viernes, 29 de agosto de 2008
LLegué a Sabadell sur a las tres de la tarde, estuve en el barrio de blockes de la zona de Espronceda y Aribau, a unos pocos minutos de la estación de tren cuya distancia caminé muy despacio; en la primera parte del trayecto algunas fábricas, después una rotonda con una estatua alta y fina en el centro; doblé a la derecha por Goya y caminé hasta Espronceda. Tardé un poco en hacer la primera entrevista, nadie me atendía. Logré rápido la segunda encuesta y me quedé hablando con un hombre de barba, bajo y algo pelado de unos 55 años sobre diferentes temas entre ellos política y música. Me contó que le gustaba la llamada "música de protesta" y el folcklore argentino y que había visto a Jorge Cafrune en un teatro de sabadell; también me dijo que lo había visto unas horas antes de ese mismo recital caminar por las calles de la ciudad con su barba larga y su poncho y que todo el mundo lo miraba. Me imagino a Cafrune en estas calles de Sabadell a principios de los 70, realmente algo muy curioso. Luego hablamos un poco de Larralde, Facundo Cabral, Zitarrosa y de LLach, Jaume sisa, Pau Riba y Serrat, en fin cantantes latinos y catalanes. El sabía que Cafrune había promocionado a Larralde, conocía Cosquín y a mi en un principio me parecio raro que supiera tanto pero pensandolo bien no tanto porque todo está muy conectado; luego me dijo que no era el único y que había mucha gente que escuchaba folcklore latino, argentino y tango. Un amigo suyo aprendía tango en un centro cultural y cada dos años viajaba a Buenos Aires para perfeccionar sus pasos. Después me nombró al Tortoni y la Avda. de Mayo. Le pregunté si algún día iba a viajar y me dijo que no porque era mucho dinero del que no disponía pero suponiendo que alguna vez pudiera costearlo no viajaría por miedo a los aviones. Nunca había volado y nunca lo haría por que en los accidentes de aviones no hay posibilidad de salvarse y todo lo que sigue de este conocido y real argumento... me dijo . Luego hablamos un poco de izquierda Unida, el partido político del cual formaba parte y que había perdido muchos votos en la última elección por el voto útil al P.S.O., bueno algunas cosas típicas. Terminé la encuesta, le dije que me había agradado hablar con él y busqué una calle donde hubiera más blockes porque cuando hay edificios hago más encuestas. Así pasaba la tarde de calor en sabadell... Otro día: es un barrio de Barberá del Valles al norte, cerca de sabadell. Hay una rambla con bancos, faroles y árboles a sus dos lados y una ligustrina de casi un metro entre los árboles. La calle se llama Vía de Sant Oleguer. Atardece, el sol se esconde a mi izquierda, y el resplandor de la última claridad se agiganta entre las montañas. En la rambla hay muchos viejos sentados y se escucha a veces el acento andaluz. Un muchacho jóven de musculosa blanca y peinado punk modernoso pasea un perro y habla con una chica y otra mujer mayor que supongo es la madre de la chica. En los bancos muchos hombres y mujeres de más de 70 años. Algunos están solos y otros hablan en grupo. Por las dos calles paralelas a la rambla pasan autos, a veces alguno despide música alta de sus parlantes. Veo a un latino morocho de mediana edad, creo que Ecuatoriano con peinado parado español, se baja de una camioneta muy moderna,de donde sale el regaetón, lleva una bolsa de supermercado llena. Detrás mío hay una Avenida, llamada carretera de Barcelona y los autos circulan a mayor velocidad. Recién terminé de trabajar en la calle Sabonería, quise hacer más encuestas pero se me acabó la segunda batería y como no llevaba el cargador de la batería fue imposible seguir, es una lástima porque tenía ganas de hacer más. Un día de fines de verano en este pueblo y una rambla con árboles y faroles que avanza hacia una iglesia, al costado un video club, una farmacia, un locutorio, gente en las calles en el final de la tarde. Frente a mí el portal de un gran edificio de muchos pisos de donde entra y sale gente constantemente; es el número 2 de la vía S. Oleguer al lado del bar Kim´s @ Ton´s donde paré a comer a eso de las cinco y donde, el camarero, un chico jóven me preguntó a que me dedicaba. Le conté que en Buenos Aires había estudiado Periodismo y que ahora hacía encuestas sobre medios de comunicación por Barcelona y demás lugares de Cataluña. El me respondió sonriendo "has triunfado", aunque yo no le contesté nada pero me quedé pensando en lo que dijo. Yo no había estudiado para hacer encuestas pero bueno, él lo interpretó así, como que estaba dedicado a lo que había estudiado y me iba bien. Después hablamos un poco más sobre Barberá y me contó un poco sobre este barrio alejado. Hoy anduve por muchas calles de esta zona tranquila con casas bajas y edificios de pocos pisos: Ausias March, Ramón Muntaner, Once de Septiembre y demás. Ahora los faroles de la rambla ya están encendidos, la noche se acerca, guardo esta hoja y empiezo a caminar hacia donde me parece que se encuentra la estación. Recién me dijeron que estoy casi a la misma distancia tanto de la de Sabadell como de la de Barberá, veré por cual me decido para regresar; Me veo media hora en la estación esperando el tren. Bueno, capaz que puedo leer un poco, en el bolso llevo el libro "Intimidad" de Hanif Kureishi, es uno de esos pocos libros que logró entusiasmarme en estos últimos meses en que casi no leí nada más que notas de revistas y periódicos, algunos fragmentos de novelas y el libro de aprendizaje de inglés que llevo en el bolso para leer en los viajes. En el último año o más creo que sólo leí partes de cinco o seis libros de algunos autores como Pessoa, Hamsun, Miller, osvaldo Lamborghini, Cortazar, Defoe, Lawrence Durrel más algunos otros diccionarios y libros de aprendizaje de catalán, Italiano e inglés, leo muy poco en comparación a unos años atrás cuando vivía en Argentina. Otro día en Barberá, en la zona del centro. Sábado con mucho calor y con un sol que por la mañana, en la entrada de Pza. España me hacía picar la piel debajo de la ropa. En Pza. Cataluña no tuve que esperar mucho el tren, luego veinte minutos hasta el pueblo. Anduve por la zona del ayuntamiento, Avda. de la generalitat, Pintor Fortuni. Le hice una encuesta a una mujer mayor de 77 años que pintaba y tenía el estudio montado en su propia casa. Me hizo pasar, me invitó un poco de agua, me mostró algunas de sus pinturas de paisajes y naturalezas muertas. Me impresionó una donde estaba el castillo de LLoret y se veía el mar que golpeaba con fuerza en las rocas, debajo y a los costados de la fortaleza, un cielo azul, árboles entre las piedras, una pintura muy vívida y real. Me dijo que le había resultado tan difícil, sólo un poco de técnica y práctica sobre todo esto último además de persistencia. Estuvimos hablando mucho tiempo,no sé por qué salió la política y ella dijo que muchos de los que se la daban de socialistas deshonraban esta palabra, "ahora cualquiera es socialista pero antes no era así", dijo y criticó a la gente que tenía varias casa y autos y decía que era de izquierdas. Luego, cambiamos de tema y me contó que tenía primos hermanos en Argentina que no conocía y que tenía ganas de ver pero que no sabía como rastrearlos; le dije que no era tan difícil, que había gente que se ocupaba de eso. Más tarde hablamos de tango y en un momento se puso a cantar "Barrio reo" y "Volver", mientras yo miraba un buda gordo que tenía en una mesa junto a un cántaro con flores artificiales de todos colores. Estuve casi una hora en su pequeño departamento lleno de caballetes, lienzos, pinceles y pintura hablando de distintos temas. Antes de irme me dijo que si un día volvía a Barberá tenía una amiga a quien visitar. Nunca se sabe, le dije, si vuelvo seguro que paso. La saludé y seguí golpeando puertas, creo que hice una encuesta más. Después, durante la tarde, mientras tomaba un café en un bar me empecé a sentir mal, sin saber que hacer con mi vida como tantas otras veces, con ganas de hacer pero sin saber qué. Ansiedad, soledad, impotencia, nada que decidir aunque con ganas. Me quedé en el bar "Easo" de la Avenida Generalitat, saqué un hoja del bolso y me puse a escribir durante un rato algunas de las anécdotas del día. Se hicieron las seis y media de la tarde y decidí hacer una encuesta más. Salí del Bar y pasé frente a la oficina cerrada del "Diari de Barberá" que es bastante leído según pude comprobar al hacer las encuestas aunque no tanto como el "Diari de Sabadell" o el "Diari de terrassa". Volveré a Barcelona de noche en la Renfe, es sábado, quizás pueda salir a algún lado o simplemente bajar y subir por la Rambla un poco a mirar el paisaje y la gente de la noche. Otro día: Ahora escribo en un banco de la rambla Justo Olivera, frente al local de documentación para extrangeros. Cuantas mañanas he visto largas colas de inmigrantes que intentan tramitar sus papeles, cuantos de ellos están años para conseguir la residencia o el permiso de trabajo, años y años para "estabilizarse". Hoy seguramente no atendían porque a la mañana no había nadie. El día fue largo, empecé alrededor de las 11.00 y terminé después de las 19:00, hice encuestas cerca de la zona del ayutamiento y del mercado donde venden ropa. Calles: San Roc, Santa Rosa, Josep Prat, Francesc Maragas. Paré casi una hora, primero comí un snack de palitos de cereales y luego entré en un café donde sucedió algo muy curioso con una dominicana que atendía: cuando entré la chica me miraba con insistencia hasta que me explicó que alguien que dijo que ya volvía había dejado la máquina tragamonedas encendida . Pero el tiempo pasaba y el tipo no aparecía. Ella no se animaba a presionar el botón y necesitaba un cómplice, eso era todo.. entonces le dije que si ganábamos algo lo dividíamos y apreté el botón, la máquina comenzó a emparejar manzanas y después a escupir monedas de un euro que no paraban de caer. Si el tipo hubiera llegado en ese momento obviamente se me complicaba a mí pero no llegó. Además del dinero la chica me invitó con el café. Luego me puse a pensar si todo eso era verdad o había sido un truco de la empleada para quedarse con dinero de la máquina. Bueno, de todas formas no me importaba. Tomé el café, la saludé y me fui. Ella me dijo: "esto queda entre los dos". Sin duda algo muy extraño en la calle Francesc Moragas al 80, vereda impar, Hospitalet. Ahora es de noche y mucha gente sube y baja por las dos direcciones de la rambla en Just Olivera. Recién me compré un cuaderno de tapas duras de color blanco, rosado y marrón. Antes de comprarlo lo acaricié un poco ya que en un cuaderno entran muchas cosas. Me ilusiono con eso, con la idea de que pueda escribir mucho, que las letras vayan llenando las páginas con una imágen interesante de mí, de lo que me sucede pero pasa el tiempo y nada, nunca escribo al ritmo que me propongo, a veces pasan quince días y no escribí ni una página. Me ilusiono con el cuaderno pero me desilusiono al darme cuenta de que no voy a escribir mucho, es lo que tienen las cosas, pienso, el efecto materialista de pensar que al tener algo las cosas van a ser de otra manera pero nada, la vida sigue igual con una cosa más: un cuaderno, un pantalón, una camisa, un auto, una casa, da igual lo que sea, al principio nos ilusiona pero si pensamos profundamente nos damos cuenta de que no tiene mucho sentido tampoco.
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