lunes, 24 de noviembre de 2014
12 de octubre de 2011. Hace mucho que no escribo sobre papel, lo noto porque tengo la mano dura como cuando era niño y terminaban las vacaciones de verano, se acercaba el primer día de clases y me ponía a practicar redacciones; Cómo me costaba escribir! Pasó mucho tiempo de esá época, más de veinte años, cuando pasaba mucho tiempo en Mar del Plata y lo que menos hacía era escribir entre el día en la playa, andar en bici y subirme a los árboles, justo antes de mi preadolescencia, después se acercaban las clases y la dificultad para poder escribir. En esa época generalmente terminaba el día sucio y roto, lo que provocaba los reproches de mi madre. No sé porque me pongo a recordar esto, quizás es la mano dura para escribir o la angustia de estos últimos tiempos que me hacen ir hacia la infancia en los años ochenta. Ahora es otra época y mi vida es muy diferente. Hace más de cinco años que vivo en Barcelona, España. Llegué a mediados del 2006, para la época del mundial de Alemania. Vine con mi hermano Juan Manuel, quien se quedó un año, trabajó en un bar y después se volvió. En esa primera época en Barcelona hice de todo, fui camarero en un bar, repartí volantes, trabajé de telefonista en una oficina, ofrecí productos y hasta traté de vender en la calle los libros que traje , lo recuerdo bien, sobre la calle Argentería extendía la lona con los libros hasta que un día pasó la policía motorizada sacando a todos los vendedores lo que provocó mi miedo y rápida huida hacia las calles internas del borne y no lo volví a intentar. En Barcelona todo era nuevo y descubría la ciudad mientras la vida me metía presión para salir adelante porque tenía el dinero justo para pagar el alquiler del piso que compartía junto a mi hermano con estudiantes de otros países: una chica italiana, un chico holandés, una chica mexicana. Si miro atrás desde hoy veo el tiempo que pasó y a veces me pregunto como pudieron pasar cinco años desde ésa época. El tiempo pasó sin que pudiera hacer demasiado, en el medio traté de vivir con la misma insatisfacción: días con rutina, obligaciones que no me dejaban hacer otras cosas, el tiempo que escaseaba o no lo aprovechaba como hubiera querido, soledad e insatisfacción y esa idea de que tendría que estar en otro lugar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario