viernes, 26 de junio de 2009

     Cohetes,cantos, gritos y muchas luces cerca del mar, cerca de villa Olimpica. Hoy es la fiesta de San Joan, la cuarta que presencio desde que estoy en la ciudad y de cada una tengo un recuerdo. Me acuerdo de la primera, a unos días de haber llegado, en junio del 2006 cuando con mi hermano no sabíamos de que se trataba tanta algarabía y festejos e ibamos asombrados por barceloneta mientras mirábamos los fuegos y petardos que explotaban en las calles cercanas al puerto; recuerdo que estuvimos un rato en la playa y luego volvimos por Joan de Borbó hacia la zona del Born, donde alquilábamos una habitación; no hubo mucho más que eso, una pequeña aproximación a esa fiesta novedosa para nosotros y el humo, los cohetes, la gente en la calle y la pregunta ¿de que se tratará todo esto? La segunda vez, un año después, casi no la recuerdo, apenas en mi memoria tengo la imágen de ir por el barrio de Gracia y ver alguna fogata, luego girar y bajar por el paseo San Joan viendo los cohetes que estallaban a uno y otro lado del Paseo. En esa época vivía en el pasaje Mayol número 8 que es una calle muy pintoresca con árboles y faroles a los costados, este pasaje desemboca en la plaza Gaudi, frente a la iglesia Sagrada Familia; vivía con un italiano mayor que yo con el que no me llevaba nada bien y con el que tuve graves discusiones y discrepancias que no vale la pena recordar como por ejemplo la higiene de la vivienda, el nunca limpiaba pero pretendía que limpie yo. Tampoco aquella vez estuve hasta muy tarde y antes de dormirme todavía escuchaba los ruidos de los cohetes.
La tercera celebración recuerdo que me encontré con un chico argentino que andaba solo y hacía poco tiempo que estaba en Barcelona, sólo unos meses. Era de Guaymayen, Mendoza y había llegado primero a La coruña, Galicia, para después trasladarse a Catalunya. Ese día hablamos de todo un poco y me dijo que sentía muy solo y que estaba pensando en volverse pero no le alcanzaba para el pasaje. Repetía cada tanto que era muy dura la vida del inmigrante. Con ese chico me vi un par de veces, generalmente nos encontrábamos en la fuente de la plaza Real y después nos íbamos a la plaza trippi a tomar una cerveza. Siempre me decía que quizás volviera en unos años, cuando terminara la carrera de economía que había dejado por la mitad. Unos meses mas tarde consiguió trabajo en un bingo y pudo costearse la vuelta. En ese bingo de la Gran Vía con Nápoles yo también había buscado trabajo cuando llegué a Barcelona pero al final no lo acepté porque me pareció demasiado duro y estresante atender las mesas de los jugadores, toda la gente fumando, los gritos, la histeria del juego.
Aquella vez con el chico mendocino caminámos por la playa hasta Villa Olímpica. Recuerdo que paró a hablar por teléfono en Barceloneta con su hermana mayor de Mendoza y le comentaba los detalles de los festejos. Luego, en la playa, con su camara digital empezó a filmar los cohetes y petardos que estallaban y decía "esto es Barcelona". Se lo veía emocionado y contento de presenciar la fiesta. Creo que esa fue la ultima vez que lo vi. Antes de irse, en agosto, me llamó para decirme que ya había juntado para el pasaje.