Volví a Barcelona y al segundo día empecé a trabajar, miento al tercero porque el sábado hubo un temporal terrible y se cortaron las líneas de ferrocarril; en San Boi se cayó el techo de un gimnasio y mató a tres niños. Viento y lluvia en la calle, me quedé adentro, después la semana. Trabajé ocho días seguidos, algunos pocos en Barcelona ciudad, pero la mayoría en los pueblos cercanos como Cerdanyola, Viladecans o Gabá. Recuerdo especialmente un día, el viernes, que pasé en Cerdanyola desde las diez de la mañana hasta las ocho de la noche, una jornada muy larga para pasar en la calle durante el invierno pero dos o tres veces paré en algún café; ese día me quedé hablando con una chica Rumana que me hizo pasar a la casa, estaba buscando trabajo y me pidió el teléfono de la empresa., luego durante la semana no paró de llamarme para ver si yo podía hablar con la coordinadora y tratar de hacerla entrar. Le dije que llame ella misma y trate de hablar por su cuenta.
Ayer estuve en Gabá con frío y Lluvia; me levanté temprano pero entre el viaje y la ubicación de la zona tardé mucho en empezar. Nadie me abría la puerta en las zona del nuevo Ayuntamiento y a las dos de la tarde, desmoralizado, paré a comer en un bar un bocadillo de lomo y queso, tomé un agua mineral y después me pedí un café con leche. Desde la ventana se veía el pueblo vacío y la lluvia que caía en las calles desiertas y en la plaza frente a la avenida Diagonal. Al final, con mucho esfuerzo, logré hacer cinco encuestas aunque no cumplí con el grupo social que me pedían; cada vez me cuesta más encontrar las personas que me piden. A veces encuentro el sexo, la edad y el grupo familiar pero la persona no trabaja y no puedo hacerle a gente que no trabaje; otras veces trabaja y corresponde la edad y el sexo pero vive solo/a y no puedo hacerle encuestas a personas que vivan solas; así muchas veces que no coinciden exactamente lo que me piden pero no por eso las dejo de hacer y muchas veces las hago igual, aunque después la coordinadora me reproche que no cumplo y haya que escuchar lo que me dice, espero que no pase a mayores pero tampoco voy a trabajar 12 horas, ya es bastante con ocho y el viaje, además del frío, el viento y la lluvia en estos días de invierno. Hace un año este trabajo me resultaba mucho más fácil y siempre terminaba rápido ya que no había restricciones, se podía encuestar a cualquiera. Ayer terminé muy cansado, llegué a mi casa, tomé un té verde con galletitas y me bañé; no tuve ganas de cocinarme más tarde; después, por suerte miré la película "Zona Libre" que sucede en la zona de Jordania, Israel e Irak y empieza con una canción excelente que trata sobre la cadena de violencia social: el perro que se come al gato, el palo que le pega al perro, el fuego que incendia el palo, el agua que apaga el fuego y así, todo cantado en árabe o Hebreo con la música que cada vez aumenta en volúmen, velocidad y dramaticidad y se pregunta si alguna vez se terminará esto. En el transcurso de las película se tratan temas personales vinculados con la realidad de oriente medio.
Tengo que pensar que voy a hacer con mi trabajo porque cada vez tengo menos ganas de hacer esto pero dejar un trabajo así porque sí sería una locura, aunque también pienso que podría vivir un tiempo del paro, aunque la verdad que cuando llego por la noche me olvido del día laboral y me siento bien escuchando música o viendo videos o películas pero la noche se hace corta y pasa rápido. Desde la 20.00 0 21.00 hasta la 1.00 de la mañana es menos tiempo que de las diez de la mañana hasta las siete u ocho de la tarde pero las cosas son así aunque me gustaría que fueran al revés, cinco de trabajo y el resto libre pero bueno, me puedo levantar a las nueve de la mañana lo que no está mal, se que es un horario normal y que todos lo hacen pero a mí no me conforma, quizás es porque me siento solo, trabajo aislado y no tengo muchos amigos, pero no sé como aplacar la soledad.
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