lunes, 24 de noviembre de 2014

     Ayer estuve en San Telmo. En la esquina de San Juan y Defensa me quedé viendo a un grupo con un cantante español que sapateaba sobre una tabla cuando cantaba. Toda una destreza cantar y sapatear. Hacían un repertorio variado, algunos covers y otros propios. Hicieron los ejes de mi carreta de Atahualpa Yupanqui y otro tema de Los delincuentes, grupo de Jerez de la frontera. El tema se llama "a la luz de Lorenzo", "Sólo quieres quererme cuando tu quieras.."    Vendían sus c.d. a cincuenta pesos y la gente o bien compraba el c.d. o bien le dejaba una colaboración en las fundas de los instrumentos. Cuando terminaron les dejé dinero y crucé unas palabras con el cantante que me dijo que era de madrid, yo pensaba que era andaluz por la forma en que se comía las eses y la voz afónica. Le conté que había vivido en Barcelona un tiempo. Había un chileno y un argentino. Seguían de gira por Argentina y latinoamerica, tocando en las calles. Pensé que sería lindo viajar así. Después me encontré con Tucho y Florencia en la entrada del museo MAMBA, San Juan 350; justo estaban cerrando las puertas pero convencimos a los empleados para que nos dejaran pasar,  no pagamos entrada porque ya habían cerrado la caja. Había varias exposiciones. Dibujos y pinturas de Leon Ferrari en una de las salas y en la otra la muestra se titulaba Argentina Lisergica, arte psicodelico nacional.  En el subsuelo había una mezcla de pinturas y dibujos de diferentes artistas, no entendí bien el concepto, o quizás no hubiera un concepto claro pero me gustaba como estaban dispuestos los cuadros, haciendo curva en el aire con hilos transparentes, muchos dibujos con lápiz. Después fui a la sala de Ferrari. me hubiera gustado quedarme más tiempo  pero ya eran las ocho y escuché la voz de una chica jóven que me decía si me quería quedar hasta mañana en la sala a lo que respondí que no estaría mal si fuera con ella. Se río y me acompañó hasta la salida. Salimos y caminamos con Tucho y Florencia por Defensa, los vendedores desarmaban los puestos de las ferias, pasaba un tipo con carro llevándose los puestos, pedía permiso, algunos todavía se quedaban. Le compré un shawarna a un vendedor turco.  Fuimos a un supermercado y compramos una cerveza. Nos quedamos hablando en la plaza Dorrego un buen rato. Compramos otra cerveza. A eso de las diez caminamos otra vez por Defensa hasta Independencia, los traté de convencer para que se quedaran pero Tucho se quiso ir, se tomaron el ocho. Yo seguí caminando y me senté a comer dos pizzas y una cerveza en una mesa en la calle en Tío Felipe. Adentro daban el partido de Racing- River. Cuando me senté había poca gente en las mesas de afuera pero de a poco se fueron ocupando las mesas de la calle.  LLegaron unas extranjeras adelante mío y en la mesa de atrás se sentó una pareja. Escuchaba la conversación en inglés de las extrajeras. Después le hablé a una, la que me gustaba más, una rubia alemana. Intenté hablar en inglés pero ella empezó a hablar en castellano. Me contó que hacía tres meses que estaba viajando y en ese lapso había aprendido el castellano. LLegó a Perú, luego viajó a Ecuador y después bajó por Bolivia hasta Argentina. Su idea era seguir viajando cinco meses más. Me hubiera gustado seguir hablando pero pidieron la cuenta, me saludó y se fue con sus dos amigas, una inglesa y otra holandesa. Yo pedí dos empanadas más y otra cerveza, miraba de refilón el partido de Racing- River, increíble, iba ganado Racing que queda puntero a dos fechas del final. Ultimamente empecé a salir mucho. El último mes fui al teatro varias veces, a los recitales de futurock, a san telmo.. quizás haya una búsqueda de romper la soledad y las rutinas en estas salidas por Buenos Aires.

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