domingo, 14 de julio de 2019
Hoy es domingo 14 de julio de 2019 y estoy en Buenos aires donde nací. La semana pasada estaba en Mar del plata. Estuve unos diez días. Recorrí muchos lugares de la ciudad durante esa semana tan fría. Al principio sólo me quedé en la zona de Punta Mogotes, en la casa de mi tía pero después me empecé a tomar el colectivo por la costa y bajaba en el centro, pasando la zona del casino. Paseaba por muchos lugares. Especialmente me gustaba caminar por la zona de la Perla donde están los balnearios de Alicante, Marbella, etc. Me agradaba dejarme acariciar por el sol en las tardes frías del invierno mientras caminaba y miraba el mar; adelante, a lo lejos, veía todo el frente costero con los edificios altos y el de Habana que sobresalía. Pensaba en como había crecido la ciudad en poco más de cien años. Recordaba que Mar del plata era bastante nueva en comparación a otras ciudades del país que se habían fundado mucho antes de la independencia. Santiago del Estero era la más antigua, fundada en 1550 recordé. Más de trescientos años de diferencia. El tren a Mar del Plata había llegado en 1874 y recién en ese momento la ciudad se había empezado a poblar, primero con las elites porteñas y después, más tarde, con el veraneo de otros sectores sociales; una vieja historia conocida! Primero la imitación de la riviera francesa en la belle epoque, después el rímini del Atlántico. Mucha gente llegó a vivir en la década de los cincuenta y sesenta, gente de todos lados del país que buscaba trabajo de lo que fuera en la construcción, en la pesca, en la industria textil o en los bares, hoteles y Restaurantes durante el verano. Por ejemplo el marido de mi prima llego de Tandil pero mucho después, a comienzos de los ochenta. También conocía un vecino de la casa del verano que era de Olavarría. Mar del plata fue la ciudad donde empezaron a veranear la mayoría de los argentinos a partir de la década del cincuenta cuando el gobierno Peronista estaba en el poder y los sectores obreros y medios gozaron de un buen nivel de vida. Muchos iban con los hoteles del sindicato, otros alquilaban departamentos y otros compraban alguna propiedad veraniega.¿Quien no pasó por Mar del Plata? Una vieja historia conocida!! Había libros de ensayo a favor y en contra del veraneo en Mar del plata, todo un objeto de estudio sociológico. Sebreli había escrito que era la ciudad del "ocio represivo" mientras que autores peronistas habían escrito que era la ciudad donde vacacionaba el pueblo y podía disfrutar del veraneo después de trabajar durante todo el año. Había películas sobre la ciudad como por ejemplo"Los jóvenes viejos" donde contrastaban el ritmo del trabajo del habitante con unos jóvenes burgueses que estaban de ocio o vivían ajenos a la realidad social. Me alejaba del centro hacia el sur, hacia la zona de Santa Clara. Había estado en el museo del mar, inaugurado por un gobierno Peronista, viendo algunas exposiciones. Había una de dos artistas Marplatenses muy conocidos de la década del sesenta que habían estado también en el grupo del Di tella. Pude ver fotos de happening en una galería que ya no existe, una galería en la calle Rivadavia por el centro. Adelante del museo había una escultura de Minujín otra exponente del Di tella. La escultura grande de la foca con papel de alfajor. Salí del museo y caminé un rato por la costa. Fui hacia el lado del centro. Luego me tomé el colectivo que entró en la zona del barrio de nueva Pompeya Marplatense, zona tranquila con casas bajas, chalets modernos y otros de hace algunas décadas. Baje en la calle Luro esquina Jujuy y entré en esa vieja librería que en la vidriera tiene santos y velas. El frente parece más el de una santería que el de una librería. Tiene mesas pequeñas alargadas con libros usados, el hombre siempre está en el fondo sentado. Esta vez lo vi con la cabeza gacha. Me puse a buscar en la única repisa de la librería que me interesa que es la que tiene libros de la editorial "Centro editor de América Latina". Ahí hay libros que son muy difíciles de conseguir como "La Australia Argentina" de Payro o libros de Estanislao Zeballos o Juan Agustín García, en fin libros de literatura argentina del siglo XIX. Libros que leo para tratar de entender la historia nuestra, nuestro presente aunque se haga difícil. Me llevé una selección de cuentos de principios de siglo. Guillot, Lynch, Dávalos, Mariani y otros. Anduve por la calle San Martín hacia el mar y vuelta hacia la ciudad, la catedral, la diagonal, hacía un frío Polar. entré a un shopping y me puse a leer un libro de Norberto Galasso de la editorial Colihue; luego la librería empezó a cerrar sus rejas y me avisaron que debía retirarme.
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