Hoy 31 de agoto del 2010 fue el último día de trabajo en Nielsen como encuestador. Trabajé en Mataró, barrio Cerdanyola pero una zona diferente a la de la última vez, antes del colegio. Por suerte no hizo tanto calor. Paré a comer un menú de seis euros en el bar liverpool, tomates, huevos, papas fritas y algunas croquetas de pollo, estuvo bien. La última encuesta se la hice a una chica paraguaya de Cacupé, me quedé hablando bastante tiempo, me contó que había comprado un terreno en Paraguay para poder hacerse la casa, lo pagaba en cuotas desde acá pero ahora había perdido uno de los dos trabajos que tenía como cuidadora de ancianos y estaba muy preocupada porque no sabía como seguir pagando eso y parecía arrepentida de haberse metido en el negocio; me contó además que estaba cansada del trabajo, hacía cuatro años que estaba en España, el mismo tiempo que yo. Volví en el bus número 8 hasta la estación y de ahí el tren hasta Barcelona. Viajé mirando el mar y las playas, todavía había mucha gente tomando sol entradas las seis de la tarde.
Cuanto tiempo hace que no escribo ni siquiera unas pocas líneas, no sé que me pasa, porque antes me sentía entusiasmado con este blog, con el hecho de escribir un poco todos los días pero ahora ya no es lo mismo, quizás es pereza o sentir que estos escritos no van hacia ningún lugar. Ahora escucho un disco de spinetta y suena el tema "quien resistirá cuando el arte ataque".
Hoy trabajé en el Prat, cerca de la estación de tren en la Avda. Virgen de montserrat al 200. Casi no paré en todo el día para no perderme la clase de inglés. Un poco antes de las siete apuré el paso hacia la estación, esperé el tren unos diez minutos, combinación en Sants, luego cambio en paralel con linea lila hasta Tetuán. Ahora suena el tema de spinetta "tengo un mono" y dice "sólo quiero descansar para poder continuar", "ni un milagro me queda ya", aunque yo todavía espero muchos y no sé si es candidez o una esperanza.
martes, 31 de agosto de 2010
jueves, 7 de enero de 2010
El martes 5 de enero fui al Camp Nou con Javi, el chico que atiende el puesto de diarios una cuadra abajo, sobre Paralel. Es de la zona de San Adria, hace unas semanas que lo conozco, parece buen pibe y le gusta la manera de hablar argentina y toda nuestra cultura,conoce muchos grupos del rock nacional además del tango; siempre me pide que le recomiende algún tango; tuvo una novia argentina que vivió en Barcelona y ahora está en Paris. Xavi viajó a Buenos aires hace un año, estuvo por la zona de Palermo y por su novia se le quedó un poco pegado el acento argentino. Fuimos a ver al barcelona, vino un amigo suyo llamado David. Noche de frío y lluvia en el nou camp: El barca perdió contra el sevilla 2-1. Antes de entrar tomamos unas cervezas y comimos patatas bravas en el bar Obelix, justo frente a las puertas por donde ingresamos. En la calle unos hinchas del sevilla cantaban sin parar y agitaban sus banderas rojas y blancas. Sacamos una entrada muy barata, 10 Euros para luego pasarnos a la segunda bandeja porque había espacios libres. Había más de 40.000 personas pero el estadio parecía semivacío. Nos ubicamos en la parte central y vimos el partido muy bien, lástima que en los primeros minutos del primer tiempo la lluvia empezó a incrementarse. Saqué el paraguas y nos cubrimos un poco, se chocaban los paraguas entre sí. Lindo gol del sevilla. En el segundo tiempo empate del sueco que vi perfectamente en un desborde por la derecha que le pegó de lejos pero al minuto penal para el sevilla. El arbitro no dirigió bien y anuló mal un gol del barcelona. Volvimos a pie hasta la estación collblank que significa cuello blanco en catalán, nombre raro. Mucha gente en el metro. Combinación en Sants con la línea verde hasta plaza España. A xavi le gusta mucho el tango y siempre me pide que cantemos alguno. Ahora está copado con "Tres años" y se la pasa cantando, yo no me acuerdo toda la letra exactamente.
Al otro día, feriado por Reyes, fui en Skate desde mi casa en poble sec hasta la playa; pasé por toda la costa. Me quedé en la zona de poble nou bajando un desnivel a toda velocidad, me daba una enorme sensación de libertad. Luego patiné un poco por la zona interna de poble nou, me acuerdo de la calle del ferrocarril, al lado de la rambla de Poble nou. Comí en un lugar paquistaní, luego seguí andando en Skate. Más tarde volví al bar y tomé un café. Leí un poco el libro Psicomagia de Jodorowsky y el diario Sport para ver que decían del partido.Siempre la soledad.
Al otro día, feriado por Reyes, fui en Skate desde mi casa en poble sec hasta la playa; pasé por toda la costa. Me quedé en la zona de poble nou bajando un desnivel a toda velocidad, me daba una enorme sensación de libertad. Luego patiné un poco por la zona interna de poble nou, me acuerdo de la calle del ferrocarril, al lado de la rambla de Poble nou. Comí en un lugar paquistaní, luego seguí andando en Skate. Más tarde volví al bar y tomé un café. Leí un poco el libro Psicomagia de Jodorowsky y el diario Sport para ver que decían del partido.Siempre la soledad.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Por la mañana fui a tomar un café al bar Agora de Paralel. Me quedé en el lugar casi dos horas. Miraba y leía. Primero leí la revista "Magazine" de "La Vanguardia"; recuerdo una nota a Ricardo Darín en donde hablaba de sus dos últimas películas. Luego traté de leer un poco en catalán "El senyor de les mosques" pero había palabras que no entendía y no tenía el diccionario encima, así que decidí dejarlo. Hablé un poco con la chica argentina que atiende hace un tiempo, es de Morón y hace dos años que está acá. Vive con el esposo y un hijo en "Santa coloma de gramanet". Nos quedamos hablando sobre el significado de esa localidad, según ella significaba "Santa paloma de la mano grande", un nombre muy particular, aunque en un momento asentí a lo que ella me dijo, luego me quedé pensando y no estaba tan seguro de ese significado. Volví a mi casa y me quedé mucho tiempo con la computadora buscando datos de todo tipo y biografías de escritores; leí bastante sobre cendrars y su particular vida de bohemio y vagabundo, su terrible experiencia de la guerra y la pérdida del brazo, su vida llena de aventuras en distintas ciudades del mundo. Después me cociné unos vegetales congelados que tenía hace tiempo. Me salieron mal. Comí a eso de las seis de la tarde. Me hubiera gustado comer más temprano pero acá María utiliza la cocina mucho tiempo y prefiero buscar el hueco en que no haya nadie. Siempre están dando vuelta en la cocina, tanto ella como Roldán y cuando cocinan ocupan mucho espacio y mucho tiempo, cosa que ultimamente me empieza a molestar, además que a veces cuando estoy cocinando María viene a ver que hago, como husmeando demasiado, mirando mis movimientos. Pero bueno, será cuestión de ir buscando huecos, aunque lo mejor es hablar y dejar de quedarme callado con las cosas que me molestan como me suele pasar, si estoy pagando tengo derecho a tener un espacio en la cocina también. A eso de las siete y media salí a Paralel a buscar un bar para poder sentarme y ver el Barca- Madrid pero era imposible, todos estaban llenos, incluso, a pesar del frío había gente en la vereda esperando que salieran otros o mirando desde atras de los vidrios como podían. Bajé un poco la avenida y a la altura de Poble Sec, debajo de las galería con anchas columnas que hay en toda esa calle, había un televisor que daba a la calle. Me quedé parado todo el segundo tiempo porque era imposible sentarse. Un hombre del edificio que está al lado del bar se puso furioso porque había una mesa en la puerta de la casa que le impedía entrar, la tiró con violencia e hizo un estruendo que llamó la atención de toda la gente, luego puteó. Inmediatamente empezó a gritar y amagó con pegarle a uno de los camareros. Su mujer lo separaba pero el hombre sacudía con fuerza su bastón. Este pequeño suceso hizo que por un momento muchos nos desconectaramos del partido. Vi el golazo del sueco, la gente gritó mucho... el encuentro terminó 1-0 con el Barca en la punta. Más tarde llegué a mi casa y puse en Roja-directa el partido de San Lorenzo - Boca, por suerte iba dos a cero y en el segundo tiempo hicieron el tercero. San Lorenzo fue muy superior a Boca y ratificó su paternidad, aunque lamentablemente ya no tiene posibilidades de salir campeón puede entrar en la copa libertadores. Noche de Fútbol. Después me quedé más tiempo buscando información con la computadora, Miré un poco de información sobre Lawrence Durrel y leí bastantes poesías de Paco Urondo.
domingo, 4 de octubre de 2009
Esto escribí en la habitación del piso compartido de estudiantes que alquilaba con mi hermano juan Manuel en el barrio del Borne en Barcelona a mediados del 2006: "Sara ya está en Bologna o en Módena, vaya uno a saber. Todo depende de su estado de ánimo, porque sus padres viven en una casa de campo a una hora de Bologna pero también tienen un departamento vacío en Modena que utiliza cuando quiere estar sola, cerca de la plaza de la estación de trenes.Estudia filosofía y le gusta escribir. Ella siempre habla de política y dice que se identifica con el comunismo italiano, aunque su familia tenga dinero y algunas propiedades y empieza a hablar de la tradición izquierdista de Bologna y demás...; ella me contó del hecho trágico de la bomba que pusieron en la estación en 1980 y asesinó a decenas de personas, en esa misma estación de trenes yo dormí una noche antes de encontrar un albergue que quedaba muy lejos del centro, una noche muy fría e interminable con algunos vagabundos que dormían al lado mío y otros que esperaban el tren que salía temprano.
Sara también me contó de los luchadores antifascistas en los campos de Emilio Romaña durante la segunda guerra mundial y un montón de cosas más que nada tienen que ver con la política, pero sí con esta zona geográfica del norte de Italia en donde hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano y donde se encuentra la universidad más antigua del mundo. Pero como decía, para ella fue una ruina tener que haberse ido de Barcelona, esa era la palabra que utilizaba siempre, "ruina". Va a extrañar mucho a una ciudad que le dió más de lo que ella esperaba; Seis meses imborrables en su memoria donde conoció la mayor cantidad de bares posibles y fue a todo los conciertos que pudo. Ella me hizo conocer el bar del blues y el jazz, el harlem, cerca de la plaza tripi y un montón de bares y rincones de la ciudad cuando yo recién llegaba a Barcelona y por primera vez recorría sus calles. Ella me mostró los lugares claves del centro de la ciudad. Solamente viví un poco más de un mes con ella pero siempre la recordaré en su esfuerzo por pronunciar el español mejor y buscar en su memoria, frunciendo la ceja, la palabra exacta en castellano. Me acuerdo también de su novio Alberto del que siempre se quejaba pero con el que siempre, al final volvía. El día de su despedida dijo: "Este día es la ruina, vuelve la rutina". Unos meses después tuve la suerte de viajar a Italia con muy poco dinero en el bolsillo y una mochila y después de vagabundear un par de días por la zona de Bologna, cuando ya no tenía en donde dormir y me sentía solo y desolado, la llamé y me dijo que vaya, que ella venía a mi encuentro a una estación de tren cuyo nombre ahora no recuerdo, cerca de su casa de Emilio Romagna, a media hora de la ciudad de Bologna. La zona era rural, hacía mucho frío, era enero del 2007 y después fuimos a la casa de Alberto en el medio del campo; me acuerdo que me llevaba con su auto por un camino que subía y bajaba pequéñas montañas y al costado había mucho bosque. Había carteles que prevenía de jabalíes y otros animales salvajes. En el camino Sara me contó que en algunos lugares de Italia, había Osos, creo que me nombró a Abruzo, en esa zona, suele haber algunos osos salvajes me dijo, cosa que me pareció rara.
Sara también me contó de los luchadores antifascistas en los campos de Emilio Romaña durante la segunda guerra mundial y un montón de cosas más que nada tienen que ver con la política, pero sí con esta zona geográfica del norte de Italia en donde hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano y donde se encuentra la universidad más antigua del mundo. Pero como decía, para ella fue una ruina tener que haberse ido de Barcelona, esa era la palabra que utilizaba siempre, "ruina". Va a extrañar mucho a una ciudad que le dió más de lo que ella esperaba; Seis meses imborrables en su memoria donde conoció la mayor cantidad de bares posibles y fue a todo los conciertos que pudo. Ella me hizo conocer el bar del blues y el jazz, el harlem, cerca de la plaza tripi y un montón de bares y rincones de la ciudad cuando yo recién llegaba a Barcelona y por primera vez recorría sus calles. Ella me mostró los lugares claves del centro de la ciudad. Solamente viví un poco más de un mes con ella pero siempre la recordaré en su esfuerzo por pronunciar el español mejor y buscar en su memoria, frunciendo la ceja, la palabra exacta en castellano. Me acuerdo también de su novio Alberto del que siempre se quejaba pero con el que siempre, al final volvía. El día de su despedida dijo: "Este día es la ruina, vuelve la rutina". Unos meses después tuve la suerte de viajar a Italia con muy poco dinero en el bolsillo y una mochila y después de vagabundear un par de días por la zona de Bologna, cuando ya no tenía en donde dormir y me sentía solo y desolado, la llamé y me dijo que vaya, que ella venía a mi encuentro a una estación de tren cuyo nombre ahora no recuerdo, cerca de su casa de Emilio Romagna, a media hora de la ciudad de Bologna. La zona era rural, hacía mucho frío, era enero del 2007 y después fuimos a la casa de Alberto en el medio del campo; me acuerdo que me llevaba con su auto por un camino que subía y bajaba pequéñas montañas y al costado había mucho bosque. Había carteles que prevenía de jabalíes y otros animales salvajes. En el camino Sara me contó que en algunos lugares de Italia, había Osos, creo que me nombró a Abruzo, en esa zona, suele haber algunos osos salvajes me dijo, cosa que me pareció rara.
lunes, 24 de agosto de 2009
Por un camino que serpenteaba levemente hacia la montaña, entre arbustos pequeños y secos distinguí a dos campesinos con ropas muy viejas, se escuchaba una conversación muy baja; los vi ocultarse bajo unos árboles más altos, no supe bien si del sol o de mí; se qué de repente desaparecieron y todo quedo vacío y en silencio otra vez. Al rato, un murmullo de nuevo y los veo partir a caballo...; en ningún momento me miraron. Más allá del camino, había unos arbóles altos de color verde claro, creo que eran álamos cosa que me llamo la atención en un paisaje no demasiado frondoso y por momentos desértico. El color de estos árboles contrastaba con el pasto seco del campo. Allí me quedé un momento y pude pensar. Más lejos, casi borrosas, entreví las altas montañas, algún pico conservaba todavía un poco de nieve con agugeros en el medio donde se veía la tierra seca. Cerré los ojos, no me preocupé de los campesinos estuvieran en la zona y agradecí de estar en ese lugar y a salvo. Por lo menos, por ahora, parecía no correr riesgo. La luz de a poco disminuía y la noche jugaba a mi favor. Me juré no dormir y y caminar hacia el oeste hasta que se hiciera de nuevo de día. Caminar y caminar con la luz como única luz y guía. Diez o más horas de caminata deberían transportarme bien lejos de donde estaba ahora, por los menos unos 40 kilómetros; alejarme lo máximo posible era la única consigna que centelleaba en mi cabeza. No me importaba no dormir, ya tendría tiempo más adelante, lo importante ahora era huir. Podría estar varios días despierto con tal de alejarme. No escuchar ruidos de helicopteros rastrillando la zona como unas horas atrás me infundía una indescriptible tranquilidad, aunque no me pensaba a salvo ni mucho menos. En un momento pensé que se habían equivocado, que creyeron que había salido para el este y me buscaban por otra zona. Quizás creyeron que había salido para la ciudad, la opción más coherente para un prófugo, aunque no para mí que entreví en los campos y montañas los mejores escondites antes de perderme anónimo en alguna ciudad. Primero tendría que curar mis heridas, quizás pasar unas horas por algún poblado aunque corriera el riesgo de ser delatado. No tenía mapa encima, solo la cordillera hacia la izquierda. Por suerte tenía agua y un río flaco pero con agua limpia parecía seguirme siempre en la escapada. Sin comer podría estar varios días pero antes tendría que encontrar algún poblado aunque pensar en esto me volvía a intranquilizar, era el miedo al contacto con la gente y a que me delataran. Lo importante era no llamar la atención, cosa difícil en los pueblo perdidos del campo. Al tiempo que hacía estas reflexiones me di cuenta que el día llegaba a su fin. Caminé un poco más aprisa en un campo que no se presentaba difícil; la maleza era muy baja y no tocaba mis heridas de las rodillas. La promesa de no quedarme dormido no se cumplió y creo que alrededor de las tres de la mañana descansé junto a un pequeño arbol al lado del río. Me desperté con las primeras claridades y cansado así que supuse que había dormido muy poco. El silencio era total y en un principio me sentí confuso, perdido, sin recuerdos. No sabía bien que hacía en ese lugar,y aunque sabía que huía no recordaba de que o de quienes. Sólo supe que tenía que continuar andando pero tuve miedo, temblé de frío, el silencio era total.
sábado, 8 de agosto de 2009
La vida nos da/ me da lo justo ( no sé como empezar este escrito si en primera o en tercera), nunca demasiado, nunca de más, sabe regatear muy bien, es su oficio, su vocación casi diaria y ahora sigo con el nos, ( quizás arbitrario, pero así empecé el texto ); a veces nos ilusiona y cuando estamos confiados y parece que vamos encarrilados nos golpea; así... una y otra vez... Pareciera que nos da un poco de esperanza o ilusión a propósito, para después enseñarse más y nosotros, siempre ilusos olvidamos las experiencias anteriores o pensamos que esta vez puede ser diferente. Por eso esperar lo peor de una situación es una manera de enfrentarse al dolor, de acolchonarlo y amortiguarlo; o quizás... no esperar nada.... Suena duro, claro, porque vaciarse no es nada fácil, siempre uno desea y quiere el fuego de la ilusión pero... que otra alternativa buscar para que no duela? Siempre movernos con desconfianza después de tan hirientes experiencias es el unico legado que nos deja de lección. Bien, acostumbrado/s al dolor. No está mal avanzar confiados pero el golpe al caer se hace demasiado duro y después hay que saber sobrellevarlo. ¿Por qué cuesta tanto que algo salga? Pareciera que la vida siempre nos diera una parte y nos quitara otra, nunca da todo junto. Alguna vez la balanza se alejará del todo del dolor. Es posible acercarse a la felicidad... pregunta tantas veces plateada en forma seria o chistosa, cínica o irónica que además puede sonar vana, pero válida al fin. No lo sé... A veces pienso (y ahora paso al yo directamente) que tendría que dejar de quejarme y ver lo que tengo en vez de mirar lo que me falta. "todas nuestras desgracias provienen de mirar lo que no tenemos o nos falta" dice Robinson Crusoe. Ahora me quejo pero no estoy preso ni enfermo, puedo mirar el mundo con los ojos, tengo un trabajo, un lugar para dormir tranquilo pero hay tanto que quisiera y no puedo obtener. ¿Conformismo o agradecimiento? No lo sé, y entre estas dos palabras mi duda crece.
Hay una frase muy repetida que dice "la confianza mata al hombre"; yo reflexiono y pienso que la confianza es buena, el problema está en mezclar confianza con arrogancia o soberbia, eso sí que puede hacernos caer. Una humilde confianza sería lo que necesito porque sin un poco de fe es difícil emprender cualquier camino, además que sin la fuerza necesaria que da la confianza ni podríamos empezar. Que las cosas después salgan... eso es otra cosa. Por eso pido confianza y humildad, aunque suene trillado. También dejar de compararme con los demás, ya que no existen puntos de comparación. Cual es la medida? El amor, la soledad, el sexo, la sabiduría, los viajes, el trabajo, el dinero, es realmente estúpido fijarme en los otros en relación conmigo, establecer puntos de comparación, fruto de una sociedad competitiva cuyos valores son el éxito, el poder, el dinero. ¿Todo es la misma nada?
Era una fiesta de Reggae en el parque Guell por la entrada del metro de Balkarka, luego de subir la interminable cuesta que en algunos trechos tiene escaleras mecánicas pero que después hay que subir a pie. Los jardines de una casa grande a la que se accede por unas viejas escalinatas de piedra. Desde una especie de galería terraza se puede observar casi toda barcelona, hay un dulce olor a marihuana, hay muchos chicos que sacan fotos y hablan en italiano bello, prego, piano, stanco guardare y demás. Yo miro todo desde un rincón de la galería y espero a Joan, mi amigo catalán. La fiesta estaba anunciada desde las 11 de la mañana pero lo cierto es que antes de la cinco había muy poca gente. Ahora a las seis yo miraba la ciudad de techos rojizos por el balcón, más allá el centro y luego el mar que se confunde en lontananza. Escuchaba las conversaciones en italiano, solamente eso, miraba a las chicas. Más tarde llegó Joan, se compró una cerveza y fuimos a caminar por el parque. Subimos a las cruces desde donde se veía la ciudad y nos quedamos mirando; Joan en un momento me dice: "mirá, desde aquí se ve la ventana de mi cuarto y me señala hacia la calle Rep. Argentina.. y si, se veía su balcón "yo siempre los puedo ver a ellos" en referencia a los turistas que miran al lado nuestro la ciudad". Miré hacia ese lado, ubiqué su ventana, más allá el parque Turot, después imaginé la coqueta Avenida Balmes que no se podía ver; luego volvimos a la casa de la fiesta. No quedamos en la zona de la galería, hablando un poco de fútbol y del ambiente de la fiesta. Luego Joan se compró una cerveza. Joan tiene que comprarse algo sino siente que no está haciendo nada, a mí ultimamente me da lo mismo, puedo salir sin dinero y disfruto igual, generalmente no necesito comprarme nada, además, cada vez tomo menos cerveza, no como antes, en Buenos Aires, que siempre terminaba borracho. Algunas personas, conocidos de Joan, habían quedado en venir más temprano pero eran las ocho de la noche y sólo estábamos nosotros. Yo quería mirar la ciudad y la gente mientras que Joan parecía aburrido de la situación y se fue para la casa en Rep. Argentina. Luego que él se fue, me llamó Juan Manuel, un chico argentino, conocido de unos amigos con el que había salido una vez y me dijo si quería hacer algo y le comenté de la fiesta; me contestó que vendría. Un rato después me llamó para decirme que estaba perdido en la estación de Balkarca y le dije que busque la calle "Baixada de la Gloria" que en realidad desde donde estaba él era una subida pero no la podía encontrar, así que tuve que ir a buscarlo. No tuve que bajar mucho cuando lo vi acercarse, nos saludamos y me explicó que estaba cansado porque a la mañana había jugado al fútbol en casteldefell y que mañana jugaría otra vez. Bajamos las escaleras de la casa, entramos a la fiesta y nos topamos con Joan y los demás chicos que ya habían llegado. Zara, una chica de Roma, Julio, un chico argentino de Mendoza y Laia, una chica de Terrassa que ahora vivía en Barcelona. Los presenté con Juan Manuel y nos quedamos un tiempo hablando. Después de un rato se hicieron distintos grupos y el chico de mendoza se quedó hablando con lara, la chica catalana, Joan estaba de mal caracter porque quería que estemos todos juntos y no que se hicieran diferentes grupos y separaciones como era evidente que habían hecho Laia y el chico mendocino. De golpe Joan empezó a gritar que eso no estaba bien, que habíamos venido todos juntos y que no había que hacer separaciones y los chicos no sabían que decir... Se fue para la casa bastante enojado, más tarde se fue Juan Manuel aduciendo que no se sentía muy bien.
Otro día en el museo Caixa Forum de Plaza España estuvimos hablando largo rato sobre la situación, me acuerdo que había una exposición de Maurice de Vlaminck uno de los iniciadores del estilo fauvista, una exposición de mucha calidad y gratuita como son todas en este museo y mientras mirábamos un video en la sala de proyecciones comentábamos lo que había pasado la noche anterior, yo no estaba de acuerdo con la reacción que había tenido pero estaba en el medio ya que era amigo de él y no de los demás chicos.
Otra noche: Tocó un grupo llamado manel en la fábrica de cerveza Dann, luego unos suecos, cuyo nombre no me acuerdo. Joan se encuentra con una chica conocida de su trabajo de encuestador y me la presenta hablamos un rato los tres pero soy yo quien más habla. Luego, vienen dos amigas más, yo trato de hablar, de integrarme pero Joan se queda callado. Mientras hablo con la chica veo que Joan me empieza a tocar y a decir que nos vayamos, molesto porque yo hablaba con ella. Veo que su actitud es cada vez peor, se lo ve muy nervioso y mal, con una cara desencajada. Le dejo de hablar a la chica, me doy vuelta y le pregunto "¿Que pasa?" a lo que me responde que lo estoy excluyendo, "que veo una chica y me vuelvo loco" y yo le digo que no, que él puede hablar si quiere pero me dice que soy yo quien acapara la conversación y que él siempre queda a un costado y que además pasa mucha gente y es imposible hablar. Le digo que hay otras chicas y me dice que no y empieza a decir que nos vayamos, que él me la había presentado y no tengo porque hablarle. Otra vez no entiendo esta actitud.. Dejo de hablarle a la chica y me empiezo a sentir mal y triste. Cuando nos vamos nos peleamos, tenemos puntos de vista muy diferentes sobre la situación. Se nota que tiene mucha bronca contenida, empieza a decirme un montón de cosas que nada tienen que ver con la situación, yo lo esucho pero no le respondo mucho, a pesar de que es hiriente en mucho de lo que dice. Que se revuelva en su mierda, cada uno tiene lo suyo.
Hay una frase muy repetida que dice "la confianza mata al hombre"; yo reflexiono y pienso que la confianza es buena, el problema está en mezclar confianza con arrogancia o soberbia, eso sí que puede hacernos caer. Una humilde confianza sería lo que necesito porque sin un poco de fe es difícil emprender cualquier camino, además que sin la fuerza necesaria que da la confianza ni podríamos empezar. Que las cosas después salgan... eso es otra cosa. Por eso pido confianza y humildad, aunque suene trillado. También dejar de compararme con los demás, ya que no existen puntos de comparación. Cual es la medida? El amor, la soledad, el sexo, la sabiduría, los viajes, el trabajo, el dinero, es realmente estúpido fijarme en los otros en relación conmigo, establecer puntos de comparación, fruto de una sociedad competitiva cuyos valores son el éxito, el poder, el dinero. ¿Todo es la misma nada?
Era una fiesta de Reggae en el parque Guell por la entrada del metro de Balkarka, luego de subir la interminable cuesta que en algunos trechos tiene escaleras mecánicas pero que después hay que subir a pie. Los jardines de una casa grande a la que se accede por unas viejas escalinatas de piedra. Desde una especie de galería terraza se puede observar casi toda barcelona, hay un dulce olor a marihuana, hay muchos chicos que sacan fotos y hablan en italiano bello, prego, piano, stanco guardare y demás. Yo miro todo desde un rincón de la galería y espero a Joan, mi amigo catalán. La fiesta estaba anunciada desde las 11 de la mañana pero lo cierto es que antes de la cinco había muy poca gente. Ahora a las seis yo miraba la ciudad de techos rojizos por el balcón, más allá el centro y luego el mar que se confunde en lontananza. Escuchaba las conversaciones en italiano, solamente eso, miraba a las chicas. Más tarde llegó Joan, se compró una cerveza y fuimos a caminar por el parque. Subimos a las cruces desde donde se veía la ciudad y nos quedamos mirando; Joan en un momento me dice: "mirá, desde aquí se ve la ventana de mi cuarto y me señala hacia la calle Rep. Argentina.. y si, se veía su balcón "yo siempre los puedo ver a ellos" en referencia a los turistas que miran al lado nuestro la ciudad". Miré hacia ese lado, ubiqué su ventana, más allá el parque Turot, después imaginé la coqueta Avenida Balmes que no se podía ver; luego volvimos a la casa de la fiesta. No quedamos en la zona de la galería, hablando un poco de fútbol y del ambiente de la fiesta. Luego Joan se compró una cerveza. Joan tiene que comprarse algo sino siente que no está haciendo nada, a mí ultimamente me da lo mismo, puedo salir sin dinero y disfruto igual, generalmente no necesito comprarme nada, además, cada vez tomo menos cerveza, no como antes, en Buenos Aires, que siempre terminaba borracho. Algunas personas, conocidos de Joan, habían quedado en venir más temprano pero eran las ocho de la noche y sólo estábamos nosotros. Yo quería mirar la ciudad y la gente mientras que Joan parecía aburrido de la situación y se fue para la casa en Rep. Argentina. Luego que él se fue, me llamó Juan Manuel, un chico argentino, conocido de unos amigos con el que había salido una vez y me dijo si quería hacer algo y le comenté de la fiesta; me contestó que vendría. Un rato después me llamó para decirme que estaba perdido en la estación de Balkarca y le dije que busque la calle "Baixada de la Gloria" que en realidad desde donde estaba él era una subida pero no la podía encontrar, así que tuve que ir a buscarlo. No tuve que bajar mucho cuando lo vi acercarse, nos saludamos y me explicó que estaba cansado porque a la mañana había jugado al fútbol en casteldefell y que mañana jugaría otra vez. Bajamos las escaleras de la casa, entramos a la fiesta y nos topamos con Joan y los demás chicos que ya habían llegado. Zara, una chica de Roma, Julio, un chico argentino de Mendoza y Laia, una chica de Terrassa que ahora vivía en Barcelona. Los presenté con Juan Manuel y nos quedamos un tiempo hablando. Después de un rato se hicieron distintos grupos y el chico de mendoza se quedó hablando con lara, la chica catalana, Joan estaba de mal caracter porque quería que estemos todos juntos y no que se hicieran diferentes grupos y separaciones como era evidente que habían hecho Laia y el chico mendocino. De golpe Joan empezó a gritar que eso no estaba bien, que habíamos venido todos juntos y que no había que hacer separaciones y los chicos no sabían que decir... Se fue para la casa bastante enojado, más tarde se fue Juan Manuel aduciendo que no se sentía muy bien.
Otro día en el museo Caixa Forum de Plaza España estuvimos hablando largo rato sobre la situación, me acuerdo que había una exposición de Maurice de Vlaminck uno de los iniciadores del estilo fauvista, una exposición de mucha calidad y gratuita como son todas en este museo y mientras mirábamos un video en la sala de proyecciones comentábamos lo que había pasado la noche anterior, yo no estaba de acuerdo con la reacción que había tenido pero estaba en el medio ya que era amigo de él y no de los demás chicos.
Otra noche: Tocó un grupo llamado manel en la fábrica de cerveza Dann, luego unos suecos, cuyo nombre no me acuerdo. Joan se encuentra con una chica conocida de su trabajo de encuestador y me la presenta hablamos un rato los tres pero soy yo quien más habla. Luego, vienen dos amigas más, yo trato de hablar, de integrarme pero Joan se queda callado. Mientras hablo con la chica veo que Joan me empieza a tocar y a decir que nos vayamos, molesto porque yo hablaba con ella. Veo que su actitud es cada vez peor, se lo ve muy nervioso y mal, con una cara desencajada. Le dejo de hablar a la chica, me doy vuelta y le pregunto "¿Que pasa?" a lo que me responde que lo estoy excluyendo, "que veo una chica y me vuelvo loco" y yo le digo que no, que él puede hablar si quiere pero me dice que soy yo quien acapara la conversación y que él siempre queda a un costado y que además pasa mucha gente y es imposible hablar. Le digo que hay otras chicas y me dice que no y empieza a decir que nos vayamos, que él me la había presentado y no tengo porque hablarle. Otra vez no entiendo esta actitud.. Dejo de hablarle a la chica y me empiezo a sentir mal y triste. Cuando nos vamos nos peleamos, tenemos puntos de vista muy diferentes sobre la situación. Se nota que tiene mucha bronca contenida, empieza a decirme un montón de cosas que nada tienen que ver con la situación, yo lo esucho pero no le respondo mucho, a pesar de que es hiriente en mucho de lo que dice. Que se revuelva en su mierda, cada uno tiene lo suyo.
viernes, 26 de junio de 2009
Cohetes,cantos, gritos y muchas luces cerca del mar, cerca de villa Olimpica. Hoy es la fiesta de San Joan, la cuarta que presencio desde que estoy en la ciudad y de cada una tengo un recuerdo. Me acuerdo de la primera, a unos días de haber llegado, en junio del 2006 cuando con mi hermano no sabíamos de que se trataba tanta algarabía y festejos e ibamos asombrados por barceloneta mientras mirábamos los fuegos y petardos que explotaban en las calles cercanas al puerto; recuerdo que estuvimos un rato en la playa y luego volvimos por Joan de Borbó hacia la zona del Born, donde alquilábamos una habitación; no hubo mucho más que eso, una pequeña aproximación a esa fiesta novedosa para nosotros y el humo, los cohetes, la gente en la calle y la pregunta ¿de que se tratará todo esto? La segunda vez, un año después, casi no la recuerdo, apenas en mi memoria tengo la imágen de ir por el barrio de Gracia y ver alguna fogata, luego girar y bajar por el paseo San Joan viendo los cohetes que estallaban a uno y otro lado del Paseo. En esa época vivía en el pasaje Mayol número 8 que es una calle muy pintoresca con árboles y faroles a los costados, este pasaje desemboca en la plaza Gaudi, frente a la iglesia Sagrada Familia; vivía con un italiano mayor que yo con el que no me llevaba nada bien y con el que tuve graves discusiones y discrepancias que no vale la pena recordar como por ejemplo la higiene de la vivienda, el nunca limpiaba pero pretendía que limpie yo. Tampoco aquella vez estuve hasta muy tarde y antes de dormirme todavía escuchaba los ruidos de los cohetes.
La tercera celebración recuerdo que me encontré con un chico argentino que andaba solo y hacía poco tiempo que estaba en Barcelona, sólo unos meses. Era de Guaymayen, Mendoza y había llegado primero a La coruña, Galicia, para después trasladarse a Catalunya. Ese día hablamos de todo un poco y me dijo que sentía muy solo y que estaba pensando en volverse pero no le alcanzaba para el pasaje. Repetía cada tanto que era muy dura la vida del inmigrante. Con ese chico me vi un par de veces, generalmente nos encontrábamos en la fuente de la plaza Real y después nos íbamos a la plaza trippi a tomar una cerveza. Siempre me decía que quizás volviera en unos años, cuando terminara la carrera de economía que había dejado por la mitad. Unos meses mas tarde consiguió trabajo en un bingo y pudo costearse la vuelta. En ese bingo de la Gran Vía con Nápoles yo también había buscado trabajo cuando llegué a Barcelona pero al final no lo acepté porque me pareció demasiado duro y estresante atender las mesas de los jugadores, toda la gente fumando, los gritos, la histeria del juego.
Aquella vez con el chico mendocino caminámos por la playa hasta Villa Olímpica. Recuerdo que paró a hablar por teléfono en Barceloneta con su hermana mayor de Mendoza y le comentaba los detalles de los festejos. Luego, en la playa, con su camara digital empezó a filmar los cohetes y petardos que estallaban y decía "esto es Barcelona". Se lo veía emocionado y contento de presenciar la fiesta. Creo que esa fue la ultima vez que lo vi. Antes de irse, en agosto, me llamó para decirme que ya había juntado para el pasaje.
La tercera celebración recuerdo que me encontré con un chico argentino que andaba solo y hacía poco tiempo que estaba en Barcelona, sólo unos meses. Era de Guaymayen, Mendoza y había llegado primero a La coruña, Galicia, para después trasladarse a Catalunya. Ese día hablamos de todo un poco y me dijo que sentía muy solo y que estaba pensando en volverse pero no le alcanzaba para el pasaje. Repetía cada tanto que era muy dura la vida del inmigrante. Con ese chico me vi un par de veces, generalmente nos encontrábamos en la fuente de la plaza Real y después nos íbamos a la plaza trippi a tomar una cerveza. Siempre me decía que quizás volviera en unos años, cuando terminara la carrera de economía que había dejado por la mitad. Unos meses mas tarde consiguió trabajo en un bingo y pudo costearse la vuelta. En ese bingo de la Gran Vía con Nápoles yo también había buscado trabajo cuando llegué a Barcelona pero al final no lo acepté porque me pareció demasiado duro y estresante atender las mesas de los jugadores, toda la gente fumando, los gritos, la histeria del juego.
Aquella vez con el chico mendocino caminámos por la playa hasta Villa Olímpica. Recuerdo que paró a hablar por teléfono en Barceloneta con su hermana mayor de Mendoza y le comentaba los detalles de los festejos. Luego, en la playa, con su camara digital empezó a filmar los cohetes y petardos que estallaban y decía "esto es Barcelona". Se lo veía emocionado y contento de presenciar la fiesta. Creo que esa fue la ultima vez que lo vi. Antes de irse, en agosto, me llamó para decirme que ya había juntado para el pasaje.
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