lunes, 24 de noviembre de 2014

      Fui a ver "El Puente" de Carlos Gorostiza al teatro del pueblo. Me tomé el 50, bajé en corrientes y callao y caminé por corrientes hasta el obelisco, luego crucé hasta la Diagonal Norte. En la entrada del teatro había una cola muy larga. Todavía no habían empezado a vender las entradas. Esperé bastante tiempo, creo que se hicieron más de las 20.30, casi la 21 hs. Antes de entrar un muchacho iba ofreciendo un vaso de vino que acepté con amabilidad mientral el me miró; luego me di cuenta de que era el director de la obra, Saqué la entrada y antes de ingresar una acomodadora me acompañó hasta mi asiento. Acompañaba a uno y luego volvía corriendo a buscar a otro. Pasó bastante tiempo hasta que se llenó la sala. Las luces se apagaron y empezó la obra que seguí con concentración. Algo sabía de una de las obras más importantes de nuestro teatro pero por fin pude verla por primera vez en mi vida. Duro casi dos horas.  Al final hubo muchos aplausos y lágrimas de algunos de los espectadores y de algunos miembros del numeroso elenco. Era la última función que se hacía en este teatro. La productora dijo que seguirían con la obra en otro lugar aunque no especificó donde. "El Puente" no se termina, dijo. "Vamos a seguir, acá u ojalá en otro país". Salí a caminar por corrientes, entré en Banchero y pedí dos porciones de pizza y una gaseosa. Caminé hasta la parada del 50 y me volví a mi casa en el sur de la ciudad. En la calle caseros no había nadie. Escuché un poco de música y me fui a dormir.

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