De apoco la melodía aumenta pero es suave y relajante como campanadas dulces mezcladas con organos eclesiásticos y voces afinadas y corales que cantan en la lejanía; luego una batería y un bajo se animan a integrarse para darle por fin lugar a los acordes de una guitarra eléctrica. No había ninguna iglesia cerca del bar pero el sonido penetraba y tapaba a las canciones que sonaban en la fonola. Les digo a los demás pero nadie escucha la moderna música feligresa, todos cantan a Fito@Fitipaldi que está muy bien. Yo no lo conozco mucho y Alberto me dice que se volvió más comercial, que le gustaba más con platero y t y empieza a cantar.... Nosotros jugamos distendidos al billar en una punta del bar. Están Joan, Alberto y Manel. El primer y segundo partido juego con Alberto y les ganamos con facilidad. En un sólo tiro metí tres bolas lisas y cuando la negra tuvo que entrar lo hizo en el lugar indicado sin dificultad. Joan no decía nada, Manel protestaba contra el corto tamaño del billar y hacía enremolinados gestos vehementes. Durante el tercer partido Manel se subió encima de los bordes del billar para poder tirar mejor y por momentos se balanceaba para adelante y para atrás; el espectáculo se veía desde distintos puntos del bar y al dueño no le pasó inadvertido por lo que se acercó para decirle que se bajara. Manel accedió rápidamente pero el hombre parecía enojado y se quiso llevar nuestras cervezas antes del último trago a los que nos negamos con rotundidad. Le remarcó a Manel que no volviera a subirse y se fue con cara de enfado. El tercer encuentro lo jugué con Manel. Perdimos muy rapidamente, tan rápido como la velocidad con que terminamos los últimos tragos. Manel no intentó subirse a la mesa sólo daba algunos saltos de alegría cuando bajamos unas escaleras y doblamos por un pasillo que daba a un pequeño bar pintado de rojo y azul añil. Botellas de todos los colores se alineaban en un escaparate arriba de la barra. Manel seguía dando saltos de alegría, Joan trataba de calmarlo pero sus palabras no hacían mucho efecto. Alberto nos volvió a invitar y hubo cervezas para todos; era el único que tenía dinero en el bolsillo y sin embargo no trabajaba ya que como había tenido un buen empleo ahora cobraba una suma considerabla por desempleo; hacía cinco meses que no trabajaba, hacía cinco que cobraba, beneficios interesantes de la socialdemocraciaeuropea, ojalá eso existiera del país que vengo. No estaba mal vivir así por un tiempo pero según sus palabras ya se estaba cansando y pronto comenzaría a buscar trabajo pero todos sabíamos que siempre postergaba ese momento y hacía tres meses que le escuchábamos decir lo mismo. Alberto gastaba mucho dinero en todo tipo de bebidas, marihuana, chocolate y cigarros y cuando salía invitaba sin regatear. También siempre andaba con blanca y esa misma noche nos invitó a todos pero nadie quiso. Más tarde fue hasta el baño y tardó unos minutos. Volvió con la cara mojada y un poco más contento y hablador. Se acercó a la barra junto con Joan y trajeron fichas de dominó. Siete fichas para cada uno y a esperar que la suerte beneficie a alguno de los cuatro, como premio una cerveza pagada por los restantes. Para
mí que me deshago de los números grandes y puedo ganar el partido mientras miro las botellas de colores en la pared y el humo de cigarrillo que ensortijado se dirije hacia la puerta. Es el único que gano de los cinco que jugamos. Joan ganó los otros cuatro y es el indiscutible campeón. Luego hablamos un rato de fútbol, son todos del Barca e insisten para que me haga hincha del club. Les digo que no, que soy hincha azulgrana pero argentino y les canto alguna canción de la hinchada de San Lorenzo y me escuchan con atención. Me dicen que tengo que ir al Camp nou y les digo que sí pero como la entrada es supercara necesito un carnet.. ahí estábamos hablando de todo un poco y del partido Valencia-Barcelona a jugarse el próximo domingo.
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