Ayer Me tomé el tren de la línea Urquiza hasta la estación Lourdes. Me bajé y caminé hasta la iglesia de Santos Lugares por la calle Avenida La Plata. Me puse a leer las chapitas que habían dejado los feligreses. Miles de chapitas, las más viejas que ví son de fines de los setenta. "Muchas gracias Virgencita", decían muchas, por el trabajo, por la salud, por el viaje, por el amor, por los hijos. Saqué algunas fotos a la iglesia desde la parte de atrás, una zona con bancos y árboles para comer y descansar y desde el frente de la calle. En la entrada muchos puesteros vendiendo flores, santos y velas. Me quedé casi una hora, hasta antes de que cerraran. Luego seguí camino por la avenida y pasé por el ex cine "ocean", donde hay una posta sobre Ricardo Iorio. En este cine, cuando vino a ver "La canción es la misma" de Led zeppelin conoció al guitarrista con el que formaría la banda. Tenía tan sólo dieciseis años.
lunes, 6 de diciembre de 2021
domingo, 14 de julio de 2019
Hoy es domingo 14 de julio de 2019 y estoy en Buenos aires donde nací. La semana pasada estaba en Mar del plata. Estuve unos diez días. Recorrí muchos lugares de la ciudad durante esa semana tan fría. Al principio sólo me quedé en la zona de Punta Mogotes, en la casa de mi tía pero después me empecé a tomar el colectivo por la costa y bajaba en el centro, pasando la zona del casino. Paseaba por muchos lugares. Especialmente me gustaba caminar por la zona de la Perla donde están los balnearios de Alicante, Marbella, etc. Me agradaba dejarme acariciar por el sol en las tardes frías del invierno mientras caminaba y miraba el mar; adelante, a lo lejos, veía todo el frente costero con los edificios altos y el de Habana que sobresalía. Pensaba en como había crecido la ciudad en poco más de cien años. Recordaba que Mar del plata era bastante nueva en comparación a otras ciudades del país que se habían fundado mucho antes de la independencia. Santiago del Estero era la más antigua, fundada en 1550 recordé. Más de trescientos años de diferencia. El tren a Mar del Plata había llegado en 1874 y recién en ese momento la ciudad se había empezado a poblar, primero con las elites porteñas y después, más tarde, con el veraneo de otros sectores sociales; una vieja historia conocida! Primero la imitación de la riviera francesa en la belle epoque, después el rímini del Atlántico. Mucha gente llegó a vivir en la década de los cincuenta y sesenta, gente de todos lados del país que buscaba trabajo de lo que fuera en la construcción, en la pesca, en la industria textil o en los bares, hoteles y Restaurantes durante el verano. Por ejemplo el marido de mi prima llego de Tandil pero mucho después, a comienzos de los ochenta. También conocía un vecino de la casa del verano que era de Olavarría. Mar del plata fue la ciudad donde empezaron a veranear la mayoría de los argentinos a partir de la década del cincuenta cuando el gobierno Peronista estaba en el poder y los sectores obreros y medios gozaron de un buen nivel de vida. Muchos iban con los hoteles del sindicato, otros alquilaban departamentos y otros compraban alguna propiedad veraniega.¿Quien no pasó por Mar del Plata? Una vieja historia conocida!! Había libros de ensayo a favor y en contra del veraneo en Mar del plata, todo un objeto de estudio sociológico. Sebreli había escrito que era la ciudad del "ocio represivo" mientras que autores peronistas habían escrito que era la ciudad donde vacacionaba el pueblo y podía disfrutar del veraneo después de trabajar durante todo el año. Había películas sobre la ciudad como por ejemplo"Los jóvenes viejos" donde contrastaban el ritmo del trabajo del habitante con unos jóvenes burgueses que estaban de ocio o vivían ajenos a la realidad social. Me alejaba del centro hacia el sur, hacia la zona de Santa Clara. Había estado en el museo del mar, inaugurado por un gobierno Peronista, viendo algunas exposiciones. Había una de dos artistas Marplatenses muy conocidos de la década del sesenta que habían estado también en el grupo del Di tella. Pude ver fotos de happening en una galería que ya no existe, una galería en la calle Rivadavia por el centro. Adelante del museo había una escultura de Minujín otra exponente del Di tella. La escultura grande de la foca con papel de alfajor. Salí del museo y caminé un rato por la costa. Fui hacia el lado del centro. Luego me tomé el colectivo que entró en la zona del barrio de nueva Pompeya Marplatense, zona tranquila con casas bajas, chalets modernos y otros de hace algunas décadas. Baje en la calle Luro esquina Jujuy y entré en esa vieja librería que en la vidriera tiene santos y velas. El frente parece más el de una santería que el de una librería. Tiene mesas pequeñas alargadas con libros usados, el hombre siempre está en el fondo sentado. Esta vez lo vi con la cabeza gacha. Me puse a buscar en la única repisa de la librería que me interesa que es la que tiene libros de la editorial "Centro editor de América Latina". Ahí hay libros que son muy difíciles de conseguir como "La Australia Argentina" de Payro o libros de Estanislao Zeballos o Juan Agustín García, en fin libros de literatura argentina del siglo XIX. Libros que leo para tratar de entender la historia nuestra, nuestro presente aunque se haga difícil. Me llevé una selección de cuentos de principios de siglo. Guillot, Lynch, Dávalos, Mariani y otros. Anduve por la calle San Martín hacia el mar y vuelta hacia la ciudad, la catedral, la diagonal, hacía un frío Polar. entré a un shopping y me puse a leer un libro de Norberto Galasso de la editorial Colihue; luego la librería empezó a cerrar sus rejas y me avisaron que debía retirarme.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
lunes, 24 de noviembre de 2014
Fui a ver "El Puente" de Carlos Gorostiza al teatro del pueblo. Me tomé el 50, bajé en corrientes y callao y caminé por corrientes hasta el obelisco, luego crucé hasta la Diagonal Norte. En la entrada del teatro había una cola muy larga. Todavía no habían empezado a vender las entradas. Esperé bastante tiempo, creo que se hicieron más de las 20.30, casi la 21 hs. Antes de entrar un muchacho iba ofreciendo un vaso de vino que acepté con amabilidad mientral el me miró; luego me di cuenta de que era el director de la obra, Saqué la entrada y antes de ingresar una acomodadora me acompañó hasta mi asiento. Acompañaba a uno y luego volvía corriendo a buscar a otro. Pasó bastante tiempo hasta que se llenó la sala. Las luces se apagaron y empezó la obra que seguí con concentración. Algo sabía de una de las obras más importantes de nuestro teatro pero por fin pude verla por primera vez en mi vida. Duro casi dos horas. Al final hubo muchos aplausos y lágrimas de algunos de los espectadores y de algunos miembros del numeroso elenco. Era la última función que se hacía en este teatro. La productora dijo que seguirían con la obra en otro lugar aunque no especificó donde. "El Puente" no se termina, dijo. "Vamos a seguir, acá u ojalá en otro país". Salí a caminar por corrientes, entré en Banchero y pedí dos porciones de pizza y una gaseosa. Caminé hasta la parada del 50 y me volví a mi casa en el sur de la ciudad. En la calle caseros no había nadie. Escuché un poco de música y me fui a dormir.
12 de octubre de 2011. Hace mucho que no escribo sobre papel, lo noto porque tengo la mano dura como cuando era niño y terminaban las vacaciones de verano, se acercaba el primer día de clases y me ponía a practicar redacciones; Cómo me costaba escribir! Pasó mucho tiempo de esá época, más de veinte años, cuando pasaba mucho tiempo en Mar del Plata y lo que menos hacía era escribir entre el día en la playa, andar en bici y subirme a los árboles, justo antes de mi preadolescencia, después se acercaban las clases y la dificultad para poder escribir. En esa época generalmente terminaba el día sucio y roto, lo que provocaba los reproches de mi madre. No sé porque me pongo a recordar esto, quizás es la mano dura para escribir o la angustia de estos últimos tiempos que me hacen ir hacia la infancia en los años ochenta. Ahora es otra época y mi vida es muy diferente. Hace más de cinco años que vivo en Barcelona, España. Llegué a mediados del 2006, para la época del mundial de Alemania. Vine con mi hermano Juan Manuel, quien se quedó un año, trabajó en un bar y después se volvió. En esa primera época en Barcelona hice de todo, fui camarero en un bar, repartí volantes, trabajé de telefonista en una oficina, ofrecí productos y hasta traté de vender en la calle los libros que traje , lo recuerdo bien, sobre la calle Argentería extendía la lona con los libros hasta que un día pasó la policía motorizada sacando a todos los vendedores lo que provocó mi miedo y rápida huida hacia las calles internas del borne y no lo volví a intentar. En Barcelona todo era nuevo y descubría la ciudad mientras la vida me metía presión para salir adelante porque tenía el dinero justo para pagar el alquiler del piso que compartía junto a mi hermano con estudiantes de otros países: una chica italiana, un chico holandés, una chica mexicana. Si miro atrás desde hoy veo el tiempo que pasó y a veces me pregunto como pudieron pasar cinco años desde ésa época. El tiempo pasó sin que pudiera hacer demasiado, en el medio traté de vivir con la misma insatisfacción: días con rutina, obligaciones que no me dejaban hacer otras cosas, el tiempo que escaseaba o no lo aprovechaba como hubiera querido, soledad e insatisfacción y esa idea de que tendría que estar en otro lugar.
Ayer estuve en San Telmo. En la esquina de San Juan y Defensa me quedé viendo a un grupo con un cantante español que sapateaba sobre una tabla cuando cantaba. Toda una destreza cantar y sapatear. Hacían un repertorio variado, algunos covers y otros propios. Hicieron los ejes de mi carreta de Atahualpa Yupanqui y otro tema de Los delincuentes, grupo de Jerez de la frontera. El tema se llama "a la luz de Lorenzo", "Sólo quieres quererme cuando tu quieras.." Vendían sus c.d. a cincuenta pesos y la gente o bien compraba el c.d. o bien le dejaba una colaboración en las fundas de los instrumentos. Cuando terminaron les dejé dinero y crucé unas palabras con el cantante que me dijo que era de madrid, yo pensaba que era andaluz por la forma en que se comía las eses y la voz afónica. Le conté que había vivido en Barcelona un tiempo. Había un chileno y un argentino. Seguían de gira por Argentina y latinoamerica, tocando en las calles. Pensé que sería lindo viajar así. Después me encontré con Tucho y Florencia en la entrada del museo MAMBA, San Juan 350; justo estaban cerrando las puertas pero convencimos a los empleados para que nos dejaran pasar, no pagamos entrada porque ya habían cerrado la caja. Había varias exposiciones. Dibujos y pinturas de Leon Ferrari en una de las salas y en la otra la muestra se titulaba Argentina Lisergica, arte psicodelico nacional. En el subsuelo había una mezcla de pinturas y dibujos de diferentes artistas, no entendí bien el concepto, o quizás no hubiera un concepto claro pero me gustaba como estaban dispuestos los cuadros, haciendo curva en el aire con hilos transparentes, muchos dibujos con lápiz. Después fui a la sala de Ferrari. me hubiera gustado quedarme más tiempo pero ya eran las ocho y escuché la voz de una chica jóven que me decía si me quería quedar hasta mañana en la sala a lo que respondí que no estaría mal si fuera con ella. Se río y me acompañó hasta la salida. Salimos y caminamos con Tucho y Florencia por Defensa, los vendedores desarmaban los puestos de las ferias, pasaba un tipo con carro llevándose los puestos, pedía permiso, algunos todavía se quedaban. Le compré un shawarna a un vendedor turco. Fuimos a un supermercado y compramos una cerveza. Nos quedamos hablando en la plaza Dorrego un buen rato. Compramos otra cerveza. A eso de las diez caminamos otra vez por Defensa hasta Independencia, los traté de convencer para que se quedaran pero Tucho se quiso ir, se tomaron el ocho. Yo seguí caminando y me senté a comer dos pizzas y una cerveza en una mesa en la calle en Tío Felipe. Adentro daban el partido de Racing- River. Cuando me senté había poca gente en las mesas de afuera pero de a poco se fueron ocupando las mesas de la calle. LLegaron unas extranjeras adelante mío y en la mesa de atrás se sentó una pareja. Escuchaba la conversación en inglés de las extrajeras. Después le hablé a una, la que me gustaba más, una rubia alemana. Intenté hablar en inglés pero ella empezó a hablar en castellano. Me contó que hacía tres meses que estaba viajando y en ese lapso había aprendido el castellano. LLegó a Perú, luego viajó a Ecuador y después bajó por Bolivia hasta Argentina. Su idea era seguir viajando cinco meses más. Me hubiera gustado seguir hablando pero pidieron la cuenta, me saludó y se fue con sus dos amigas, una inglesa y otra holandesa. Yo pedí dos empanadas más y otra cerveza, miraba de refilón el partido de Racing- River, increíble, iba ganado Racing que queda puntero a dos fechas del final. Ultimamente empecé a salir mucho. El último mes fui al teatro varias veces, a los recitales de futurock, a san telmo.. quizás haya una búsqueda de romper la soledad y las rutinas en estas salidas por Buenos Aires.
martes, 9 de abril de 2013
Me acuerdo de aquella noche fría en las calles de constitución con adoquines que resbalaban por la humedad y la pequeña luz mortecina que iluminaba aquella esquina donde tomábamos cerveza a la vuelta del local. Te acordás Luciana? Tus amigos de Dock sud y las remeras de Las Pelotas, Los redondos, Bersuit, los Rolling Stones. No, nunca había ido a un recital de Bersuit vergarabat pero me dijiste de ir y no lo dudé. Luciana, eternamente bella, besada por todo el pogo del 95 en arpegios, besada pero jamás amada y por eso tus lágrimas y tu bronca de la que siempre me hablabas. No, no quiero ser como dicen que hay que ser, quiero ser como soy me decías en referencia a tus aspecto de chica gorda que no quería bajar de peso por que? Vos me contabas tanto, yo te contaba tanto. Tus lamentos, los míos; no sé cuales eran peores. Yo te hablaba de mi falta de arrojo para expresar los sentimientos con la chica que me gustaba y que vos bien conocías, esperar, esperar y nunca decirle nada. Por qué nos cuesta tanto todo, porque nunca se tiene lo que se quiere, "por qué los pedazos rotos del espejo interior" y después por que el mundo era así? Tanta indiferencia, tanta injusticia. Al lado la cerveza, la 3ra, la 5ta, hasta perder la cuenta. Cómo no recordarte hace tantos años en cemento, en Arpegios o donde tocara la Bersuit, cantando las canciones de Asquerosa Alegría. "Mi rebeldía del pasado le hace burlas a todo lo que digo" me pregunto yo ahora después de tanto tiempo. Me vienen imagenes a la cabeza de esas noches antes de los recitales, borrachos, en la vereda, esperando que empiecen a tocar. Seguirá siendo igual ahora? Digo, los pibes de 19, 21, 23, 25? Si, seguro que es igual en los recitales de La renga o del Indio solari por ejemplo, pero no sé, me parece que en esa época era más peligroso, el rock era contestatario, estaba en contra, mediados de los 90 estaba más cerca del fin de la dictadura o de principio de la democracia ahora que me pongo a pensar, en esa época me parecía lejísimos los primeros 80 pero habían pasado unos diez o 12 años y por eso la policía era tan jodida. Me acuerdo del frío en la calle, de las risas, los saludos, presentandome a uno, a otro, a las distintas bandas que venían con banderas de los barrios. Ese está re loco me decías, era el facha de boedo que iba en ojotas y remera a los recitales en pleno invierno. Luciana, fumando marihuana pero diciendo no al vino con pastillas que te ofrecían unos vagos de no sé que lugar. La Bersuit me repele, estoy cansada me decías, es una porquería, siempre es lo mismo pero no podías dejar de seguirla. Luciana, tan aplicada con tus estudios, tan concentrada en todas las materias, tan buena alumna, tan distinta los viernes o sábados si tocaba la bersuit o alguna otra banda de rock. Cómo sabías distinguir los momentos. Ahora descontrol, ahora estudio, trabajo, esfuerzo. Te recuerdo en tu departamento de Dock sud, los monoblock donde tiempo después filmaron tumberos, tu cuarto que daba a la autopista, la colección del si de clarín con tu amado rock nacional desde Moris a la Bersuit. Tomate el 134 me habías dicho y yo no sabía por donde agarrar para llegar a tu torre que no era tan marginal como después lo mostraban en esa serie. Luciana, vos terminaste en cinco años la facultad, tan esmerada, tan constante, tan bersuitera con tu trabajo en la municipalidad del que siempre te querías ir. Me acuerdo de esa especie de militancia que hicimos con Darío, con Facundo cuando editamos una revista en la que escribió Gabo Ferro que también era compañero nuestro. Me acuerdo de que sentías un entusiasmo por todo. ¿Donde estás Luciana? ¿Que hacés en estos días? ¿Como volver el tiempo atrás para encontrarte con vos en una noche fría en Arpegios?
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