Ahora estoy un poco mejor en la casa donde vivo; ya pasaron dos semanas desde que llegué y aunque al principio no me gustaba, terminé por adaptarme, aunque espero irme el mes que viene. Con Mónica limpiamos la cocina y el baño; Juan Carlos, el camarero andaluz, puso una luz en el pasillo y destapó la canería del baño, además compró papel higiénico. Ahora uso un grabador y puedo ver un poco de televisión después de casi 4 meses sin ver nada lo que no estuvo mal, pero me perdí los noticieros en catalán de TV3 y los documentales de la 33 que es la forma que tengo de incorporar palabras en esta lengua. Me falta conseguir un diccionario para no perder el sentido de las frase pero ahora entiendo mucho más que el año pasado. Mónica dijo que me iba a hablar en Catalán para que pudiera mejorar. Ella siempre lo habla, con su hija y con su madre, es su primera lengua. No creo que llegue a hablarlo con perfección pero los dos cursos del ayuntamiento me sirvieron bastante. En el tercero me voy a anotar más adelante porque hay más escritura y una prueba final; quizás me convendría leer un libro e ir anotando en una hoja todas las palabras que no conozco. Tengo en mi pequeña biblioteca "Señyor de les mosques" de William Golding, una rareza, un libro que nunca había leído.
La verdad que esto de no tener un buen lugar para vivir es una mierda. El año pasado no tenía trabajo ni dinero ni nada pero estaba en una casona del Borne supercómodo y no me daba cuenta de eso. Había estudiantes, siempre venía alguien interesante con quien hablar y ahora... Ahora tengo algo de dinero y trabajo pero no encuentro un lugar y no me gusta buscar, lo odio. La última vez visité más de quince lugares en cuatro días para terminar acá y no quiero pasar por lo mismo otra vez. Si por lo menos alguien me ayudara... pero a veces me faltan las fuerzas para hacer las cosas por mi mismo, no me animo, necesito un apoyo; el año pasado con mi hermano todo me resultaba más fácil, ahora cada paso es un sufrimiento, pasos que ni siquiera doy porque estoy mal y no hago nada para cambiarlo, no sé cómo, siento impotencia.
Los primeros días casi no hablaba con mónica pero ahora me contó muchos aspectos de su vida. Trabaja en una disco como "acompañante" de hombres. Primero toma una copa y luego pasa con el cliente a un privado, el funcionamiento típico de los clubes. Dice que esto es temporal hasta que su marido vuelva de "Francia". Luego me enteré de que "Francia" es la cárcel modelo de Barcelona donde su marido está hace cinco años por participar en un asalto a mano armada. Mónica también vende "chocolate" y cuando puede algo de merca. Para esto tiene una pequeña balanza electrónica donde se asegura de que sus cortes y medidas sean buenas. Mientras yo cocino los fideos suele envolver el chocolate en un papel metálico, a veces no me deja espacio para cocinar y si la cocaína cae en mi olla o el agua moja la merca sería un problema. Dice que con la cocaína no se quiere arriesgar tanto, sólo vende de vez en cuando. A veces sus amigos vienen al piso y se ponen a escuchar Sex pistols, Ramones o Led Zepeling a todo lo que da, a veces lo hacen a las tres de la mañana. El otro día uno de sus amigos, ya mayorcito, me contó que había estado veinte años presos porque lo estafaron en un negocio y el se vengó. Hacía traer merca de Colombia y Ecuador, aparentemente le iban saliendo bien las cosas, "el negocio funcionaba" pero la última vez le mandaron bicarbonato. Claro, se vengó y lo que hizo fue cortarle el cuello una noche en una esquina de este mismo barrio al supuesto traidor. No tardaron mucho en encontrarlo lo que le costó una pena de 20 años. Ahora debía tener cerca de cincuenta, había caído a los treinta. Cosas que salen mal, fracasos, me dijo. Yo lo miraba y trataba de poner cara de comprensión. Esto sucedía cerca de la estación navas del metro de Barcelona al lado de un centro social donde el ayuntamiento tiene un comedor. Mónica muchas veces conseguía comida de aquí, además de que tenía la ayuda social del gobierno para los más necesitados. Todos los amigos siempre andaban en este centro de ayuda; a veces yo solía tomar cerveza con ellos en el comedor de la casa o en el bar de al lado pero no me gustaba juntarme demasiado con ellos, todos roban y trafican.
15 de octubre de 2007
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