El rumor se desliza subrepticiamente por las playas mas bacanas. Hay un forastero que pregunta con ironía y ellos responden hipócritas mientras tatuados se tuestan al sol. De nada vale ganar el mundo si se pierde la humanidad. De nada sirve comprar los carruseles si todo sigue igual pero se ve que a ellos nada los inmuta. En la ciudad, ya en otoño, las plazas burlan a los antiguos que días tras días juegan al ajedrez y a las cartas, mientras al lado la fuente llora su soledad; calla pero escupe sus chorros a los mismos cántaros que ayer iban y venían pero hoy no están. Los niños libran su juego y no parece haber inocencia; juegan con tierra y tocan sus cuerpos semidesnudos tras los arboles del rosedal mientras al ciego del arpa y el banderín otros escupen y salen corriendo. El viejo capitán olor a Tigre y zorral no deja de lamentarse de un tiempo pasado y de un general que amaba a su pueblo. La mujer teñida a sus cincuenta intenta otra vez seducir al chico con auto y dinero que pasa imperturbable. La barra sigue en la esquina sin trabajo y sin fe ahogada en humo de porros y relatando el gol del viernes. Cantan las canciones del indio y se acostumbran al mismo olor mientras juntan plata para seguir el viaje. La vieja cuida su almacen y cuando es necesario llama sin dudar a la patrulla. Los niños bien visten su corsé y las niñas mimadas no dejan de mirarlos ya que son buenos candidatos con dientes limpios y huesos sanos. El vampiro acecha en la noche cuando muchos se esconden con sus televisores y otros salen a trabajar con los carros mientras a su lado pasan autos brillantes con hombres que parecen no tener dudas, aunque de noche a veces se les escape una lágrima. Todos se mezclan y este texto que intenta conmover pero no llega a ningún lugar con lugares comunes que son verdades. Ojalá llegara al primer anillo de tu corazón, ojalá te inspirara un no se qué. No es por merodear en las artimañas de los poderosos pero de un tiempo a esta parte siento que mi vacío se fue llenando y ahora lo que no importaba empieza a ocupar un pequeño lugar, ya llegará el momento en el que ocupe todavía más. Mil personajes con sus personalidades distintas poblaran las canciones y los textos. Agradezco que ahora por lo menos veo la escalera. Necesito llegar al primer escalón, necesito empezar. No entiendo como pude estar tanto años sumergido en la noche sin saber que hacer con bronca y llanto. Ahora veo las luces pero tampoco se sí soy capaz de ir hacia donde siempre quise. Por lo menos lo intentaré aunque se que avanzo con mucha lentitud y cuando no tengo algo demasiado interesante que escribir redacto este tipo de textos, parecidos al anterior:
El biombo descubre su puerta pero no se entrevee a ningún comensal. El vacío de nombrar a cuerpos hermosos debajo de baterías aletargadas. El humo corroe la calle mayor y las lágrimas caen artificalmente. Corridas con máscaras cerradas para evitar las toses suicidantes y huir hacia el sol es el lema de los que no salen en las fotos. Los invisibles que sostienen el día se rebelan pero no tienen plana mayor, tan sólo unas anécdotas de chusma barrial en las calles de atrás. Los tanques contienen el agua sagrada que vulnera la sustancia corrompida de los muslos. Hinchas diabéticos preparan sus flamantes cánticos sobre banderas descoloridas que antaño permitían sueños y libertades; son somnolientos que pueden despertar. Las ventanas abren la hospitalidad a los sinceros y las manchas cubren estrategias alienígenas que por un momento electrizante quisieron brillar. Ditirambos y astrolabios dan la bienvenida sobre el crucero mayor con soldados que aguardan la orden principal. El sol ilumina sus frentes sudadas; los cascos brillan inmunes al sol, son fuentes ficticias de energía. De una ventanas lejana surge el sonido que liberará a las victimas y a los asesinos....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario