jueves, 31 de julio de 2008
Hace un dia que estoy en Porto, Portugal; llegue ayer por la noche en tren desde Lisboa despues de parar dos días en Coimbra y uno en Aveiro, un paisaje verde y calmo como la gente que la habita. Las gente de las ciudades en este Pais parecen moverse a un ritmo más sosegado que en otras ciudades de europa. Me hospedo en un hostel llamado Ãndharilo que se encuentra cerca de la Rambla Santa Catarina, en la calle de La Firmeza que es una calle en subida desde la rambla; tiene una pequeña puerta de metal color blanca en la entrada y luego una escalera que conduce a un jardín a la izquierda. A la derecha está la cocina y la sala de estar. El lugar lo administran unos chicos de mi edad que alquilan la propiedad y la trabajan en cooperativa, se turnan los horarios y se dividen el dinero. Esta calle es tranquila pero por La rambla se desplaza mucha gente durante la mañana y el mediodía según pude comprobar hoy cuando salí a caminar; van y vienen para hacer las compras cotidianas o pasear; desde arriba de la peatonal, cerca del gran teatro saqué algunas fotos de la gente abigarrada que caminaba calle arriba o abajo concentrada en sus pasos. Temprano salí a caminar por el centro, anduve en el tranvia de color marrón que me dejó junto al puente de cemento luego de recorrer gran parte del centro y después en el bus numero 500 que bordea el Duero de casa viejas y pintorescas con flores y plantas en sus ventanas; subi en el elevador hasta el puente Luis I que cruza el rio Duero, tan conocido por su estructura metálica semejante al de la torre Eiffel y del mismo grupo de arquitectos. Crucé el puente una y otra vez, me quede en la parte de enfrente donde hay una plaza con un mirador, le pedi a algunas personas que me tomaran fotografias con la ciudad vieja de techos rojos y anaranjados como fondo. Más tarde camine por la costa, el barrio de "La Ribeira" y anduve por las callejuelas y vi algunas iglesias. Entre en un cafe y pedi uno con leche y con media luna, pague 1, 30 mucho menos que en Barcelona; al rato empezó a llover y me refugié en los lugares que pude, cobertizos, zaguanes, techos de verdulerias de esas calles antiguas de piedra que bajan hacia el río junto al puente, algunos vecinos me miraban con extrañeza como si adivinaran que era un turista más. Vi durante mas de media hora como una vendedora de paraguas gritaba en portugues lo que ofrecia en la gran plaza de la torre de los clérigos, al lado de una pequeña estatua de un cartero. Mientras estuve mirando creo que vendió tres paraguas; era una chica joven que gritaba para todas las direcciones con vehemencia. Tardé mucho en llegar al hostel, antes compré unos fideos y una manteca, pedí salsa pero no tenían. Cuando llegué habia muchos chicos coreanos preparando comida. Me quedé con ellos. Me convidaron con un poco de salsa y pan. Trataba de hacerme entender en mi rudimentario inglés. Una chica negra de origen holandes y padres congoleños empezó a tocar la guitarra, canciones románticas del sur norteamericano, blues, Soul y demás, realmente una pequeña artista con una actitud muy humilde. Tome varios vasos de vino oporto, intercambié bandas de rock con los chicos coreanos, nos anotabamos en los papeles los nombres de la bandas. Así fue pasando la tarde en este hostel de la rua Firmeza de la ciudad de porto a menos de un día de haber llegado. Más tarde pasaron muchas mãs cosas que sería muy largo de explicar ahora pero sin duda fue muy lindo conocer a dos chicas Gallegas llamadas Alba y Ana y a un chico Chileno llamado Erwin; con ellos anduve más de dos días sin parar y el sábado por la tarde fuimos a una exposición sobre derechos humanos y luego en la noche cenamos barato en la costa del río Duero, luego de buscar varios restaurantes . Justo antes de cenar, cuando nos bajamos en la estación de metro "Jardines de Morro" conocimos a un hombre llamado Serafín que nos empezó a contar la historia del convento y del centro histórico de la ciudad, dijo ser escritor y estar a punto de publicar un libro que le llevó cuatro años escribir, llamado "La duda" con un argumento sin duda muy extraño: Todo empezaba cuando el protagonista era abandonado de repente en un hotel de Milan por su mujer, con la que había convivido ocho años. A partir de allí el personaje sufre una gran crisis porque la mujer se va sin darle explicaciones en la madrugada de una noche. Entonces el hombre vuelve a oporto de donde también era oriunda la mujer a buscarla pero no la encuentra por ningún lado y la familia de esta tampoco sabe donde está. Creyendo que la había raptado una mafia de prostitutas, busca por todos los burdeles de oporto, habla con prostitutas, muestra sus fotos pero no logra dar con esta.
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