miércoles, 8 de diciembre de 2010

    Hoy fui a comer con David, el chico con el que comparto el piso, al Bar-restaurant Serrano, que queda justo al lado de donde vivo, el edificio del caracol. Para que recorrer la ciudad en busca de un buen lugar para comer teniendo uno con tan buena accecibilidad desde donde vivo. Es un Local de menús baratos pero sabrosos y abundantes con un pasable y acojedor salón mediano detrás. Lo trabajan en familia y una de las hijas es la camarera, mientras que los padres controlan en la recepción y en la caja y vaya uno a saber quien se encarga de la cocina. De primer plato pedí escalibada y de segundo calamares con albondigas en salsa, estas últimas muy calientes. Una botella de vino barato catalán "Terra nostra" y un poco de pan completaron la mesa y el almuerzo. De postre flan con crema y después un café. Quedé lleno y con la panza satisfecha. Págamos 13 E. cada uno. Hoy es día de fiesta por la inmaculada concepción. Día otoñal con sol y buena temperatura comparado con los últimos días tan fríos. Día para quedarse en una esquina recibiendo los cálidos rayos de ese sol y pensar en algún momento luminoso del pasado que seguramente hay, día que no trabajo y me puedo olvidar de todo por un momento sin tener que cumplir ninguna obligación frente a ese sol, nada más. Por la tarde me quedé en el balcón de la casa escuchando música y mirando el atardecer, cosa que no hacía hace mucho, desde el verano; oscureció antes de las seis pero con un abrigo se podía estar así que me quedé buscando información en el google, leyendo noticias viejas y escuchando música con el spotify (que volví a conectar hace unos días) hasta pasadas las nueve. Tenía el libro de inglés para estudiar un poco pero como tantas veces me pasa cuando tengo tiempo libre, preferí escuchar músicar y leer páginas de internet. También me había prometido escribir pero no lo hice, sólo estas pocas líneas antes de irme a dormir.