miércoles, 30 de marzo de 2011

      Ayer fui con xavi hasta el centro comercial Diagonal Mar. Viajamos en el bus 41 que recorre muchos lugares tipicos de la ciudad, un paseo largo y panorámico por Barcelona. Al pasar por la puerta del parque de la ciudadella me contó que donde empieza la avenida San joan, antes del arco del triunfo, había un mercado general donde trabajó a principios de la década del 2000 como pollero en un negocio que tenía su madre. Trozaba pollos, conejos y gallinas y se hizo ducho en este tipo de cortes; ahora hace cuatro años que atiende el quiosko de diarios que compró la madre en la avenida Paralel, donde lo conocí hace más de un año, yo muchas veces le conté que trabajé dos años en un puesto de diarios en Saenz Peña y Estados Unidos, BS. AS. El bus tardó en llegar un poco más de media hora. Nos dejó en la puerta del gigante comercial. Esperé a que terminara el cigarrilo y entramos a caminar un poco, aunque rapidamente nos quedamos en la tienda de discos y libros del segundo piso. Ahí escuchamos discos y cada uno ojeó algún comics, yo me enganche con "El invierno de dibujante" de Paco Roca. Después nos dirijimos al negocio de Habanna y cada uno pidió un té con un alfajor. Al lado había una tienda de ropa barata donde compré dos camperitas por sólo 10 Euros cada una. Volvimos tarde en el 141, eran casi las diez de la noche, me contó algo sobre las chabolas que habia en Barcelona en el Montjuic donde vivió su abuela.
  Tuve que ir a encuestar a Lica de vall, una zona de difícil acceso. Yo pensaba que una vez en Granollers no me costaría mucho acceder a este pueblo pero al llegar a la estación de buses me informaron que el próximo para Lica salía a las cinco de la tarde y recién eran las 1 del mediodía. Volví caminando a la estación de tren y le pregunté al taxista por el precio hasta el pueblo. Me dijo que calculaba unos 12 o 14 Euros, seguro menos de 15. El auto subió por una larga y empinada carretera que en cierto momento giraba y me dejó a la hora del almuerzo en el pueblo silencioso y sin gente en calles circulares de casa bajas, algunas de fin de semana. Estaba nervioso debido a que era tarde para empezar a encuestar y el pueblo parecía desierto; paré en una plaza para tranquilizarme un poco; comencé a tocar timbres y por suerte el tercero o cuarto aceptó responderme lo que me dió el aliento necesario para seguir en una tarde que empezaba con mucho desánimo. Alrededor de las cuatro de la tarde paré a comer en una plaza unas empanadillas que llevaba en la mochila mientras a lo lejos se escuchaba el rugir de los motores de las pistas de montmeló, lo que causaba en el pueblo vacío una sensación de mayor desolación. La tarde fue pasando más rápido de lo que pensaba y por suerte fui encontrando gente para encuestar. La última encuesta la hice casi a las 20 hs, aunque el sol del verano todavía iluminaba el pueblo. Bajé caminando con lentitud y atravesé la calle de los árboles hasta una avenida donde esperé un rato el bus que me dejó en Paret del valles, cerca del pueblo de mollet, luego bajé una calle algo empinada y esperé a que llegara el tren; volví muy tarde a Barcelona. Si hubiera sabido que la estación de Mollet estaba más cerca no hubiera pasado tantos nervios durante toda la mañana por no saber como llegar.
   Otro día: Concierto de Kiko Veneno en una plaza de Hospitalet, muy cerca de la estacion de Avda. Carrilet. LLegamos casi a las 12 de la noche pero el recital recién comenzaba. Fui con xavi, Ernesto y sus dos hijos, ambos de unos diez años. Kiko cantó varias canciones clásicas. Dejó para el final el tema "Volando Vengo", después caminamos para la zona del metro pero antes paramos en un bar a tomar unas gaseosas. Xavi y Ernesto se fueron a fumar un porro a la salida y yo me quedé con los hijos de ernesto. Volvimos otra vez en el metro como a las tres de la mañana. Ernesto me cuenta su historia de viajero cambiante de paises desde pequeño por los exilios de su padre. Se va de Uruguay muy pequeño, en el 73 y vive en Argentina, por Ramos Mejía, hasta el 76; luego vive en catalunya hasta el 83 y cuando llega la democracia a Uruguay vuelve con su padre a Montevideo. Diez años después, a principios de los 90 y ya crecidito regresa con su mujer para quedarse en Barcelona donde vive desde entonces. El padre fue un político Uruguayo de alto rango, ocupó muchos cargos y fue ministro del interior de Tabaré, aunque Ernesto vive sencillamente, siempre dice que el dinero no le alcanza; es psicólogo social y trabaja en centros de menores pero hay algo que de él no me gusta como de otros uruguayos que conocí en el último tiempo y es ese sentimiento antiargentino, esa bronca contra nosotros que no puedo saber si siempre fue así o creció por el tema de las papeleras; pero lo cierto es que ya me pasó varias veces, incluso en unas de mis vueltas cuando crucé a pasar unos días a Montevideo, dos o tres personas no me trataron con cordialidad. No digo que sean todos pero es algo que no me gusta y más viniendo de personas que habitan tan sólo en la otra orilla del río.
   Uruguay ganó la copa America y Ernesto estaba muy contento, andaba arropado con la bandera oriental y sus hijos con las remeras de peñarol. El día que ganó Uruguay discutimos algo pero nada grave, aunque me dió bronca que argentina haya perdido por penales porque jugó mejor y se notaba que uruguay especulaba desde el principio con los penales. No hablamos mucho en ese momento pero después no hubo problemas, seguí yendo al bar a ver como seguía la copa America hasta el último partido que salieron campeones.