1) pequeño exordio
El sueño nos enlaza cuando entramos en intima comunión con la tierra aunque eso sea lo más difícil y delicado de alcanzar. Pero todo se acerca si lo buscamos y nada llega porque sí, aunque no siempre esa búsqueda es deliberada. Creo que es posible que la vida se expanda si queremos que el espíritu llegue al punto en que no puede retornar al padecer cotidiano. Pero jamás suceden momentos que no intentamos. Y ¿cómo debe ser el intento? No se puede saber, ya que no poseemos mapa de certezas. Nadie puede indicarnos el camino de la liberación y el crecimiento personal pero como siempre se halla lo que buscamos no debemos detenernos en el camino por el que avanzamos aunque no encontremos con facilidad el punto de llegada; eso sí, debemos establecer algunas pausas, a veces largas, otras veces más breves; nuestro propio cuerpo nos irá indicando la modalidad. La espiritualidad siempre acompaña nuestro camino hacia la meta porque nos relaciona con la creación y nos da la oportunidad de agregar un acorde a esa canción que forma el universo y del que somos parte. Sobretodo la espiritualidad nos brinda la chance de perdonar a los demás y a nosotros mismos, tarea muy ardua, más que nada cuando vemos nuestras heridas y nuestros deseos no realizados una y otra vez.
2) Consideración personal en relación con la idea anterior:
Ahora puedo decir que sufro y no vale la pena compararme con otro sufrimiento ya que cada uno carga con su peso. A veces siento que mi corazón late a un ritmo más lento del que tendría que seguir y las venas se hinchan de tanto esperar y es ahí cuando la visión del mundo se cierra, se hunde, se disuelve junto conmigo y me parece un milagro seguir vivo ¿ Cómo se puede esperar tanto tiempo? ¿cual es el límite de la resistencia? Muchos se preguntaran de que tema concreto estoy hablando y quizás sea justo pero cada cual tiene su karma detrás del que ya no hay nada. ¿es demasiado? no lo sé. Otros tendrán otros problemas y quizás peores. Allá voy sin pausa pero con prisa con la fuerza que hay que tener para salir de los abismos personales. Cuando camino por la calle y veo gente trato de no comparar pero me resulta difícil e inevitable. Digo, vale, las comparaciones son odiosas y alguien dijo que todo es la misma nada. Pienso que debo sacarme todo ya mismo, sobretodo los prejuicios, además de las enseñanzas, la cultura, las mentiras, el dinero, la hipocresía pero a pesar de las comparaciones me pregunto. ¿qué es lo que tengo que los demás no tienen? pero no hay respuesta y vuelvo a caer en la trampa de la comparación otra vez y pienso que quizás encuentre un atajo para volver a salir aunque muchas veces resulte imposible empezar. ¿Donde escribo esto? Si, en Venecia, es verdad a donde llegué con muy poco dinero y se que no cualquiera lo puede hacer. Los puentes, los canales, la luna llena, pero no puedo estar del todo contento. Quizás sea venecia sin ella lo que me amarga pero... Otra voz interior me dice que aproveche la ciudad y que aleje todo deseo pero ¿cómo hacerlo? Sé que si te quedaras conmigo todo sería diferente. No importa, el sexo es comunión, pero caminar con vos es lo que quiero y mirar la luna de Venecia o de Mar del Plata. Todos valemos y es mentira lo que nos dicen los valores que imperan, estos tendrán que ser destruídos ya que no son naturales al igual que el poder de la violencia y el dinero que es impuesto. Pero no quiero hacer ahora un discurso y sé que la verdad no la tiene nadie pero es en los callejones donde el dolor se drena en soledad y con paciencia entre sangre y semen. En soledad y con llanto el dolor quizás duele menos. Se me ocurre que el hombre y la mujer tienen que acercarse por el bien de los dos y eso implica eliminar muchos de los valores asimilados en la actualidad. Ahora debo dejar de escribir tantos temas a la vez y terminar este texto que por momentos parece un discurso patético pero no importa ya que lo necesario es la expresión más allá de todo. Hoy estoy en el mundo perdido y digo lo que siento, ya que soy un vagabundo en el miserable mundo y no tengo un lugar donde aferrarme y por momentos voy por el barro ya vaciado de fe. Basta de dolor y de masoquismo pero no hay stop, siempre hay más. Y sin en el dolor hay liberación? si nos agazapamos en lo que duele para luego resurgir libres aunque sea un camino demasiado duro. A veces dudo de esto y me digo que no tiene sentido el dolor y que sufrir tanto es innecesario, además no soy un Sámana ni un religioso oriental. Venecia y vos no me dan la señal que necesito y pareciera como si no me vieran, ¿será por eso que escribo esto?
sábado, 22 de marzo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
Recuerdo algunas calles de mi barrio que ahora están muy lejos. Viene a mi memoria la imágen de la cortada que está detrás de mi casa donde a veces jugábamos al fútbol. Que será de cada uno de los destinos de los chicos que jugábamos en Cachimayo a finales de los ochenta. Me acuerdo que cuando pasaba un auto teníamos que parar el partido para después reanudarlo. Felicidad de niño inocente que empezaba a contrastar con la realidad brutal que no espera y avanza desnuda, torpe, brutal, ignorante y de la que nadie quiere desprenderse. Alguna vez proporcionaba alegrías pero era tan corta que había que apresarla mucho, hacerla durar aunque todavía sabía menos que ahora y no me daba cuenta de que era tan transitoria y tan pasajera. Después los días de siempre, algunos mejores que otros, algunos sin relieves, otros felices casi sin darme cuenta. A veces en los partidos yo jugaba de 10. Muchas veces me destacaba y eso me hacía feliz. Y otras veces nada.... dale que dale pero nada, flojo, mediocre entre otros que eran mejores. Pero una vez, una vez... me acuerdo de ese día que salí del fondo mareándome a todo el equipo, me los fui pasando de a poco al gordo, al petiso, al ruso, uno, dos, tres hasta llegar al arquero al que pude pasar con un gancho prodigioso y de golpe el arco de remeras solo, solo para mí, era el gol del triunfo de mi equipo pero de golpe el arquero viene con fuerza desde atrás y justo antes de poder pegarle me agarra las piernas con las manos y me hace caer y caí. Que impotencia... sólo frente al arco y nada, nada, la pelota se pierde por cualquier lado con un penal para expulsión que en la calle tendría que haber sido reemplazado por una trompada que no le dí. Así estaba yo frente a las frías baldosas antes de errar el penal. Luego bronca, amargura, impotencia y constatar el hecho de que los aciertos de uno no siempre significan la victoria porque hay otros que están para impedirlo. Una y otra vez. El gol de mi vida y me lo frustra una canallada del rulo que atajaba. No era la primera vez que hacía eso, alguna vez había visto como se lo hacía a otro pero en la euforia de la jugada no lo pensé y quizás tarde demasiado en patear... así tantas veces dejaba pasar las cosas y me quedaba sin lo que deseaba. Todos luchan por lo que quieren, llegan hasta el final y a mí me parece que no hago demasiado o espero no se qué. Por ejemplo: ahora ya no me funciona el lápiz y quiero seguir escribiendo pero no hago nada porque en este momento, en este, quizás no en otro, ir a comprar otro lápiz me supone un obstáculo, una carga; quizás ese sea el problema mayor, tomarme todo como una carga, como una mochila muy pesada. Quizás la solución sea tomarme más las cosas como un juego, es decir hacer pero no enojarme si no me sale lo que quiero. ¡Vaya filosofía!. Las filosofías budistas dicen eso y sin embargo... Si fuera tan fácil pero uno no es una máquina. Conseguis un trabajo y te hechan sin razón, vas a otro y te pagan una miseria además de esperar sesenta días para cobrar. Bueno, hay que seguir. Salí de la queja, salí, te decía ese vecino amigo de caballito. Vos de te debés una conversación con tu padre te dijo él pero la verdad es que no quiero hablar con él. No quiero, quizás sea un problema mío, no lo niego, pero a veces siento que no vale la pena y eso incrementa mi rencor. Además, siempre está trabajando porque claro, tiene muchas ocupaciones ya que tiene que mantener sus restaurantes y su lindo auto mientras yo acá en Barcelona tengo que trabajar de lo que sea. Repartir volantes, hacer encuestas en una oficina, servir mesas en centros comerciales, pero bueno, el mundo es así... siempre lo critiqué por ambicioso y burgués, ahí donde más duele por presionar para trabajar y darle solo importancia a lo material, realmente me resultaba un asco todo ese mundo. Y eso que tampoco es de los que más dinero tienen pero siento mucho rencor. Cómo tanta gente puede pensar así y bueno me digo, así estamos como país o como mundo con esos cerebros que solo le interesan acumular dinero.No quiero caer en la dureza y la impiedad pero callar lo que siento sería ir también contra mí. Te debés una charla con tu padre te decía aquel vecino pero todavía me pregunto ¿para qué? si siempre está muy ocupado. Bueno, ya soy grande tengo casi treinta años, estoy en Barcelona e intento escribir que es lo que quiero hacer sin miedo y de a poco ir mejorando en la redacción. Ya no tiene sentido el resentimiento y el rencor contra la gente, los ricos, el patrón de la mujer que te acepta si tenés. El mundo sigue siendo tan viejo como siempre pero necesito sacarme la bronca y la violencia que solo me daña. Pero ¿cómo hacerlo?. Si por lo menos estuviera mi vieja pero claro, murió de un cancer fulminante hace unos meses. mi padre dijo que tenía que dejar el pasado, tenía que superarlo, si, a tan sólo tres meses de la muerte de mi vieja el estaba "fantástico". Claro este mundo evidentemente para algunos es fantástico. ¿será por qué para otros es una pesadilla? no sé, es una pregunta nomás.
viernes, 14 de marzo de 2008
El sábado fuimos en metro a Montparnasse. Fuimos con Guillermo, un chico argentino que conocimos ayer en el hostel. Caminamos un rato por el barrio pero no vi nada de la famosa bohemia cultural de la que siempre se habla, quizás eso terminó hace cincuenta años. Por el Boulevard de Montparnase había muchos cafés animados y algunos teatros cerrados. Quizás no era este el lugar de la movida cultural, quizás estábamos en otro rincón del barrio. A mi hermano le daba lo mismo un lugar que otro y siempre me carga porque busco los lugares históricos donde anduvieron los escritores. Yo me enojo y le digo que es un ignorante y apático y él me contesta que no tengo personalidad porque ando tras las pistas de otro mientras él dice que es más auténtico porque no quiere buscar rincones donde anduvieron los personajes de ningún libro. No conoce a Victor Hugo ni a Balzac, ni siquiera sabía lo que era Montmartre y montparnasse. Yo me enojo porque tanta ignorancia me da bronca pero luego reflexiono y me digo a mi mismo que quizás sea mejor así ya que la cultura no es la única forma de conocimiento pero luego me quedo dudando también de esto, al fin y al cabo lo que yo tengo es información pero tampoco se nada de nada.
domingo, 2 de marzo de 2008
Segundo día en Paris. LLegamos en un vuelo de Girona. De ahí un autobús hasta la parada de puerta Mayor; según recuerdo era como una pequeña estación de buses o un estacionamiento. Cruzamos hacia un edificio grande donde había un centro comercial. Nos tomamos el metro hasta la estacion "Bastilla", había un pequeño río que en un principio confundimos con el sena. La primera noche dormimos en el hotel Vaudin en la Avenida Leandro Rolin, 25 euros por persona; tenía la dirección por una chica que encuesté en Cerdanyola, me contó de su viaje a Paris y me lo recomendó. Con mi hermano nos costó encontrarlo y estuvimos deambulando por la zona de Bastilla alrededor de una hora preguntandole a muchas personas y dando vueltas por calles y avenidas. Ya nos estábamos yendo hacia otras direcciónes de hosteles cuando vimos el cartel blanco a lo lejos; por fin teníamos un lugar donde dormir. Una pequeña escalera y la recepción; era un buen hotel, sencillo, agradable, con un ventanal que daba a la avenida frente a un edificio de ladrillos rojos. Dejamos las cosas rápidamente, mi hermano se quedó en la habitación y yo salí a dar vueltas por las calles contento y emocionado de estar en Paris por primera vez. Anduve por las calles cercanas al hotel, llegué a la estación de Bastilla y desde allí saqué varias fotos a un canal que antes habíamos confundido con una parte del Sena. No me alejé demasiado y entré a un café a leer una guía sobre la ciudad y algunos puntos turísticos o de interés; averigué como ir a San Criquere. Luego de un rato volví al hotel donde mi hermano estaba durmiendo. Tuvimos una discusión porque yo quería salir y el prefería quedarse un tiempo en el hotel así que volví a salir una vez más. Me alejé un poco más y me perdí por una calle que bajaba en dirección contraria a la avenida del hotel.
Cuando volví mi hermano ya estaba listo y salimos hacia la torre Eiffel. Fuimos en Metro desde la estación Bastilla. Cuando llegamos no lo podía creer: "estaba frente a la torre iluminada". Estuvimos un rato allí sacando las típicas fotos nocturnas y decidimos que al otro día iríamos a un hotel donde incluyeran el desayuno. Buscamos en internet y anotamos algunas direcciones; fuimos a la zona de Marie de Clichie donde había un hostelling x 21 euros con desayuno incluído. Salimos a caminar un poco por el barrio y yo me acordé de que en esta zona Henri Miller había terminado Trópico de Cáncer pero no le dije nada a mi hermano. Bajamos caminando y vi una sede del Partido Comunista de Francia que me llamó la atención; eran los arrabales de Paris, así y todo pensé que debería ser muy caro vivir acá. El barrio parecía muy dormido y desierto casi no nos cruzábamos con nadie por la calle. Llegamos a la puerta de un metro y nos dirijimos hacia Porta de Bagnolet donde había otro hostel que costaba 22 Euros con el desayuno. Lo vimos y nos volvimos para Bastilla.
Al otro día nos decidimos sin saber porqué por este segundo hostel. Esa mañana caminamos mucho. Llegamos desde el hostel hasta la torre Eiffel lo que nos llevó cuatro horas parando con tranquilidad en distintos lugares: Beleville, que me gustó por ser una zona populosa que no se porque me hizo acordar a Primera Junta en Buenos Aires, Plaza Republiqué, Bastilla, Notre Dame, Louvre y sena arriba hasta la torre. Nos quedamos en la base un rato pero como había mucha gente lo dejamos para otro día. Paris es muy grande y en cada cuadra parece haber vivido alguien importante, en cada manzana hay un museo, una sala de arte y exposición. Lo que más me gustó es la vista desde los puentes del sena y la verdad que aunque había visto fotos, me lo imaginaba más angosto. Me gustó el puente de las artes donde el río se divide ; ahí saqué varias fotos. En los días que siguieron recorrimos muchos lugares y barrios de cuyos nombres no me acuerdo; varias veces salimos caminando de Porta Bagnolet hasta el centro, muchas otras recorrimos el sena por las dos orillas. Al tercer día nos encontramos con un chico argentino de Luján del que nos hicimos amigos y anduvimos con él. Vivía en Inglaterra temporalmente donde trabajaba como profesor de castellano; había viajado gracias a una Beca del ministerio de provincia. Se llamaba Guillermo, con él recorrimos toda una mañana Montparnase y bajamos hasta Tullerías, pasamos por Clichi y la ópera, luego fuimos hasta el arco del triunfo a través de los Eliseos y después volvimos otra vez.
Cuando volví mi hermano ya estaba listo y salimos hacia la torre Eiffel. Fuimos en Metro desde la estación Bastilla. Cuando llegamos no lo podía creer: "estaba frente a la torre iluminada". Estuvimos un rato allí sacando las típicas fotos nocturnas y decidimos que al otro día iríamos a un hotel donde incluyeran el desayuno. Buscamos en internet y anotamos algunas direcciones; fuimos a la zona de Marie de Clichie donde había un hostelling x 21 euros con desayuno incluído. Salimos a caminar un poco por el barrio y yo me acordé de que en esta zona Henri Miller había terminado Trópico de Cáncer pero no le dije nada a mi hermano. Bajamos caminando y vi una sede del Partido Comunista de Francia que me llamó la atención; eran los arrabales de Paris, así y todo pensé que debería ser muy caro vivir acá. El barrio parecía muy dormido y desierto casi no nos cruzábamos con nadie por la calle. Llegamos a la puerta de un metro y nos dirijimos hacia Porta de Bagnolet donde había otro hostel que costaba 22 Euros con el desayuno. Lo vimos y nos volvimos para Bastilla.
Al otro día nos decidimos sin saber porqué por este segundo hostel. Esa mañana caminamos mucho. Llegamos desde el hostel hasta la torre Eiffel lo que nos llevó cuatro horas parando con tranquilidad en distintos lugares: Beleville, que me gustó por ser una zona populosa que no se porque me hizo acordar a Primera Junta en Buenos Aires, Plaza Republiqué, Bastilla, Notre Dame, Louvre y sena arriba hasta la torre. Nos quedamos en la base un rato pero como había mucha gente lo dejamos para otro día. Paris es muy grande y en cada cuadra parece haber vivido alguien importante, en cada manzana hay un museo, una sala de arte y exposición. Lo que más me gustó es la vista desde los puentes del sena y la verdad que aunque había visto fotos, me lo imaginaba más angosto. Me gustó el puente de las artes donde el río se divide ; ahí saqué varias fotos. En los días que siguieron recorrimos muchos lugares y barrios de cuyos nombres no me acuerdo; varias veces salimos caminando de Porta Bagnolet hasta el centro, muchas otras recorrimos el sena por las dos orillas. Al tercer día nos encontramos con un chico argentino de Luján del que nos hicimos amigos y anduvimos con él. Vivía en Inglaterra temporalmente donde trabajaba como profesor de castellano; había viajado gracias a una Beca del ministerio de provincia. Se llamaba Guillermo, con él recorrimos toda una mañana Montparnase y bajamos hasta Tullerías, pasamos por Clichi y la ópera, luego fuimos hasta el arco del triunfo a través de los Eliseos y después volvimos otra vez.
martes, 29 de enero de 2008
Audaces olas caen bruscamente sobre la playa vacía en donde descanso de tanta fatiga. Las veo venir cada vez más violentas y me crean tensión porque veo como se acercan más y más y me quitan el suave descanso. Entonces camino bosque adentro en espera de que el temporal se calme pero los vientos no son favorables y la tormenta recrudece, cerniendóse también sobre el bosque donde intento protegerme.
Me adentro todavía más y encuentro una gran roca que por debajo tiene un hueco, una especie de cueva en desnivel. Me introduzco poco a poco, no sin antes embarrarme y mojarme casi hasta la cintura. Dentro de la cueva hay un tiempo de calma pero luego escucho los truenos y me mojan las gotas que caen cada vez con más fuerza. A lo lejos escucho el ruido intempestuoso de las olas que caen con furia sobre la playa. Por un pequeño hueco veo los relámpagos que se suceden sin parar y la cortina de agua; luego el ruido de los truenos. Siento intranquilidad e impotencia ya que mi mundo de apacible lectura en la playa se ha desbaratado y una inquietante y amenazante tempestad quiebra mi calma a la que había llegado después de mucho esfuerzo. Entonces pienso que nada es previsible y ningún momento apacible puede preparse y aislarse. Busco consuelo en mis pensamientos y no los encuentro. La cueva es muy oscura y la angustia se eleva como el nivel del mar en la costa y ya no tengo forma de ampararme. Siento el agua en mis pies pero salir al exterior sería peor ya que no conozco ningún refugio. Estoy llegando a un límite y lo único que puedo hacer es rezar, pedir con oraciones que aprendí de niño, improvisaciones, frases de consuelo pero siempre vuelvo al mismo punto y no entiendo el porqué de mi situación. Me doy cuenta de que más allá de los rezos no hay nada, es lo único que me sostiene y sigo resistiendo como puedo. Tengo un fuerte dolor en el pecho, quiero gritar y no lo hago. Hago promesas pero se también que si salgo de esto no las cumpliré del todo, quizás al principio, pero luego las olvidaré. Todo esto siento en la angustia y también sé que en el futuro, si salgo de esta situación, minimizaré lo ocurrido y pienso que esto es lo más grave, olvidarse del dolor sufrido y creer que siempre todo estuvo bien que fue algo pasajero y no volverá a pasar, pero es lo único para poder seguir viviendo. Pido, (¿a un dios? ) que por favor la tormenta amaine pero la tempestad continúa y siento que el agua se introduce en las rocas: relámpagos, truenos y el viento que arrecia con fuerza y derriba árboles o grandes ramas contribuyen a amplificar mi temor y me aferro a la oración con mucha fuerza. Paso mucho tiempo así, quizás dos horas con mucho terror, no sé que hacer y trato de dormirme pero se me hace imposible y no es para más. Escribo, luego dejo de escribir.
domingo, 27 de enero de 2008
Que puedo escribir en esta noche de domingo frío de fines de enero en el barrio de Navas de Barcelona; Lo que hice en las últimas horas por ejemplo. El sábado trabajé con las encuestas por la montaña, un barrio arriba de Nou Barris muy apartado de la ciudad con frío, viento y casas bajas de difícil acceso, calles largas que suben por la pendiente de la montaña en círculo; muchos inmigrantes. Se llega ahí con una pequeña línea de metro de sólo cinco estaciones que se toma en Trinidad Nova, al final de la línea amarilla. Durante el trabajo me sentía angustiado porque mónica me pidió dinero y me amenazó junto a un tipo que estaba con ella que no paraba de mirarme. Me decía "yo te voy a explicar como son las cosas" pero yo no le contestaba nada, simplemente me quedaba callado; luego empezó a decirme "no te enseñaron a mirar a la cara" pero yo firme, sin contestar y sin aflojar. Me pidió una cantidad de dinero imposible para mí, cantidad que de prestarle nunca más volvería a ver, arguyendo que la echaban del departamento. Me sentí angustiado toda la tarde, espero que no se vuelva a poner pesada porque voy a tener que tomar una decisión, no puedo dejar que me amenace y la verdad es que me quiero ir cuanto antes pero no quiero perder la fianza. Luego, cuando volví de hacer las cuatro encuestas no me dijo nada y el tipo ya no estaba. Dejé la computadora sobre la cama y en el locutorio estuve dos horas en you tubbe mirando videos de música, miré un par de videos de la banda de mi primo que el miercoles toca de teloneros de La Mancha de Rolando en Mar de ajó en el recital Rock y Arena que organiza el intendente. Luego miré videos de muchas bandas diversas: Ska-p, Rosendo, Ataque 77, La Polla, Los delincuentes, Almafuerte, Intoxicados, Los Abuelos, Soda, Los Redondos, Calamaro, Ojos de Brujo, Manu chao, Caballeros de la quema, Amparanoia, Siniestro total, Los Piojos, Las Pelotas,canteca de macao y muchos más, ponía un video o dos de una banda y después pasaba a otra. Más tarde, ya de entrada la noche, caminé hasta el centro y me di cuenta de que siguiendo a la línea roja por arriba, caminando se llega mucho más rápido, después de la estación Marina viene el Arco del triunfo y ya estoy en el Borne. Anduve un rato por las calles y después lo llamé a Josep desde un teléfono público. Me dijo que estaba despierto y pasé por el edificio en llibretería y Frenería. Nos quedamos hablando toda la noche de literatura y de nuestros problemas: su fisura en la espalda y la postración que lleva hace meses y mi imposibilidad de poder vivir en un lugar cómodo, la mala suerte de terminar en un lugar difícil con una persona psicótica que me amenaza y no saber como hacer para irme. Hablamos también de la especulación inmobiliaria en la ciudad pero el decía con respecto a los problemas que todo es mental, son cárceles nuestras. Hablamos básicamente de si uno es culpable o no de su sufrimiento, si es uno mismo el que genera los problemas, enfermedades, angustias. Hablamos sobre el inconsciente que traiciona y "el niño interior", también sobre nuestras vocaciones y el porqué de no poder dedicarnos a escribir si es lo que nos gusta. Así pasó toda la noche entre diferentes conversaciones. A a las seis de la mañana me tiré en un sillón que tiene en otra sala que da a la calle frenería. Mejor, porque no tenía ganas de ir a mi habitación de la calle Navas. Me levanté alrededor de la una y comimos algo en su vieja cocina. Hablamos un tiempo más y me dijo que mi problema era que transmitía una imágen de sufrido y no elegia lo mejor porque mi "mente" me traicionaba y me llevaba allí. A las tres de la tarde me fui a caminar un rato más, anduve por el paseo Borbón y vi una banda muy alegre de colombianos que hacían habaneras, rancheras, boleros, reggae, llamados "Los Chupitos", estuvo bien. El sol me daba de frente mientras miraba la banda. Hicieron Don´t woman no cry. Luego caminé hacia la playa y tomé un café mientras miraba el mar, seguí caminando un rato más y en la costa me tome el 36 sin saber adonde iba, me bajé en el forum y entré a un centro comercial pero como no me gustan estos lugares salí rapidamente, luego el tranvía hasta Glorias y de ahí volví caminando hasta navas. Mónica parecía más tranquila. Me alegré pensando que el miercoles llega mi hemano de Argentina y el 7 vamos a viajar a Paris. Mi primera vez en Paris, no lo puedo creer, espero pasarla bien. Nada más este fin de semana. En la noche del domingo estuve dos horas más en you tubbe y miré más videos, aunque no tantos como ayer pero la verdad lo que me tiene angustiado es vivir donde no quiero y no hacer nada para salir y las amenazas de esta mujer. Podría llamar a la policía pero no quiero complicar las cosas. Quizás me vaya y pierda los 300 E. de fianza aunque se que es injusto ya que estoy cediendo pero quizás sea la mejor solución.
lunes, 21 de enero de 2008
Santa Coloma es la penúltima estación de la línea Roja dirección este. Desde Navas son siete paradas. Hoy domingo fui a trabajar sobre la calle Terrassa que empieza cerca de una plaza donde había mucha gente de distintos orígenes sentada en sus bancos: chinos, árabes y Dominicanas que cuidaban a sus hijos. Día muy extraño con recuerdos de la resaca de la noche en calles alejadas del centro después de haber leído unos textos en Art-mirall en el Borne y haber conocido a dos chicas catalanas, actrices de profesión. Estuve con josep y Joan, tomamos cerveza, hicimos una escritura automática, tocamos la guitarra, hablamos sobre Buenos Aires y Barcelona y luego estuvimos en un local de salsa por el Barrio Gótico, cerca del correo, aunque yo apenas entré, salí; en realidad ni siquiera entré, apenas asomé en la oscuridad y luego me volví. En el grupo había también una chica húngara que casi no hablaba pero hacía sonidos extraños con un instrumento que se colocaba en la boca:Tong- Tong casi sin hablar y escuchaba en su discman música de europa del este. Una de las chicas actrices bailaba en la calles un ritmo muy particular, mezcla de chacarera y sardana. Había estado hacía unos meses en Argentina. Áhora tenía estos recuerdos mezclados mientras caminaba por Santa Coloma. También me acordaba de una parte de un libro de Houllebecq llamado Plataforma que había leído con josep: El viaje a Tailandia, el mundo de los negocios y el sexo masoquista, la amena e irónica descripción de un francés despreocupado y cínico o ni siquiera, quizás un francés aburrido de su cómoda posmodernidad de la que no podía salir. En fin, así andaba yo por Santa Coloma, pensando en varias cosas a la vez mientras tocaba timbres de pequeños departamentos de inmigrantes iguales al que vivía yo en la calle Meridiana. También pensaba en una obra de teatro que las chicas estaban dispuestas a interpretar. Supuestamente Josep y yo la escribiríamos en algún bar del borne o en su casa de Llibretería y Frenería, donde él trataba de recuperarse hacía meses de su fisura . El tema todavía no lo sabíamos aunque la idea era reunirnos los cuatro y hablar sobre eso, claro que para nosotros era una especie de excusa para ver si las chicas nos daban algo más que sus cualidades actorales y su capacidad para interpretar nuestros textos. Estas chicas eran extrañas, parecían diferentes y despreocuadas del mundo material en que suelen caer muchas mujeres. Sería verdad o era puro espejismo de mi fantasía hacia donde corro día tras día sin poder encontrar una verdad. Nunca lo pude saber porque tiempo después Josep se enojó conmigo por llamar a una de estas chicas sin avisarle y no hubo manera de reconciliarme, no quiso hablarme más y yo nunca entendí del todo esta cerrazón. Una vez lo vi bajando por la calle Ferrán, le hablé y me dijo que lo deje en paz, algo un poco raro desde mi punto de vista.
Otro día en Santa Coloma, en la estación fondo por las calles de los músicos, Beethoven, Litz, Mozart. Un día en que me encontré con tres personas que conocía: un chico argentino de flores,"Juan", que siempre toca la guitarra en el tunel de paralel, un chico paraguayo con el que hice un curso de catalán y una chica italiana con la que viví un tiempo en un piso compartido por sagrada familia; demasiada casualidad tres personas conocidas en un mismo día. Juan, el chico guitarrista me hizo pasar, tomamos un poco de vino, al final me quiso regalar un c.d de "Los barranquillos", unos músicos de Santa Coloma pero yo le pagué cinco euros. Luego hice una encuesta más y subí y bajé dos veces toda la calle del Reloj que la gente suele bajar el medio de la misma calle, pero hay que tener cuidad con los buses.
Me llamó Pablo para ver un video en la calle Sicilia, estación "Fondo". El centro cultural se llama "Krida", vimos un video sobre la inmigración, llamado "dejame ser" hecho por una chica argentina que no vino. Luego estuvimos hablando y presentádonos. Había cuatro chicos Sudafricanos, varios dormían en la calle. Parece que pablo está empezando a militar acá, el grupo se llama "Izquierda Solidaridad", hicieron un volante interesante.
Otro día en Santa Coloma, en la estación fondo por las calles de los músicos, Beethoven, Litz, Mozart. Un día en que me encontré con tres personas que conocía: un chico argentino de flores,"Juan", que siempre toca la guitarra en el tunel de paralel, un chico paraguayo con el que hice un curso de catalán y una chica italiana con la que viví un tiempo en un piso compartido por sagrada familia; demasiada casualidad tres personas conocidas en un mismo día. Juan, el chico guitarrista me hizo pasar, tomamos un poco de vino, al final me quiso regalar un c.d de "Los barranquillos", unos músicos de Santa Coloma pero yo le pagué cinco euros. Luego hice una encuesta más y subí y bajé dos veces toda la calle del Reloj que la gente suele bajar el medio de la misma calle, pero hay que tener cuidad con los buses.
Me llamó Pablo para ver un video en la calle Sicilia, estación "Fondo". El centro cultural se llama "Krida", vimos un video sobre la inmigración, llamado "dejame ser" hecho por una chica argentina que no vino. Luego estuvimos hablando y presentádonos. Había cuatro chicos Sudafricanos, varios dormían en la calle. Parece que pablo está empezando a militar acá, el grupo se llama "Izquierda Solidaridad", hicieron un volante interesante.
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