jueves, 24 de abril de 2008

Muchas veces leí que las personas se enferman por el campo psíquico. Es decir, siempre hay un transfondo psicológico que desemboca en la enfermedad, así lo afirman varios libros, especialmente "La enfermedad como camino", a grandes y malos rasgos es así, se trata de la sombra que contiene lo que nosotros rechazamos del mundo. El mundo es unidad pero nosotros lo polarizamos y negamos lo que nos parece el mal. Según los autores hay que renuciar a cambiar el mundo y a ver lo que nos parece malo, el cambio más importante es el personal. Cuesta entender esta idea porque entonces parecería que nada importa para los autores. Según ellos el hombre es pecado y haga lo que haga siempre caerá en él por más que se esfuerze en reformar el mundo. Esto por un lado es trágico, aunque por otro es liberador, no sé, quizás no llegue a entender bien del todo lo que quisieron decir. Si algo no sale afuera el cuerpo lo manifiesta. Entonces me pongo a pensar que es lo que hizo que me agarré está gripe tan dura. Quizás la soledad y el esfuerzo de subir por la montaña a hacer encuestas a ese pueblo, quizás el desarraigo, el poco contacto con gente, la falta de amigos, la incomunicación, el hecho de pensar que puedo hacer todo yo mismo y enfrentarme con todas las dificultades, quizás aceptar demasiado ciertas cosas, el rencor contra aspectos injustos del mundo que no puedo tolerar. No lo sé, sinceramente, no puedo darme cuenta pero quizás el cuerpo me está avisando de que tengo que hacer otras cosas y tratar de salir de esta rutina del trabajo pero pienso al mismo tiempo que si pierdo esto... ¿qué podría hacer? El otro día soñé que se me caían los dos dientes de arriba y en el dicionario de los sueños dice que es falta de seguridad y dificultad para que los demás te escuchen. Pienso que es verdad, muchas veces en una reunión siento que no me escucha nadie, hablo pero no me escuchan, lo mismo con las mujeres, pareciera que no escucharan lo que digo porque no es sólo el hecho de hablar sino los gestos, la actitud, muchas cosas. Falta de dientes es dificultad para morder y tener que es justamente lo que me pasa pero no sé como resolverlo. Trato de escribir pero no me parece que tenga una imaginación desarrollada, algo bueno para contar que es lo fundamental para una buena ficción y pienso en Roberto arlt y en Cortázar porque tienen imaginación y sus textos se desarrollan imperdible e interminablemante. Hay un cuento de Arlt que transcurre en Tanger ahora no me acuerdo con exactitud, está en el tomo "El criador de Gorilas" que es sorprendente, quizás uno de los mejores cuentos que haya leído aunque no me acuerde bien de como es, sí que es trágico y más, pero por algún motivo me acuerdo de ese cuento, quizás tenga que leerlo porque me quiera decir algo importante.
Hace cuatro días que estoy enfermo. Es la primera vez que caigo desde que estoy en Barcelona. Es una gripe dura, con tos, mareo, refrío y dolor de cabeza. También por momentos me duelen los huesos. Por todas las características pienso que es un gripe ya que no fui a ningún médico. Hay que pasarla en la cama con aspirina y te con limón y miel. Así dice en las enciclopedias y en la información que busqué en internet; también descansar lo máximo posible. La bronca de los dos primeros días ya se me pasó y terminé por aceptarla. Me perdí dos clases de catalán y la posibilidad de irme unos días a algún lugar cercano, había pensado el sur de Francia. Justo tengo días libres y me enfermo. Hoy es jueves y desde el domingo estoy así. Justo había pedido estos días de vacaciones y caí convaleciente; ahora no puedo hacer nada. Espero mejorarme lo antes posible aunque por cómo viene esto cuando me mejoré tendré que volver a trabajar. Todo por ir a hacer encuestas a Macanet Masanet en tren y con lluvia un día domingo; me acuerdo que antes vi la estacion tordera que no es turdera en esa zona cerca de Girona. A veces las cosas no salen como uno las planea, días de cama y sin saber que hacer. Se bien que esto es consecuencia de la tormenta que cayó mientras subía la montaña desde la estacion macanet-macanet hasta el pueblo y no había ni una casa para refugiarse. Por lo menos casi una hora de subida hasta este pueblo o estos dos pueblos porque encima hay uno más arriba; tanto viaje y esfuerzo para enfermarme en este domingo de abril. Por suerte a la vuelta me llevó un chico hasta la estación, fuimos escuchando a Calamaro.

martes, 22 de abril de 2008

  La lluvia me sorprendió en la montaña mientras subía desde la estación de tren hasta Macanet Macanet, pueblo cuya estación está alejada a muchos quilómetros, realmente muy raro porque siempre las estaciones están en el centro o a la entrada del pueblo o ciudad; me empapé de pies a cabeza ya que no había un lugar para refugiarse a la vista; me entró agua por todas partes, especialmente en las zapatillas y a los diez minutos me empecé a sentir mal, mareado, enfriado y con un poco de dolor de cabeza que cada vez se hacía más fuerte. Así y todo llegué al pueblo donde en la primer casa le hice una encuesta a un muchacho de mi edad. Antes tuve que insistir un poco, claro está. Estaba con la mujer y un hijo que correteaba por el comedor y cantaba canciones infantiles. Después de hacer la encuesta le conté mi problema que basicamente era que no había modo de volver desde el pueblo hasta la estación de trenes porque ya no había omnnibus y la vuelta a pie me iba llevar más de una hora y con estos mareos iba a ser duro. Por suerte se ofreció a llevarme. Le dije que volvería en una hora, en el intervalo, trataría de hacer otra encuesta. Hice una entrevista más a una persona que no vivía aquí sino que era su casa de fin de semana aunque yo en la encuesta apunté que era su casa principal, total pasan igual. Caminé por calles circulares en otra zona del pueblo y más tarde volví a la casa del chico. La jóven esposa me hizo pasar y el muchacho me dijo que esperara porque estaba bañando a su niño. A los diez minutos salió de un cuarto interior, me saludó y fuimos hacia su moderna camioneta. Volvimos escuchando a Calamaro mientras descendíamos por la montaña. Sonaba la canción de "Miguel" y como sólo conocía a "Los Rodriguez" le dije que ponga en el you tubbe a "Los abuelos de la nada" de quien había oído hablar así los conocía. Cuando llegamos el tren ya estaba parado pero faltaban diez minutos para que saliera. Volvimos a la camioneta y fumamos un porro, luego me dió su teléfono y me dijo que si algún día volvía por aquí no dude en llamarlo. Un chico muy amable y con necesidad de tener amigos según sus propias palabras. Trabaja de chofer de una ambulancia en Blanes y me contó que en su trabajo aprendía mucho. La última semana, con unas excursiones de Portugueses, se la pasaba trabajando y me contó que cada diez minutos había que levantar a alguien por ebriedad o por coma alcohólico, lo mismo le solía pasar con los ingleses que viajaban a Blanes y a Lloret sólo para beber durante varias noches seguidas, cada unos minutos un coma alcohólico y él con la ambulancia a recogerlos.

lunes, 14 de abril de 2008

Quedó el estribillo de aquella canción en mi recuerdo de la última vez que te vi. Esa noche en que pensé que quizás tenía que escribir sobre vos por lo menos para aclarar mis sentimientos y el día de mañana recordar que es lo que pasó. Habían ocurrido tantas cosas mezcladas que no podría ordenarlas. Desde ese día que te vi por primera vez cuando salías de la clase de Literatura septentrional (¡que nombre raro le ponían a las materias en el profesorado!) mirando para todos lados. Sé que la historia tiene que ser contada pero no puedo empezar o no se cómo, lo más difícil siempre es el inicio, después sólo hay que seguir pero lo esencial es la fuerza motora, la decisión para encarrilarse. Es lo mismo que me pasaba con vos, lo mismo que me pasa siempre, se que tengo que empezar a hacer algo y no lo hago y pareciera que esto lo sufro sólo yo. Porque me parece imposible que otros sufran de esta pasividad, este quedarse en el mismo lugar, deseando siempre sin tener y con nostalgia de algo que no pasó o con la esperanza de una señal que nunca llega. Y decirle que no puedo hacer nada, que lo intento y me quedo callado y luego me descargo con lágrimas en soledad quedaría más que de romántico de cobarde pero... ya quisiera yo que esa no fuera mi defensa y mi triste consuelo. Ya quisiera yo que el camino se abra hacia otro lado y no hacia la angustia después del deseo. No sé porque acuden a mí imágenes negras y obsesivas por ejemplo que si hay un actor en la gloria es porque diez quedaron atrás y veo a los demás volviendo a su casa en un día de lluvia con un bolso a cuestas. Luego veo a uno que camina por una calle de Floresta y sube lentamente las escaleras de un departamento, adentro lo espera su madre y le pregunta como le fue a lo que el responde que no pasó nada. Luego se sienta en el sillón, enciende la televisión mientras su madre le prepara unos mates. Tras el cristal del pequeño comedor la lluvia arrecia; el hombre, tiene unos cuarenta años, pero parece más jóven, es flaco y de movimientos ágiles mira con aburrimiento un programa de preguntas y respuestas y a veces mira los adoquines por la ventana. Hasta el lunes no trabaja y el hombre soltero piensa que por la noche puede salir al cine, a tomar unas copas o ver alguna obra de teatro, piensa en esto pero ninguna de las opciones lo convence demasiado, se dice a si mismo que dormirá la siesta y cuando se levante por la noche decidirá que hacer. No sé que tiene que ver con la historia principal pero siempre me pasa, desviarme no es ninguna novedad. Es una noche negra de villa ortuzar en otoño del 2001, caminamos por las calles solitarias del barrio de atrás del cementerio, pasando la vía, calle Guevara o Rosetti se me ocurre ahora. Es una pequeña casa al fondo de un pasillo donde yo pasaba aquellos días. Un comedor, una cocina y un pequeño patio donde colgabas siempre la ropa. En el comedor había un viejo equipo redondo para compact. y alrededor C.D. y cassetes dispersos de Las Pelotas, Los redondos, La Renga, Charlie García y otros más del rock nacional. El humo del tabaco y de la marihuana nunca se iba de la habitación y a mí me ponía los ojos rojos. Había una pequeña biblioteca con libros y recuerdo ese de German Rozenmacher que te robé y nunca te enteraste, un libro incoseguible que nunca supe como podía estar en tu biblioteca, al igual que una edición de osvaldo Lamborghini viejísima. Eras rara en todo, hasta en los libros que atesorabas, aunque no los hubieras leído.

domingo, 13 de abril de 2008

  Con muchas banderas y algunos trapos no se paró de cantar en Plaza España. Eran las once de la mañana del 13 de abril del 2008. Se fue sumando gente que venía de distintos puntos de España: León, Tarragona, Valladolid, Mallorca. Un grupo vino de Andorra. La mayoría tenía puesta la azulgrana y si no, tenía algún distintivo como ser gorro o bandera. Nos sacamos fotos en las escalinatas de la gran plaza, al lado de las fuentes mágicas, mientras se agitaban las banderas. Luego joan, un especie de coordinador, dividió a los que tenían autos de los que no. Eran muchos los que habían venido en coche. Hubo lugar para todos. Yo viajé con una pareja y la hija; eran de Amposta, casi Valencia. Javier era rosarino pero había vivido en Soldati mucho tiempo y hacía más de 20 que vivía en el sur de cataluña. De chico el padre lo llevaba al viejo Gasómetro y estuvo en el último partido, el famosos 2 a 2 con Boca, allá por ese 79. Después cuando se alquilaba el Tomás A. Ducó iba desde Soldati en tren y algunos vecinos quemeros lo solían cargar aunque no creo que realmente fueran muchos. Su mujer era catalana, tenía la camiseta de San Lorenzo, la hijita, Raquel estaba muy callada. Entre ellos hablaban en catalán, me llamaba mucho la atención verlos hablar en catalán pero eran de la zona de valencia y se notaban algunas diferencias, por ejemplo  decían Rocha en vez de vermello. Yo iba adelante y por la ventanilla sacaba una bandera de palo, el auto iba a paso de hombre y nos cruzabamos con gente. Los turistas miraban y sacaban fotos, nos confundían con el Barca y había que andar explicando que eran los cien años de San Lorenzo lo que se festejaba. La carabana siguió por la gran vía hasta Marina y ahí dobló hacia la Sagrada Familia. Estacionamos el coche en un garage y fuimos caminando hasta la plaza Gaudi donde seguimos cantando y agitando las banderas. Los turistas nos seguían preguntando y nos sacaban fotos. Un argentino de turismo, con su cámara de fotos, me preguntó si San Lorenzo jugaba en Barcelona. Después hablé con una chica de la peña llamada Paola que era de Devoto y me empezó a hablar de la barra de Devoto, famosa barra que en los 90 seguía al equipo a todos lados que ella iba con ellos. Le pedí que me sacara una foto. Una hora depués seguimos camino hacia el barrio de la Mina donde en un club uruguayo nos esperaban choripanes y asado. Apenas doblamos por Alfons el Magnanim unos gitanos de los monoblocks nos dijeron amenazantes que no pasemos por ahí, pero nadie les hizo caso; eran los makarras jodidos de Barcelona, yo ya sabía como eran por los amigos de mónica con la que viví 4 meses y muchos venían de "La Mina". Los autos fueron llegando. Se colgaron las banderas y yo me saqué una foto frente a la que decía: "Tu recuerdo me hace bien". Hubo que esperar bastante para empezar a comer. Me dediqué a tomar latas de quilmes que vendían a un euro. Además la peña repartió cuatro vales a cada uno, dos para bebidas y dos para comida. Cuando llegó la comída comí tres choris y un sandwich de hamburguesa; me llené y todavía más. Luego, por la tarde, seguí tomando cerveza. Entraba al tinglado, pedía una lata y volvía a la mesada a tomar sol y cantar. Se cantaron canciones contra Boca, River, Racing y Huracán. Uno dijo que a Velez ni merecía cantarle. Cantamos mucho y me sorprendí al empezar varias. Luego se habló del tema de la vuelta a Avda. La Plata. Yo hablaba con isma, la mujer de Javier de diferentes temas, le contaba de algunos viajes que había hecho. Más tarde se empezaron a vender números para un sorteo y compré dos por cinco Euros. Paola era la encargada de vender los números y yo le pedí el 7 y el 6. Un chiquito vestido de azulgrana se subió a una silla y revolvió una bolsa de plástico donde estaban los números. El primero en salir fue el 7. Me puse muy contento aunque ya tenía un buen presentimiento. Paola me dió el pullover con un pequeño escudo del barca aunque yo hubiera preferido la camiseta con el símbolo de la peña. Sortearon más remeras y el libro sobe el fenómeno social de 1982. Yo me saqué el buso que tenía y me puse el nuevo pullover. Seguí hablando con Paola, me gustaba hablar con ella, me dijo que llegó de Argentina hace un año y medio, casi el mismo tiempo que yo. Le pedí el mail y le dije que venga a ver los partidos al tapas de Barceloneta, aunque no sé para qué, porque yo generalmente no voy, esta es la segunda vez que vengo a la peña luego del festejo de mediados del 2007. La gente jugaba al truco en las mesas y por los parlantes sonaba la Bersuit. Luego pusieron un disco de Rodrigo. Me volví con la pareja, me dejaron en plaza España y ellos subieron al museo a sacar fotos de Barcelona desde arriba. Volví contento a mi casa con el pullover y pensando en Paola que tenía puesta una camiseta que le había regalado Zacarías a fines de los 80. Esta chica si que era cuerva de verdad, aunque no creo que la vuelva a ver en los próximos días a menos que "El ciclón" salga campeón de la copa o del campeonato, tampoco voy a ir todos los partidos a la peña.

miércoles, 9 de abril de 2008

Estuve por primera vez en LLeida, era la única capital de provincia que no conocía. Saqué el billete de 10.60 en Paseo de Gracia y tardé mucho tiempo en llegar, creo que más de dos horas, aunque la comodidad del tren, el día soleado y la vista del mar durante la primera parte del trayecto hicieron más llevadero el viaje. El tren pasó por Tarragona y Reus. La verdad que LLeida no me gustó demasiado, no había mucho para ver más que el monasterio de la montaña en donde estuve sacando algunas fotos, aunque es lindo el paisaje un poco antes de llegar a la ciudad con ríos y vegetación verde en las montañas. Luego de subir y dar vueltas por el convento caminé un poco por las calles del centro donde saqué más fotos. Se veían muchos inmigrantes africanos. Luego bajé otra vez hacia la estación de trenes que es otro punto atractivo, grande, moderna, muy vistosa desde afuera y toda pintada de azul en su interior. Para volver perdí el tren barato así que tuve que pagar 17 euros por la vuelta en un tren viejo y de chapa que parecía el oriente expres y con mucho destinos como Zaragoza, León y Pamplona. Iba completo de personas y valijas y mochilas. Me pidieron el billete varias veces para controlarme. Llegué muy tarde a Barcelona, casi a media noche y con hambre. Me hice unos fideos con salsa, me dormí casi a las dos de la mañana. Puse el disco de Moris Fiebre de vivir antes de dormirme. Lleida era una ciudad que quería conocer hace tiempo pero ahora no creo que vuelva, es lejos de Barcelona y no tiene demasiado.
Esto escribí en el viaje en tren a LLeida hace más de cuatro años: El tren avanza despacio luego de haberse detenido en Sants más de diez minutos. Es un día soleado de principios de otoño, todavía es un día de playa pero esta vez prefiero cambiar el rumbo. Viajo comodamente en el asiento de la ventanilla. El sol acaricia e invita a la modorra. Son las 14 hs. La próxima parada del tren es san vicent calders. Me dedico a mirar el paisaje por la ventanilla. Ahora veo fábricas, antenas gigantes, un puente y algunas máquinas con materiales de construcción; algunos obreros trabajan. El tren avanza despacio, la ciudad va quedando atrás, la estación de Gabá, después la ciudad, después las montañas. Empiezo a tener calor, el tren imprime velocidad, el doble, el triple que antes. En el recodo de playa de Garraf se ve mucha gente. El mar, con el reflejo del sol sol, brilla fuerte como si fuera una gigante capa de aluminio, es bello. Nos acercamos a Sitges y veo una parte de la ciudad vieja. Pasa el revisor y pide los billetes, a la izquierda el mar sigue brillando.

sábado, 5 de abril de 2008

La tarde pasa en la mesa de este bar en la plaza del Sol del Barrio Gracia. De a poco oscurece y hay muy poca gente a nuestro alrededor El momento en que el día se convierte en noche es el que más me gusta. Ese crepúsculo vasto que siempre asocio con un leve color anaranjado aunque no siempre este presente este color en el misterioso ocaso pero lo cierto es que la hora nunca me defrauda, ni siquiera en los días de lluvia y tormenta cuando el cielo es oscuro . Hablamos durante mucho tiempo en esta mesa del bar sobre una chica que le gusta a Joan y no le correspondió. El lo relativiza y lo lleva bien y se lo toma todo con calma que es la mejor manera de tomárselo y realmente lo admiro. Yo no puedo ver las cosas así y por eso sufro tanto. A mí siempre se me escapan las chicas de las manos y por eso estoy triste y con dudas. Siempre me falta lo que quiero, siempre busco y no encuentro, siempre pierdo la cabeza por una chica que no me corresponde y no entiendo el porqué ni las razones simplemente a los no o las indiferencia. Tal vez mis silencios, mis dudas, mi manera de ser, quizás no sea alguien que de la impresión de saber adonde va y el desconcierto las desconcierta por más amor que uno dé, siempre parecen regirse por los mismos patrones. Ahora se escuchan canciones en la radio y muchas hablan de gente que sufre por amor pero yo siempre los veo bien acompañados en las revistas y en la tele mientras a mí sólo me acompaña su música generalmente mala pero que no tengo más remedio que escuchar cuando estoy en un lugar público como ahora que escucho una pésima canción de Chayane. Pero bueno, no es hora de broncas y resentimientos sino de reflexión aunque no sirva de mucho porque lo que sirve es actuar. Pero el crepúsculo, el alcohol, la falta de seguridad, no tener un rumbo fijo y el respaldo que ellas necesitan. No pude llevarla a Holanda y a Alemania y por eso se fue con quien le pagó el viaje. Llorar no quiero y menos que menos piedad, las cosas del mundo son así y habrá que hacerle frente a la soledad. Tal vez resolver mis conflictos sea el primer paso para empezar a caminar pero me resulta difícil cambiar la personalidad, poder ver con más claridad. No hay nada que decir, el juego es así y aunque no me guste hay que jugarlo. No tengo casi nada de lo que me gustaría tener pero tengo algo. No dejarme arrastrar por la corriente es una manera de jugar y aunque cueste es mejor seguir así. La verdad no sé cual es porque no hay un término real de comparación y cada circunstancia es diferente. Ya no sé que hacer pero los acordes mostraban el filo de la canción, la canción que buscaba hace tiempo, el adagio justo, la afinación que mejor le sientan a las cuerdas para acompañar esta canción. Seguiré cantando aunque no lo haga muy bien, quizás en el futuro pueda lograr la composición que ahora veo toda desarmada.