llegó después de unos minutos, viajé sentado y relajado como siempre que voy en este transporte, realmente un lujo, el mejor transporte de Barcelona. Pasó por debajo de la gran vía, luego la zona de los blockes de Alfons el Magnanim, giró y a los cinco minutos cruzó el río Besos. Me gustó cruzar el río en tranvía y ver de golpe Badalona otro distrito donde cambian a rojo los letreros de las calles y se nota que es otra zona. El tranvía atravesó la calle Torrassa y cuandó giró bajé. Al salir miré hacia la izquierda y vi las tres grandes chimeneas marrones, símbolo de la zona, a lo lejos; luego empecé a caminar hacia los blockes de Mareu de ... no me acuerdo. Las cuotas de las encuestas estaban muy cerradas y no podía hacercela a nadie. Bajaba y subía escaleras, tocaba puertas pero nada. Intenté varias veces pero la computadora me ponía "Selección fuera de cuota", necesitaban personas de 50 años que trabajaran y que vivieran con más de tres y no parecía haber. Ya eran casi las dos de la tarde y no había hecho ninguna. Seguí tocando timbres y en los bajos de un edificio me atendió una chica jóven toda vestida de negra y con una capucha roja como un Samurai oriental, una indumentaria realmente muy extraña. Me dijo que tenía poco tiempo porque estaba de luto debido a la muerte de su abuelo de 84 años y me mostró la foto: un viejo de pelo rojizo, ojos aceituna y mirada pálida. La chica tenía un aspecto sombrió con ese traje, además de que se la notaba cansada y con los ojos rojos. Empecé a hacerle las primeras preguntas y de repente escucho la voz de la hermana que me empieza a decir "Chico guapo" "a que hora nos vemos" "guapetón" y otros piropos, yo la escuchaba pero no la podía ver, escondida detrás de una segunda puerta que parecía dar a un patio. La encuesta no se la pude hacer porque también estaba fuera de cuota pero traté de hablar con la hermana que me seguía diciendo esas cosas, le dije que se acercara pero me decía que era muy tímida, logré verla y no era muy linda pero tampoco podría decir que fuera fea; tenía puesto un pijama rosado y estaba en ojotas. Le dije que más tarde pasaría a buscarla pero cuando se hizo de noche y terminé de trabajar no pasé, fui directo al tranvía que me dejó en Glorias. A las tres de la tarde recuerdo que comí en un bar. Una historia en Badalona uno de mis tantos días de encuestador. Ahora que releo la historia no entiendo porque no volví, quizás fue desgano o el presentimiento de que no iba a pasar nada.
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