miércoles, 2 de enero de 2008
Pensaba en el arte, que gran palabra, que resume aspiraciones de belleza y de autenticidad, esto parece ironía pero también verdad. Y luego algo me dice que no escriba más ¿ para qué? pero después... No, no le hagas caso porque esa voz es la que destruye el arte, mi arte que creo que es intención. Todo arte es búsqueda, combinación, pérdida y decepción. Todo arte es actitud, ganas, intuición, vulnerabilidad, llanto, risa, palabras de más y de menos, palabras que sobran y faltan sin querer hacerlo y palabras exactas que hay que saber encontrar e hilvanar; tambien dichos que nunca se dicen y accidentes que pocos ven. Es voluntad, experiencia, hojas en blanco, vómito, catársis, vueltas alrededor de un cuarto o de una silla en busca de la originalidad. Todo arte es acabar de una vez. También distorcionar lo que existe, explicar al revés lo que todos conocen. Es búsqueda de lo que no aparece, es lo inaprencible, la defensa de lo indefendible, es la cabeza que mira al revés, es escribir todos los días un cuento o una canción o lo que salga en el momento sin pensar demasiado pero escribir el sentimiento; es dormir en el techo desnudo y bromear con los serios o ser serios con los livianos. Todo arte invade, rebasa, ataca, sublimina, no deja avasallar y también avasalla. Arte es intención, risa y exageración, mentiras verdaderas, recursos nunca utilizados en la prosa, sintaxis y estructura. El arte es un espiral que no acaba en el techo, es un llanto sin lágrimas absorvido por dentro. Todo arte es un ¿por qué? al porque. Es una pregunta a la respuesta, es una incógnita, es una susodicha verdad que duele, es la sal en la llaga de los seguros, es la perversión inocente, es una meta sin fin o una carrera sin meta ni fin. Es la ambidiestra mano que escribe en casas vacías con música y alcohol. Son los años salvajes que todavía no vinieron, es la juventud no vivida que espera agazapada la hora del despertar, es la escalera infinita que traspasa el cielo y las nubes, es una puerta que invita a un continente sin descubrir, es la ventana que nadie abrió, el paisaje que nadie conoce, es el río crecido que nos transporta a un tiempo nuevo, es la intención del tiempo del arte y es el llanto y la alegría del hombre por la pérdida de la perfección y el paraíso que quizás podamos encontrar de tanto buscar el arte que es la verdad de la expresión sin mentirse aunque el arte consiste en saber mentir autenticamente.
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